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Congresos sionistas y la época de Theodor Herzl

Theodoro Herzl

Los orígenes del movimiento sionista son a menudo considerados sinónimo de la vida y la época de Theodor Herzl (1860-1904).  A pesar de su muerte a una edad relativamente temprana, sus ideas se mantuvieron vivas.

El movimiento sionista no se derrumbó con la muerte de su figura central, tan solo siete años después de que se realizara el primer congreso sionista. Revivir la presencia judía en la Tierra Santa, la Tierra de Israel (Eretz Israel), fue un sueño de extraordinaria profundidad y diversidad.

Dos décadas antes de la muerte de Herzl, pequeñas cantidades de judíos ya inmigraban a Palestina, construían asentamientos y una vida nueva alejada del brote de antisemitismo atroz que llevó a muchos a abandonar Europa Occidental y Oriental. Herzl fue el agente que ayudó a los judíos a conectarse nuevamente con su tierra ancestral y forjar una organización compenetrada a partir de numerosos debates entre judíos europeos sobre el deseo de establecer un territorio judío que protegiera al pueblo judío.

Educado en Viena, Herzl no tenía una relación particularmente cercana ni distante con el judaísmo. Ávido lector en los años de su juventud, disfrutaba de la literatura secular, escribía cuentos cortos, poesías, fábulas, comedías y lo cautivaba la cultura literaria alemana. Se licenció en Derecho y fue admitido al colegio de abogados de Viena en 1884. Durante la década siguiente escribió artículos, obras de teatro, novelas, visitó las principales ciudades de Europa y, en octubre de 1891, pasó a ser el corresponsal en París del periódico vienés Neue Freie Presse, considerado el periódico más prestigioso del Imperio austrohúngaro. Este nombramiento era un testimonio de sus cualidades como escritor y periodista. Herzl no tuvo que enfrentarse en gran medida al antisemitismo en las etapas tempranas de su vida, no obstante, llegado el año 1892, el periódico ya publicaba una cantidad cada vez mayor de artículos relativos a los judíos, la cuestión judía y el antisemitismo.

Estos incluían temas sobre la persecución de los judíos en Rusia, la situación de los asentamientos judíos que se desarrollaban en Argentina con el apoyo de un filántropo judío, el barón de Hirsch; y los debates en torno al derecho de los judíos a la igualdad civil que tenían lugar en Berlín y Viena.

En agosto de 1892, Herzl escribió un largo artículo sobre el antisemitismo, sin ofrecer una solución política concreta. Según la edición de 1906 de la Enciclopedia Judía, Herzl tenía escasa consciencia de sus predecesores sionistas, Moses Hess, Leon Pinsker, Reuven Alkalai y Nahum Syrkin, por lo tanto, no era de esperarse que surgiera como líder destacado del sionismo, y mucho menos que se convirtiera en el “padre del sionismo moderno”.

Todo cambió cuando debió cubrir el proceso penal a Dreyfus en calidad de corresponsal del periódico. Alfred Dreyfus, un capitán militar judío francés asimilado, fue arrestado en octubre de 1894. Para el final de ese año había sido enjuiciado, declarado culpable, juzgado por un tribunal militar y encarcelado por la presunta transferencia de información sobre las capacidades de la artillería francesa a un agregado militar alemán en París. Debido a la prueba fragmentaria y a la ausencia de un debido proceso, su caso fue reabierto en 1899. A pesar de estos elementos jurídicos, Dreyfus fue declarado culpable nuevamente y condenado a otros 10 años de cárcel. Finalmente, fue absuelto y puesto en libertad en el año 1906. No cabe duda de que el proceso puso al antisemitismo en el centro de su atención, en lo que se creía era un momento de emancipación para Europa; en Francia, adquirió las dimensiones de una guerra civil que dividió profundamente la opinión europea”. El 29 de agosto de 1897 comenzó la reunión del Primer Congreso Sionista, que fundó la Organización Sionista. Teodoro Herzl fue electo presidente y se adoptó el Programa de Basilea, por la ciudad en que se reunió, que llamó al establecimiento de un hogar nacional para los judíos en la Tierra de Israel.

Teodoro Herzl, promotor del congreso, escribió en su diario: “En Basilea fundé el Estado Judío…Dentro de cincuenta años, todos lo sabrán”. Esa afirmación profética se hizo realidad cuando el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181, conocida como el plan de partición de Palestina. En ella se recomendaba, la creación de dos Estados, uno árabe y otro judío, con Jerusalén bajo administración internacional.

El 26 de diciembre de 1909, ya fallecido Herzl se reunió el Noveno Congreso Sionista, en el cual participaron por primera vez representantes de los trabajadores judíos en Palestina y se fundó la organización Hashomer, que asume la responsabilidad por la seguridad de los asentamientos judíos.

En el mismo año fue fundada junto a Yafo Tel Aviv, la primera ciudad totalmente judía de los tiempos modernos. También fue creado y el primer kibutz, Degania, fundado por jóvenes pioneros judíos en las riberas del Lago Kinéret (Mar de Galilea), combinando un asentamiento agrícola con una forma de vida colectiva.

En próximas notas profundizaremos sobre la biografía de Teodoro Herzl y la organización interna de los kibutzim.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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