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Aborto y judaísmo: “La vida de la madre está por encima del feto”

En estos momentos, en la Cámara de Diputados de la Argentina, se debate la legalización del aborto. Para conocer sobre la postura del judaísmo frente al tema de la interrupción del embarazo, dialogamos en Radio Jai con la rabina Graciela Grynberg.

La rabina aclaró que, “ante todo, no es el judaísmo quien da la opinión, sino que son los judíos, los seres humanos”, puesto que el judaísmo no representa una sola voz, sino muchas a lo largo de la historia, y que la postura fue cambiando de acuerdo con las circunstancias, con los rabinos y las necesidades, y por ello, no hay una única respuesta. Explicó que la palabra “aborto”, en hebreo se dice afalá que significa “caída”, por lo que el aborto es la caída potencial de una vida. Señaló que para el judaísmo la vida es lo más sagrado que existe, y que por eso, por salvar una vida se pueden violar todas las leyes, como por ejemplo las de Shabat.

La rabina Grynberg reveló que, para el judaísmo, el feto no es considerado una vida plena hasta treinta días después de haber nacido, porque en la antigüedad, se producían muchos abortos espontáneos, entonces, al completar el mes de nacimiento, ya veían la posibilidad de que el bebé siguiera viviendo y que tuviera una larga vida. Y profundizó: “De acuerdo con el Talmud, el feto es un muslo dentro de la madre, es una extremidad, no es autónomo, es parte del cuerpo de la madre”. Y agregó que los sabios del Talmud indican que “solo después de haber pasado los tres meses de gestación, se la considera a la mujer embarazada”, seguramente también por la cantidad de abortos espontáneos que ocurrían. De ahí la costumbre que conservan muchas mujeres hoy en día, de no anunciar su embarazo hasta pasado el tercer mes de gestación.

Hizo hincapié Graciela en que “la vida de la madre está por encima del feto” y que allí debe hablarse de dos cuestiones, la de la salud física, y la de la salud mental de la mujer. La de la salud física es la más fácil para definir: Si peligra por una enfermedad, la mujer debe abortar para seguir viviendo, y recordó lo que dicen nuestros sabios sobre aquello de que, “es mejor una madre sin un hijo, que un hijo sin una madre”. En cuanto al tema de la salud mental, ahí se torna mucho más difícil, porque hay que comenzar a preguntarse cómo influye esta situación en la vida de la mujer. Remarcó que, a priori, la Halajá (Ley Judía) no lo permite, pero considerando que la Ley Judía es casuística, hay que estudiar caso por caso, porque no todos son exactamente iguales.

El modo en que se lleva adelante este proceso para que el Tribunal Rabínico determine autorizar o no la práctica, es conversar con la mujer embarazada, ver cuáles son las circunstancias por las que quiere abortar. Entonces, se hacen consultas con diferentes profesionales: médicos, psicólogos, inclusive rabinos, asistentes sociales. Solo después de ello, y de haber hecho un examen exhaustivo, puede ser que el Tribunal lo autorice.

Cada mujer es única, cada caso es único y por ello, la respuesta debe ser única, después de haberla estudiado. Debe estar basada primero en las Fuentes Judías, considerar lo que pasó a través de la historia, qué es lo que dijeron los rabinos frente a diferentes circunstancias, y ver las condiciones particulares de cada uno, y después, tomar en cuenta dos puntos muy importantes: Uno es el de irat shamaim, el “temor reverencial”, y con ello, ver lo que hacemos nosotros con la potestad que tenemos como seres humanos.

El segundo, es el Kvod habriot, el “respeto por la vida del ser humano”, pero siempre pensando en que esta decisión, no traerá males mayores, físicos o psicológicos para la mujer o para el niño. Preguntarse, por ejemplo, qué vida tendrá esa madre si aborta o no, qué vida tendrá este niño que es fruto de una violación, la vida futura de esa madre violada a los 14 años. En resumen, remarcó la rabina,” no hay una respuesta a priori, hay que analizar cada uno de los casos y circunstancias de cada ser humano”.

Ya, pasando a otro tema y a pocas horas de que comience la festividad de Janucá, la rabina Grynberg brindó su mensaje. Expresó que esta “es una festividad hermosa”, la que a veces se ve relegada por la época del año aquí en la Argentina, ya finalizadas las clases, en período de vacaciones, pero que lo más importante a destacar, es que “un pequeño grupo, los Macabeos, contra todos los pronósticos, pudo vencer al rey seléucida que dominaba en ese momento, liberar Ierushalaim y purificar el Templo”

Y compartió lo que se dice acerca de que “la historia de Janucá es la eterna lucha del pueblo judío para seguir siendo judío, en un mundo no judío”. Expresó que en Janucá se celebra algo más que una victoria militar, ya que lo que se intentó fue aniquilar al judaísmo, no solo al pueblo, y que la resistencia macabea intentó preservar el judaísmo, tarea que no fue fácil, en la que no bajaron los brazos y en la que valoraron la historia y las tradiciones judías, y nos enseñaron a transmitir valores, mantener costumbres y rituales. Y concluyó: “Celebramos Janucá, encendiendo luminarias, las que representan nuestra resistencia física y nuestra resistencia espiritual”.

CL/RJ
Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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