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Béla Guttmann, una leyenda del fútbol de todos los tiempos

Por el prof. Yehuda Krell

El 27 de enero de 1899, nacía en el Imperio austro húngaro quien fue un extraordinario futbolista y entrenador de equipos emblemáticos del futbol mundial, Béla Guttmann, considerado una leyenda del futbol de todos los tiempos.

Guttman comenzó a destacarse en el futbol judío húngaro, jugó en el equipo del MTK de Hungría a principios de la década de 1920, de mediocampista y defensor, junto a otro compañero judío, el rutilante Gyula Mandy, quien años más tarde se desempeñaría como entrenador de la selección nacional israelí, ambos, Guttmann y Mandy, ganaron dos campeonatos húngaros en 1920 y 1921.

Desde muy joven Guttmann fue víctima de la judeofobia en su carrera, en 1922 tuvo que huir del antisemitismo imperante en Hungría hacia Austria y se unió al famoso equipo judío, Hakoaj Viena, en aquel momento era un equipo sensación, tenía por costumbre incorporar a jugadores de ascendencia judía que provenían del extranjero, de Londres y New York. En el Campeonato de Austria de 1924/25 Guttmann se coronó campeón con el Hakoaj.

Entre los años 1921 y 1924, Guttman jugó para la selección húngara, época recordada por el gol que marcó en su partido debut, en la victoria sobre Alemania por 3-0. En abril de 1926, zarpó con su equipo en una gira de partidos a Nueva York, donde decidió quedarse. En los Estados Unidos jugó en varios equipos y cuando se integro al New York Power, que estaba compuesto por varios ex jugadores de Viena ganó el torneo de la Copa Abierta de Estados Unidos.

En 1932 se retiró como jugador y regresó a Europa para iniciar una extensa y fructífera carrera de entrenador. Hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial entrenó a varios equipos: el Hakoaj de Viena, el SC Enschede Holandés y al Ujpest FC de Hungría, con el cual se coronó compeón en la temporada 1938/39
Durante la Segunda Guerra Mundial, por su condición judía, tuvo que ocultarse durante la Shoá para no ser capturado por los nazis, gracias a la ayuda de su cuñado no judío se escondió en un ático en el distrito Újpest de Budapest. A pesar que los alemanes no lograron encontrarlo, Guttman decidió entregarse para no poner en peligro a sus benefactores. Fue enviado a un campo de trabajo y en diciembre de 1944, cuando estaba a punto de ser enviado al campo de exterminio de Auschwitz, logró escapar en compañía de otros cuatro deportistas judíos. Guttman logró sobrevivir hasta la liberación de Budapest por el Ejército Rojo en febrero de 1945, su padre y su hermana fueron asesinados en Auschwitz.

Tras quedar con vida después de la guerra y de sobreponerse a años de discriminación antisemita, Guttmann volvió a dirigir. Si bien en su autobiografía Guttman no abunda en el tema de la Shoá, sus biógrafos sostienen que la animosidad y odio antijudío templaron su carácter haciéndolo fuerte y luchador. En su retorno al futbol, se hizo cargo brevemente del Vasas SC, antes de unirse al ex Maccabi de Bucarest, llamado ahora Ciocanul. Debido a la escasez de alimentos, Guttman insistió en que su salario debía pagarse en verduras.
En 1949 comienza su gran carrera de entrenador en Italia, tras cuatro años en el país se hizo cargo de un equipo de lujo, el famoso Milan, en el que jugaban entre otros, el renombrado trio sueco llamado: Gre-No-Li, (Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Lidholm). Guttman llevó al equipo al primer lugar en la Serie A, pero fue despedido inesperadamente durante la temporada luego de una disputa con la gerencia.

En 1957, fue entrenador del equipo del Kispasht Honved de Budapest, que incluía a Ferenc Puskás, Zlotán Czibor, Sándor Kocsis, József Bozsik, Lászlo Budai, Gyula Loránt y Gyula Grosics, un equipo insuperable en la historia del futbol húngaro. Guttman también dirigió en Sudamérica, fue entrenador de Sao Paulo, Brasil, con el cual ganó el campeonato paulista en 1957, y años más tarde dirigió al Peñarol de Montevideo.

En 1958, Guttmann llegó a Portugal y se embarcó en el proyecto más exitoso de su carrera. Se hizo cargo del FC Porto y obtuvo su primer título de la liga portuguesa en 1959. La temporada siguiente dejó el club blanquiazul y se unió al Benfica, el club más importante del país. ​ Allí ganó la liga nuevamente en 1960 y 1961. Bajo su dirección, el Benfica, tenía un equipo que incluía a José Águas, José Augusto, Costa Pereira, Antonio Simoes, Germano y Mario Coluna, y al extraordinario Eusébio, a quien Guttman trajo de Mozanbique. Con este equipo ganó dos veces seguidas la Champions League: en 1961 derrotó al Barcelona en la final por 3-2 y en 1962 retuvo el título al vencer al Real Madrid por 5-3.

En 1973 Béla Guttman se retiró del futbol, con los años, Béla es considerado como uno de los más importantes teóricos y estrategas del fútbol del siglo xx,​ formó junto con Márton Bukovi y Gusztáv Sebes un trio de innovadores entrenadores húngaros que fueron pioneros en la formación del 4-2-4, que Guttman llevó a Brasil. Consumado viajante, tanto como jugador y como entrenador, rara vez se quedó en un club por más de dos temporadas, solía decir que la tercera temporada de un entrenador es fatal.

Su carrera está llena de controversias, como técnico era campeón de la guerra psicológica. Guttman consideraba fundamental el manejo psicológico, tanto del plantel como de los medios de comunicación. En la recoradada final europea en Ámsterdam de 1962, su Benfica debía jugar con el gran Real Madrid de Di Stéfano, Puskás y Gento. Guttmann se entregó a convencer a sus hombres que iban a ser campeones de nuevo, les arengó diciendo: ‘el Real Madrid está cansado, el Real Madrid está viejo. No pueden ganar. Real Madrid no puede correr, y Di Stéfano está muerto’. Sus arengas tuvieron éxito, el Benfica le hizo 5 goles a los españoles, con dos de Eusébio, en una final electrizante de 5 a 3, al final del partido Eursébio cambió la camiseta con Di Stéfano.

Su anécdota más famosa es la maldición, aún vigente, que Guttman le hechó al Benfica. El entrenador húngaro, que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa en el arranque de los años sesenta, fue despedido por el club luego de pedir un aumento de sueldo. El día que se despidió lo hizo lanzando una sentencia que en aquel momento fue tomada de forma anecdótica, pero que con el transcurrir del tiempo y las finales perdidas se ha convertido en todo un calvario para la entidad y su hinchada. Al ser hechado del club dijo: ‘en 100 años desde hoy, el Benfica sin mí nunca ganará una copa europea’, Desde entonces, el Benfica ha disputado un total de 8 finales europeas, 5 de Champions League y 3 de la Europa League, habiéndolas perdido todas.

Cuentan, que antes de la final de 1990 entre el Milan y Benfica, que se disputó en Viena, donde Guttmann falleció y fue enterrado, pudo verse a Eusébio rezando ante su tumba suplicando para que en el más allá le perdone la maldición al equipo.​ El Benfica lleva 59 años sin ganar un torneo en Europa.
El enorme Béla Guttmann falleció el 28 de agosto de 1981, en Viena, Austria. Su nombre es recordado en el salón de la Fama del Deporte Judío Internacional en el Instituto Wingate en Israel, un museo que trabaja para conmemorar a los atletas judíos que han logrado cosas extraordinarias en todos los tiempos.

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