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William James Sidis, el hombre más inteligente y más triste de la historia

Fue matemático, antropólogo, historiador, lingüista, inventor, escritor, médico, psicólogo, abogado, activista por la paz y niño prodigio. Sus padres eran judíos de origen ruso. Desde niño mostró sorprendentes habilidades intelectuales, especialmente en matemáticas y en el dominio de diversas lenguas. A los 18 meses de edad, el joven William podía leer el New York Times. A los ocho años conocía 8 idiomas —además de su lengua madre, el inglés: el latín, el griego, el francés, el ruso, alemán, el hebreo, el turco y el armenio; a los 7 años inventó un idioma completamente nuevo, el vendergood. Aprobó el tercer curso de primaria en tres días. Escribió cuatro libros (dos de anatomía y dos de astronomía) entre los 4 y los 8 años. Antes de cumplir los 8 años, fue aceptado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), a los 11 años entró en la Universidad de Harvard, y era experto en matemáticas aplicadas. A los 16 años, se graduó en medicina. Previo a su muerte, era capaz de hablar cerca de 40 idiomas a la perfección.

Se ha afirmado que tenía un cociente intelectual estimado de entre 255 y 300 puntos (el rango de una persona considerada normal se encuentra entre 90 y 110).
Según algunas fuentes, es considerado como la persona más inteligente de la historia.

Era hijo de padres inmigrantes judíos. Su padre, Boris Sidis, médico psiquiatra y filósofo, publicó numerosos libros y artículos, y destacó principalmente en psicología anormal. Había emigrado en 1887 para huir de la persecución política en su país de origen. La familia de su madre, Sarah (licenciada en medicina), de apellido Mandelbaun, había huido de los pogromos en 1889. Sarah estudió en la Universidad de Boston y se graduó en la Escuela de Medicina en 1897.

William recibió este nombre por su padrino, el filósofo norteamericano William James, amigo y colega de su padre. Boris era políglota y su hijo William también heredó esta aptitud, que demostró a edad temprana. Los padres de Sidis creían en una educación afectuosa, precoz y llena de conocimiento.

Su padre aplicó sus propios conocimientos de psicología en su hijo para potenciar una alta capacidad intelectual.

Sidis creó una lengua propia, a la que llamó Vendergood en su segundo libro, el Libro de Vendergood, que escribió a la edad de ocho años. La lengua se basaba sobre todo en el latín y el griego, pero también incluyó elementos del alemán, del francés y de otras lenguas románicas.

En 1914, poco después de dejar la facultad de derecho, Sidis fue arrestado por encabezar una marcha socialista realizada en Boston, reivindicando el Día del Trabajador; la marcha finalmente acabó en disturbios. Fue sentenciado a 18 meses de prisión bajo la ley antidisturbios de 1918, por amotinamiento y agresión. Durante el juicio, Sidis declaró haber sido objetor de conciencia de la Primera Guerra Mundial; que era ateo y comunista , aunque afirmaba creer en “algo más grande que el ser humano”. Poco tiempo después desarrolló su propia filosofía libertaria basada en los derechos individuales y en “la continuidad social de América”.

El debate acerca del método de educación de William Sidis formó parte de una discusión más amplia sobre la mejor manera de educar a los niños. Los diarios criticaban la manera en la que Boris Sidis había criado a su hijo. La mayoría de los educadores de la época pensaban que las escuelas debían exponer a los niños a experiencias comunes para crear buenos ciudadanos, y la mayoría de los psicólogos creían que la inteligencia era hereditaria, una posición que se oponía a la educación temprana en casa.

La dificultad con la que Sidis y otros estudiantes jóvenes altamente dotados se encontraron fue una estructura universitaria con una rígida opinión en contra de dejarlos avanzar rápidamente a la educación superior. El debate sobre la educación para niños prodigio persiste hasta nuestros días, y el caso de Sidis sigue siendo tema de discusión. Dentro de los estándares modernos, Sidis suele clasificarse como un individuo altamente dotado. Esto es lo que creen algunos expertos, aunque otros opinan que el hecho de pasar a las mentes prodigiosas a cursos mayores es beneficioso y es necesario para que no malgasten el tiempo en cursos de bajo nivel para su inteligencia.

En la última etapa de su vida, William James Sidis realizó pruebas de inteligencia general para puestos de la Función Pública de Nueva York y Boston. Sus fenomenales calificaciones figuran en los libros de récords. Se dice que podía aprender un idioma en un solo día.

Falleció el 17 de julio de 1944, a los 46 años, tras terminar su séptima y última carrera. Según un mito popular, la causa de su muerte fue una embolia cerebral. Nunca tuvo pareja ni una vida familiar propia. No le interesaba establecer contacto con otras personas y era bastante reservado.

La vida y el trabajo de Sidis, y sobre todo sus ideas sobre los nativos norteamericanos, se analizan en el libro de Robert M. Pirsig titulado Lila: An Inquiry into Morals (Lila: Una investigación sobre la moral) (1991). El caso de Sidis también se estudia en Ex-Prodigy, la autobiografía del matemático Norbert Wiener, dotado de una inteligencia prodigiosa y contemporáneo de Sidis en Harvard.

Un autor danés, Morten Brask, escribió una novela de ficción basada en la vida de Sidis, titulada The Perfect Life of William Sidis (La vida perfecta de William Sidis), que se publicó en Dinamarca en el 2011.

Por GZ/RJ

Extraído del grupo de Facebook PERSONALIDADES JUDÍAS DE TODOS LOS TIEMPOS

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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