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Editorial: Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?

Radio Jai:"Se requiere un respiro, pero cuidado con las falsas ilusiones de utopías superficiales de occidente" Miguel Steuermann

Hubo un tiempo en que la alianza entre Israel y Estados Unidos se vendía como “sagrada”, “inquebrantable”, “sin fisuras”. Hoy esa frase suena a chiste de mal gusto.

El último capítulo lo escribió Washington: un acuerdo inconsulto con Irán. Ni una llamada, ni un aviso, ni una consideración de seguridad. Nada. Como si Israel fuera un vecino al que se saluda desde el balcón, no un aliado estratégico que pone el cuerpo cada vez que Teherán aprieta o hace que otros aprieten el gatillo.

El acuerdo inconsulto
Estados Unidos cerró con Irán por su cuenta. Las consideraciones de seguridad y políticas de Israel no fueron tomadas en cuenta. Cero. El mismo Netanyahu lo resumió con crudeza:
“Israel no fue consultado sobre el acuerdo con Irán. Es un mal acuerdo que pavimenta el camino de Irán hacia la bomba”.
Cuando tu “amigo” negocia con tu enemigo existencial sin avisarte, el mensaje es claro: tu seguridad no entra en la ecuación.

El ninguneo explícito de Trump a Netanyahu
Y si el acuerdo fue la puñalada por la espalda, el maltrato vino después. Donald Trump, que se jactaba de ser “el mejor amigo que Israel tuvo en la Casa Blanca”, habló de Netanyahu como si fuera su empleado:

“Bibi podría haberse quedado callado y disfrutar de la celebración. No lo hizo. Tuiteó. Y arruinó todo” – tras un cese al fuego con Irán.

“Netanyahu está en problemas. Espero que se las arregle. Pero tiene problemas” – refiriéndose a sus juicios.

“Es un buen muchacho, pero a veces se equivoca” – tratándolo como subordinado.

“Le dije a Bibi: no bombardeen ahora. Esperen. Y me escuchó” – alardeando de darle órdenes.

“Bibi es más duro que yo. Pero yo soy el jefe” – dejando claro quién manda.

¿Esa es la forma de tratar al líder de un país que arriesga su existencia? Humillación pública, reproches en redes, órdenes por Twitter, como si fuera un contratista que hizo mal el trabajo.

La lección
Israel aprendió por las malas que en política internacional no hay amigos, hay intereses. Cuando esos intereses cambian en Washington o Teherán, Jerusalem queda sola. Netanyahu seguramente también está aprendiendo que adular a Trump no es buena receta ni garantía de lealtad.

“Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?” Ya no es una frase. Es un diagnóstico.

Miguel Steuermann, director general de Radio Jai

 

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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