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Ochenta años después se conoce la historia de los sacerdotes claretianos que salvaron a 155 judíos

Bajo el título “Los falsificadores de Dios”, el diario El País, de España, divulgó una historia desconocida: Un investigador de la Universidad de Extremadura descubrió por azar cómo cuatro sacerdotes españoles de la Misión Católica en París salvaron, a partir de bautismos y conversiones falsas, a más de 150 judíos de ser detenidos y asesinados por el régimen del Mariscal Pétain, que acababa de sancionar las leyes antisemitas, en 1940.

El horror nunca termina de conocerse en su totalidad. Quienes visitan el museo Yad Vashem, en Jerusalem, por ejemplo, y están a la salida como si no dieran crédito a lo que vieron, a pesar de conocer la historia, jamás podrán acercarse siquiera a algo de lo que pudo haber sentido quien atravesó por el horror mismo.

Así, las historias que aun hoy se conocen y se seguirán conociendo, tampoco nos acercarán a la realidad del horror, pero nos proporcionarán memoria, nos ayudarán a estar atentos para no permitir que se repita. Lo mismo pasa en América latina, por caso Argentina y Chile, cuando se recorren aquellos lugares donde se detuvo ilegalmente a los opositores, se los encarceló y se los torturó y se los arrojó al mar.

Santiago López Rodríguez, graduado de la Universidad de Extremadura, investigaba para su tesis doctoral acerca de Franco y el holocausto judío cuando se encontró con que el horror es inabarcable pero tiene una contracara: el coraje. Y el coraje muchas veces no es tan conocido, no tiene tanta buena prensa como el horror, pero existe y hace falta difundirlo. Porque esas historias de coraje, de héroes anónimos, merecen perdurar porque, al fin y al cabo, esos actos también contribuyeron a acabar con el régimen nazi.

Así lo entendió el diario El País, de Madrid, que publicó su artículo “Los falsificadores de Dios” la semana pasada, con la firma del periodista Julio Núñez y fotos de Juan Millás . Allí se cuenta que cuatro sacerdotes claretianos españoles ayudaron a salvar a 155 judíos de caer en las bárbaras garras del nazismo. Para ello apelaron a conversiones, a actas de bautismo y de matrimonio falsas, para que esos judíos pudieran escapar del régimen de Vichy hacia España. La mayoría eran sefaradíes, y la historia permaneció oculta hasta que por casualidad el historiador Santiago López Rodríguez se topó con ella.

“Estaba investigando para mi tesis doctoral la labor de la diplomacia española durante el Holocausto en el archivo del consulado y haciendo entrevistas a supervivientes y familiares de víctimas del exterminio nazi. Mientras tomaba un café con Alain de Toledo, hijo de un deportado del campo de Royallieu-Compiègne, éste me contó que a sus padres les falsificaron unas partidas de bautismo en una iglesia española en París para ayudarlos a huir a España”, contó López Rodríguez según El País.
A partir de ese momento, atando cabos, y pleno de curiosidad, el investigador se dirigió al 51 bis de Rue de la Pompe, donde está ubicada la iglesia de la Misión Católica de París.

“Se ve claramente cómo en ese período los bautismos crecieron hasta un 200% en esta parroquia. Se hicieron conversiones a familias enteras en el mismo día, incluso en algunos casos, también se falsificó a la vez el certificado matrimonial [22 en total]”, subraya López el resultado del inicio de su investigación del archivo de las actas de bautismo.
El descubrimiento del investigador de Extremadura forma parte del trabajo “El Servicio Exterior de España durante el Holocausto en la Francia ocupada (1940-1944)”, que finalmente es el resultado del trabajo para su tesis doctoral que espera hacer pública en los próximos meses, de acuerdo con la información difundida por El País.
Cabe recordar que el 3 de octubre 1940 entraron en vigencia las leyes antisemitas que impulsó el mariscal Pétain, que pasaron a la historia con el nombre del Estatuto de los Judíos. Según López, muchos de los bautismos de judíos están anotados con esa fecha. Se estima que las leyes de Petain permitieron el asesinato de al menos 75 mil personas. “Estas falsificaciones servían para convertirse aparentemente en católicos y tener la posibilidad de engañar a los perseguidores”, confirma López Rodríguez.

Lo que pasó entonces es que cuatro sacerdotes decidieron desobedecer las leyes antisemitas del Estatuto de los Judíos y decidieron jugarse la vida salvándolos de ser perseguidos e incluso asesinados. Para el investigador español “estos sacerdotes no sólo estaban infringiendo la ley eclesiástica haciendo conversiones falsas, sino que se enfrentaban al Estado francés. Si esto se hubiera destapado, podría haber supuesto, sin duda, su expulsión de Francia y un gran perjuicio para la diplomacia española”.

De estos héroes anónimos, al menos hasta la publicación del artículo, poco se sabía. De ellos queda únicamente una decena de fotografías guardadas en una caja de cartón en la misión de la Rue de la Pompe. En esos años, estos sacerdotes vivían en la misión junto con otra decena de claretianos.

Se llamaban Joaquín Aller, Ignacio Turrillas, Emilio Martín y Gilberto Valtierra y no pasaron a la inmortalidad. Simplemente, uno de ellos se encuentra retratado en un fresco adentro de la Iglesia. Casi olvidados, hoy su historia se agiganta gracias a la curiosidad de un historiador.

“De la veintena de claretianos que había en los pasados años 40 ya sólo quedan tres. Junto al superior está el padre Tomás Tobes Agraz y el padre Arturo Pinacho. ‘La vocación nunca se va. Hay que servir porque mucha gente lo necesita’, explica sonriente el padre Tomás, de 81 años, sentado a la mesa. Mientras comen un humilde estofado y beben agua con un chorro de vino de tetrabrik, conversan sobre las grandes carencias que siguen sufriendo muchas personas”, relata El País.

A pesar de que los responsables claretianos conocieron la historia y se negaron a divulgarla, por algún lugar secreto siempre se cuela la verdad. Esta incluye saber el papel que jugó en este acto quien era por entonces cónsul general de España en París, Bernardo Rolland, conocido por salvar secretamente a más de 80 judíos.

Los padres claretianos, al parecer, lo contaron como aliado a la hora de salvar a más de 150 judíos de ser detenidos y enviados a campos de concentración, donde seguramente morirían.

El falso bautismo practicado por los sacerdotes españoles no fue suficiente para salvar de la muerte en los campos de concentración a Rogelio Samuel Benarrosch, de 8 años, y a otros 16 inscriptos. Pero el resto, 138 personas, sí consiguieron burlar a los nazis.
En su búsqueda de la verdad, y de la historia, Santiago López Rodríguez se dio a la tarea de encontrar a los familiares de aquellos judíos salvados por los sacerdotes en París.

Así dio con Karine Saporta, hija, sobrina y nieta de los bautizados por los sacerdotes claretianos. “Pensaba que era una broma –dijo–; se me está poniendo la piel de gallina. No puedo creerlo. Es como si me estuviera hablando de alguien que no conozco. No entiendo por qué nunca me dijeron nada”, cuenta conmovida.

Lo que distingue a los Saporta del resto es que uno de ellos, que se llamaba Raimundo y entonces tenía 16 años, se convirtió tiempo después en vicepresidente del Real Madrid, mano derecha nada menos que de Santiago Bernabeu, el histórico dirigente madridista que hoy da nombre al estadio del Real.

Más allá de la excelente investigación de López Rodríguez, que llevó a dar con algunos de los familiares salvados por los falsificadores de Dios, poco se sabe de lo que pasó con cada familia bautizada por los claretianos. Lo que sí está claro es que detrás de cada uno de ellos hay historias, descendientes, y que, al igual que en tantos otros casos, esos judíos salvados por los falsificadores de Dios formaron familias y tuvieron descendientes.

Hoy, casi 80 años después, esa historia de coraje vio la luz.

Con información de YNET.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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