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Bucear en tierra firme

La arqueología estudia a las sociedades antiguas basándose en sus restos materiales. Mediante el análisis de objetos y obras construidas por los pueblos antiguos, puede arribar a conclusiones en torno a su cultura y sus formas de vida.
Gracias los a los nuevos instrumentos, los arqueólogos pueden evaluar los objetos y conocer, a través de ellos, distintos aspectos de la historia y del comportamiento humano en el pasado.

Por razones obvias Israel es una fuente inagotable de elementos arqueológicos, por lo que asumió este compromiso con la historia al crear la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI).

En esta nota haremos por un breve recorrido por algunos hallazgos que confirman los textos de la Torá.

Una cabeza en Beit Semesh

Una excursión familiar deparó una sorpresa. En el sitio donde están las ruinas de la ciudad bíblica de Beit Semesh, un niño israelí de 8 años encontró a, mediados de noviembre de 2015, la cabeza perteneciente de una pequeña escultura que data del período del Primer Templo. El experto de la Autoridad de Antigüedades Israelí, Alon de Groot, que identificó a la misma como perteneciente a Asherah, una diosa de la fertilidad; consideró que fue esculpida en el siglo VIII a.e.c. Según la Biblia en el sitio vivía la Tribu de Judá.

Mosaico bizantino

El mosaico fue descubierto durante la excavación de una sinagoga bizantina en Horvat Kur, cerca del mar de Galilea. Muestra una inscripción con los nombre de El’azar, padre de Yudan y su abuelo Susu; miembros influyentes ambos de la comunidad judía local de la ciudad. En la parte superior del mosaico hay una menorah, el candelabro de siete brazos.

La puerta de la ciudad de Gath

Arqueólogos de la Universidad Ackerma Family Bar-Ilan encontró en el verano del 2015, durante una excavación realizada en Tell es-Safi, la majestuosa entrada de la ciudad bíblica de Gath; que fue la mayor de Israel entre el siglo X y IX a.e.c. De ella procedía Goliath. La puerta y la fortaleza de Gath fueron destruidas por el rey Hazael en el año 830 a.e.c.

Un rollo carbonizado del Levítico en Ein Gedi

En los años 70 un arqueólogo encontró, en las ruinas de un antiguo asentamiento cerca del Mar Muerto, un fragmento carbonizado de un rollo de pergamino. Estaba dentro del Aron Hakodesh, el arca sagrada, de lo que fue la sinagoga bizantina de Ein Gedi y por su estado de suma fragilidad se decidió no desenrollarlo para un deterioro mayor. El pergamino fue transcrito digitalmente por un equipo de la Universidad de Kentucky. El profesor Brent Seales y su equipo trabajó con un escáner micro CT de rayos X, similar a un tomógrafo y con un software desarrollado especialmente. El manuscrito, que data de hace 1.500 años, contiene los primeros 8 versos del libro del Levítico es, aparte de los manuscritos del Mar Muerto, el rollo más antiguo conocido de un libro de la Torá.
Natán-Melech, sirviente del Rey.

En las excavaciones en Givati, las más grandes de Jerusalén desde 2007, fue encontrado, en las ruinas de una construcción, probablemente destruida por Babilonia en el 586 a.e, c. un sello que se a refiere Natán-Melech como un oficial de la corte del Rey Josías. La frase «sirviente del Rey» aparece con frecuencia en la Biblia.

Una inscripción de la era del Rey David

Durante una campaña arqueológica que comenzó en 2012, realizada la ciudad de Khirbet Queifaya, fue encontrada una vasija de cerámica con una rara inscripción que data de hace 3.000 años. La ciudad, en el Valle de Elah, es el sitio donde se dice que David venció a Goliath. La inscripción menciona a Eshba’al Ben Saul, que rigió los destinos de Isarel durante la misma época que el Rey David, en la primera mitad del siglo X a.e.c. Este monarca, que aparece en el Segundo Libro de Samuel, fue decapitado y su cabeza fue llevada, en Hebrón, al rey David.

Un sello del rey Ezequías
El equipo dirigido por el Dr. Eliat Mazar, del Instituo Arqueológico de la Universidad Hebrea de Jerusalén, reveló que durante las excavaciones realizadas en 2009 en Ophel, en Jerusalén, descubrió la impresión en arcilla de un sello del rey Ezequías (727-698 a.e.c.), a los pies de la muralla sur del Monte del Templo. El arqueólogo señaló que era el primer hallazgo de una pieza relacionada con un rey israelita. La inscripción dice: «Perteneciente a Ezequías, ben [hijo de] Ahaz, rey de Judá».

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