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Revista “Clarinada”: cuando el periodismo en la Argentina también fue nazi

Por Marcelo García*

Hubo un tiempo en que las noticias en la Argentina también se tiñieron de sangre y fueron divulgadas -bajo las mentirosas formas de información fidedigna- por una publicación avalada y fogoneada desde ámbitos oficiales, que era decididamente nazi. Se llamaba “Clarinada” y es parte de la historia más oscura del periodismo en nuestro país.

Pese a las negativas, el antisemitismo y las ideas filo nazis eran moneda corriente en la Argentina de los años ’30 y el periodismo no estuvo al margen de esto. Fueron muchas las publicaciones nacionalistas en el país, desde la década de 1930 hasta bien entrada la de 1940, apoyando y gestando desde sus páginas la intolerancia tantas veces fogoneada desde los estratos oficiales de la Nación. Pero si hubo una publicación sectaria que se destacó sobre las demás, esa fue la revista “Clarinada” publicada sin intervalos (y sin trabas oficiales) entre Mayo de 1937 y Febrero de 1945. La “vista gorda” de varios presidentes argentinos allanó (cuando no lo fomentó) el camino de esos sectario “medios de difusión” y “Clarinada” no fue la excepción. Agustín P. Justo; Roberto M. Ortíz; Ramón S. Castillo; Pedro Ramírez y Edelmiro Farrell crearon los ambientes propicios, brindaron toda la protección posible e incentivaron el odio creciente no sólo contra los judíos en Argentina, sino también a los diferentes sectores del progresismo nacional, con total impunidad y auténtico desparpajo.

 

Sin ir más lejos, durante la presidencia de Ortíz, tuvo lugar en el Estadio “Luna Park” de la ciudad de Buenos Aires en 1938 el mayor acto nazi jamás visto y organizado fuera de Alemania, celebrando la anexión de Austria al Tercer Reich. El caldo de cultivo para el antisemitismo radical en Argentina se venía gestando desde hace rato (incluso desde los años ’20), pero uno de los momentos culminantes llegó con la aparición del primer número de la revista “Clarinada”.

 

Las ideas de quienes hacían “Clarinada” quedaron claras desde el principio. Aquel primer número publicado en Mayo de 1937 incluía una rabiosa declaración de principios rubricada por Carlos M. Silveyra, director de la revista, que no dejaba dudas respecto de la postura anticomunista del pasquín.

Silveyra se había destacado previamente por su odio al comunismo publicando el libro “El Comunismo en la Argentina” y la fundación de la “Comisión Popular Argentina contra el Comunismo”. Esa rabia al comunismo era acompañada por sus ideas sobre una conspiración mundial judía para destruir la civilización cristiana. En el lamentable primer editorial de “Clarinada” podía leerse lo siguiente: “Programa de lucha sin cuartel contra ese ejército de alimañas, integrados por fuerzas aparentemente heterogéneas: materialismo, liberalismo, marxismo, comunismo, socialismo, anarquismo, ateísmo, masonería, etc., pero que están unidas en la misma finalidad : la destrucción de la civilización cristiana y que obedecen al mismo comando que las dirige desde las tinieblas: el judaísmo.” (Nº1, mayo de 1937).

El lado más oscuro del periodismo en la Argentina.

Los violentos y retrógrados mensajes de “Clarinada” acercaban a la publicación al nazismo, al tiempo que (in)creíblemente cerraban filas con ciertas ideas cristianas tan difundidas y apoyadas por aquellos años. Las mortíferas palabras (para los editores de la publicación eran en realidad “metáforas biologicistas”) seguían cayendo como cuchillos, con expresiones tales como: “En invierno hay que precaverse de la gripe, pero en toda estación hay que precaverse de la peor peste: el judaísmo.” No había dudas: el espíritu (y mucho más que eso) del Nacionalsocialismo imperante en la Alemania del Tercer Reich conducida a sangre y fuego por el Führer Adolf Hitler, había calado hondo en lo profundo de los intolerantes que en la sociedad argentina no sólo editaban esta revista, sino en aquellos que por espacio de largos 8 años la compraban, la apoyaban, y la difundían. En este sentido hay que mencionar que la revista recibía fuerte apoyo económico de ciertos sectores de la Iglesia Católica Argentina, empresas (alemanas y locales), como así también de los representantes locales del partido Nacionalsocialista.

La “bendición” ecleciástica llegó con el mensaje publicado con motivo de la edición del primer número. El vocero oficial del Arzobispado de Buenos Aires envió a la redacción de “Clarinada” palabras de apoyo y buen recibimiento por la revista que merecía “el más decidido apoyo de cuantos abrigan la preocupación cristiana y patriótica de defenderse del enemigo implacable que es el comunismo”. Para no ser menos, el Obispo de Santiago del Estero, Monseñor Rodríguez Olmos, envió una bendición a los lectores de la publicación.
Pero los elogios no se limitaron al ámbito local. La publicación oficial nazi en Alemania “Der Stürmer” elogió las virtudes de la publicación argentina al tiempo que decía en una de sus páginas que lamentaba sinceramente “que no se esté enterrando vivos a todos los judíos sin distinción, de modo que por fin pueda reinar la paz entre la gran familia argentina”.

Rabia anticomunista y antijudía en la Argentina, Revista “Clarinada”.

“Clarinada” dejaba muy en claro su postura sobre muchos temas que involucraban de una u otra manera al comunismo y a los judíos. Según los responsables de la revista (en la cual siempre se daba lugar a artículos antisemitas y racistas, incluyendo además discursos de Adolf Hitler y comunicados gubernamentales), sostenían entre otras cosas que los Republicanos de España eran simples títeres del judaísmo, que los judíos eran los responsables del inicio de la Segunda Guerra Mundial y que su deseo (el de “Clarinada”) era lograr el exterminio total de los judíos. Con esas cartas de presentación “Clarinada” gozó de buena salud durante muchos años en Argentina y logró hacerlo en gran parte debido al apoyo económico recibido de manera constante de parte de agencias y empresas estatales como Y.P.F. (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), el Censo Nacional Agropecuario, la Caja de Ahorro Postal, el Banco de la Nación Argentina, el Banco de la Provincia de Buenos Aires y el Banco Hipotecario.

La propaganda oficial (léase: el apoyo de diferentes Gobiernos argentinos) se mantuvo hasta que la derrota del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial se percibía como inevitable. Las puertas de la redacción de “Clarinada” se cerraron más como una cubierta “por el qué dirán” que por propias convicciones del gobierno argentino y de todos quienes apoyaban la nefasta publicación de sus ejemplares. Sin embargo, poco tiempo después, el martes 28 de Agosto de 1945 (apenas tres meses después de la muerte de “Clarinada”) nacía formalmente (de la mano de Roberto Noble, reconocido filonazi local tras sus inicios progresistas) una publicación que rendía con su nombre el más sincero homenaje a “Clarinada”: se publicaba por primera vez el Diario “Clarín”, pero esa es otra historia.

 

Instagram: @marcelo.garcia.escritor
Twitter: @mdGarciaOficial

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