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Trabajando junto a Tato Bores: Humor y Feminismo

El día de hoy, 27 de abril, cumpliría años Mauricio Borensztein, mejor conocido por su nombre artístico Tato Bores; actor y humorista famoso principalmente por su humor político en la televisión. Por ello, Gabriela Acher, humorista que trabajó con él en el programa Telecataplum, comenta a los oyentes de Radio Jai acerca de su labor conjunta, su rol en el programa y su enfoque feminista en el mismo.

Acher describe a Tato como “un hombre exigente en el trabajo, pero inteligentísimo, brillante” agregando que, “en 50 años de televisión, Telecataplum fue de lo mejor que [le] tocó hacer”. Además, resalta la mirada hacia al futuro del humorista: “Hoy en día ponés un programa de Tato Bores al aire y te juro que no hay nada que se le compare, es más moderno, más vanguardista que cualquier otra cosa que se te pueda ocurrir” y entiende que su gran habilidad para sobrevivir tantos años en la televisión, como pocos han logrado, se debe a “otro de los síntomas de su inteligencia, que fue trabajar durante seis meses, y seis meses descansar para reciclarse, para volver con nuevas ideas, para que el programa nunca decaiga”.


Por otro lado, la entrevistada explica que Tato tenía su propio equipo de guionistas, pero que los diálogos de los otros personajes (entre los que estaban los suyos), eran escritos mayoritariamente por los hijos de Tato: Alejandro y Sebastián. A ellos, agradece gran parte de su éxito: “Los libretos que ellos escribían para los actores eran de un lucimiento… fantástico”.

“Nunca imaginamos que el personaje iba a tener el éxito que tuvo y que yo iba a terminar ganando el Martín Fierro”, sino que fue un resultado de la evolución natural del programa.  Ella llegó al Telecataplum debido a que les parecía graciosa a los productores, su personaje inicial era “una encuestadora común y corriente que se metían el programa de Tato, una desubicada total que lo único que buscaba era tener cámara y entonces a cada rato Tato la echaba”, pero “en una de las tantas veces que me echaba, yo le dije ‘¿Sabe que es usted? Usted es un machista leninista’, y le gustó tanto el bocadillo que empezaron a virar el personaje de una encuestadora hacia una feminista loca”. Por ello, a lo largo del programa “yo le decía que era un machista leninista, que el programa estaba lleno de mujeres en exhibición, pero ya te digo, todo esto era coordinado entre todos nosotros, y resultó en esa maravilla”.

Es por este personaje que asumió en Telecataplum, que Acher dice: “Yo me doy cuenta que fui una adelantada… en el año 89 y 90 nadie hablaba de feminismo, nadie se atrevía y yo le digo a las mujeres que yo me ofrecí en holocausto por ellas, porque nunca más se me acercó un hombre, peor, pude decir lo que pensaba y poner  la piedra fundamental del feminismo en la televisión”. Por ello, demuestra su felicidad en cuanto a la magnitud del movimiento feminista en la actualidad: “Yo creí que en esta vida no me iba a tocar ver a las mujeres tan encendidas con el feminismo como ahora… me alegro de que suceda, me alegro de que las mujeres hayan despertado en el mundo, me alegro de que en el mundo oriental algunas ya se estén sacando el hiyab y estén revolucionando sus lugares con el tema del feminismo”.

En cuanto a la baja proporción de mujeres en el campo del humor, la entrevistada entiende tener el por qué. Cita a una encuesta llevada a cabo por “alguna universidad de Estados Unidos preguntándole a los hombres y a las mujeres que era lo que más temían del sexo opuesto. Y las mujeres dijeron que lo que más temían de los varones eran la violencia física, y los varones dijeron que lo que más temían de las mujeres era que se rieran de ellos”. En base a tales datos, Acher encuentra dos motivos detrás de la escasez de mujeres humoristas, el primero de ellos es que, “muchas mujeres no se han atrevido al humor no solamente por el hecho de sentirse ridículas… que es completamente contrario al mandato femenino…[que] siempre fue todo lo contrario ser recatadas, humildes, discretas, y no tener el valor y el coraje que tiene que tener un humorista”, el segundo motivo se relaciona con que “a los varones no les gusta que las mujeres sean humoristas, porque es probable que se rían de ellos”.

Por último, Hacer hace referencia a cómo se esta desarrollando el teatro en pandemia. Explana que “en teatrix.com, está mi espectáculo ‘El amor en los tiempos del colesterol’… mucha gente que no me pudo ver en el teatro o que no me puede ver ahora mismo me está viendo ahí”. A lo que añade que a pesar de que “la magia que se da con el público en vivo, la magia que se da con estar todos riendo al unísono” no está en la televisión, Teatrix “fue lo más genial que nos puedo suceder” debido a que permitió que “la gente nos vea” y acercó el humor a la gente cuando “lo que más se necesita… es reírse, porque es un momento muy duro para todos”.

Por TP/RJ

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente

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