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COVID-19: dos empresarios latinos premiados por un hospital israelí

La red internacional del hospital Hadassah de Jerusalem entregó un reconocimiento a Hugo Sigman y Alfredo Rimoch, los dos empresarios que liderarán la producción de una vacuna contra el COVID-19 en América Latina, ambos de estrecho vínculo con la institución israelí.

Sigman es el fundador del Grupo Insud y una de sus plantas en Argentina producirá el principio activo de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford, que será comercializada por la empresa británica AstraZeneca. Rimoch, en tanto, es el director general del laboratorio Liomont que finalizará el proceso de fabricación de la vacuna en su planta tecnológica de México.

Ambos fueron convocados por el hospital Hadassah de Jerusalem, institución a la que se consideran cercanos, para un evento virtual titulado “Lideres por la Salud y la Humanidad”, en el que relataron detalles sobre el origen de esta alianza, las expectativas que genera esta posible vacuna en toda América Latina y el vínculo previo que existía entre los empresarios en cuyas plantas posiblemente se geste una solución histórica a la pandemia que sacudió al mundo.

La institución israelí es protagonista involuntaria de una trama impensada, que comenzó el año pasado cuando el coronavirus no estaba en los planes de nadie: para esta fecha, agosto de 2020, la organización Hadassah Internacional había convocado a Sigman y Rimoch a una cumbre en Buenos Aires durante la que se iba a conversar sobre diversas soluciones para enfrentar desafíos de salud en todo el mundo. Por supuesto, la realidad cambió los planes y el congreso se suspendió.

“Nos íbamos a encontrar a hablar de la salud, pero finalmente no fue un año para hablar sino para hacer, y en ese sentido ustedes son un ejemplo de la cooperación que hace falta”, expresó Jorge Diener, director asociado de Hadassah Internacional y moderador del encuentro, quien calificó a los empresarios como “dos amigos de Hadassah desde hace muchos años”.

Sobre ese vínculo, Sigman destacó el buen concepto que mantiene sobre las actividades del hospital Hadassah de Jerusalem y contó una anécdota que vivió allí al observar a una madre judía ortodoxa cuyo hijo era atendido al lado de una madre musulmana en una situación similar. “Pregunté cómo era esa convivencia y me respondieron algo que me quedó grabado: me dijeron que cuando una de las dos madres iba al baño, le pedía a la otra que cuidara al hijo”, recordó.

“Siempre me atrajo de Hadassah esa mezcla de sensibilidad social y sofisticación tecnológica, que no siempre está a disposición de personas con bajos recursos”, agregó Sigman, a lo que Rimoch refirió que también le impacta positivamente del hospital israelí su “atención indiscriminada, sin diferencia de religiones, grupos étnicos o clases sociales”.
“Se dio una situación un poco mágica”, describe Hugo Sigman desde Argentina, sobre esta tarea conjunta que lo reencontró con su colega mexicano Alfredo Rimoch en un proyecto de relevancia mundial: la tan esperada fabricación de una vacuna contra el COVID-19.
Además, para ambos no se trata de una vacuna más, sino que aparenta ser la más accesible ya que uno de los objetivos de AstraZeneca es tratar que la vacuna llegue a todos los rincones del mundo casi de manera simultánea, y no primero a los países desarrollados como ocurrió en otros casos.

A su vez, de todas las que se están desarrollando en el mundo, la de Oxford insinúa ser de las más baratas: “Costará alrededor de 4 dólares, una diferencia de precio muy grande con otras, y por eso todos los gobiernos la quieren”, afirma Sigman. “Mientras dure la pandemia, AstraZeneca no obtendrá a beneficios, la venderá solo a gobiernos y a ese precio”, agregó.

El contacto de la empresa británica con los dos empresarios comenzó en mayo con el objetivo de cubrir las necesidades de producción de todo el continente americano e hispanoparlante. Rimoch, desde México, contó el inicio de esa historia: “Me consultaron sobre nuestra potencialidad para fabricar esta posible vacuna y justamente esta planta se construyó con la visión de hacer frente a una necesidad pandémica como la que vivimos. Pero nuestra capacidad no iba a ser suficiente para fabricar la sustancia activa y me preguntaron entonces si conocía al doctor Sigman. Entonces yo les respondí que claro, que es un entrañable colaborador de hace más de 30 años”.

“No podría haber escogido una alianza mejor que ésta que surgió de manera imprevista”, añadió Rimoch y detalló una serie de trabajos en colaboración que realizaron las empresas a lo largo de años. “No nos buscamos entre nosotros, sino que un tercero nos encontró a los dos. Nos conocemos hace mucho y es un premio poder trabajar en esto junto a un amigo”, refirió Sigman en el mismo sentido, y aclaró que si bien de algún modo este encuentro es una coincidencia, también “es consecuencia de una política de modernizarse y reinvertir”.
¿Cuándo estará la vacuna?
Hay una pregunta que se hace todo el planeta desde hace meses y que tanto Sigman como Rimoch, como responsables de la producción de una vacuna que podría salvar millones de vidas, no pudieron evitar: ¿Cuándo estará lista la vacuna contra el coronavirus?
El empresario mexicano estima que para fines de marzo estarán listas las primeras dosis y su par argentino calcula que para principios de abril. En lo que ambos coinciden, sin ningún tipo de matiz, es que América Latina podría beneficiarse enormemente de la política de AstraZeneca de que la vacuna llegue a todo el planeta casi de manera simultánea.
“Si no se fabricaba en Latinoamérica, hubiera llegado entre 6 y 12 meses después”, vaticina Sigman, quien define al nivel de accesibilidad de este proyecto como “una epopeya colectiva de la que estoy muy feliz de participar” y afirma que también se trata de una misión de fuerte compromiso social: “Desde que empezó la pandemia la industria farmacéutica fue una de las pocas que siempre pudo seguir trabajando, entonces nos sentimos más obligados que nunca a colaborar”.

“Desde que surgió esta propuesta tanto Hugo como yo dijimos que nuestras plantas farmacéuticas de alta tecnología se iban a poner a disposición de la sociedad y la población, y detuvimos todos los otros proyectos que teníamos en vista. Es un tema prioritario y el 100% de estas dos plantas se dedicará a la producción de esta vacuna”, aseguró Rimoch.

Como cierre del encuentro Hadassah Internacional le entregó a cada uno el reconocimiento “Ciudadano del Mundo” por su “contribución a la humanidad, liderazgo dedicado y compromiso con la vida”, según se lee en el diploma. “No somos parte de la alianza, pero es un orgullo poder decir que son amigos nuestros”, resumió Diener en nombre de la institución israelí.

Con información de Ynet.

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