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La increíble y extensa vida de Kirk Douglas

En su autobiografía El hijo del trapero (1988), el descendiente de inmigrantes Issur Danielovitch cuenta los desafíos de crecer junto a seis hermanas y a su padre, Herschel, un trapero judío-ruso alcohólico y violento que ignoraba a todos en su casa. Y cuenta de la noche en que, harto de la violencia y el etílico desprecio, el niño arrojó té caliente a el rostro de su padre. La represalia fue brutal, pero valió la pena, recordaría Issur, convertido ya hacía mucho tiempo en Kirk Douglas: “En ese momento, supe que estaba vivo. Nunca he hecho algo tan valiente en ninguna película”.

El hombre que triunfó venciendo todas las adversidades llegó ayer al fin de una vida asombrosamente extensa y acontecida, rodeado por su familia en su casa de Beverly Hills (Los Angeles) dio su último suspiro. El actor 3 veces nominado al Oscar, productor perseverante y director tardío, contraparte demócrata de John Wayne y ciudadano premiado por EEUU, Francia e Israel, había sobrevivido a un accidente aéreo y a una embolia.

El actor mantuvo lazos estrechos con su raíz judía, habiéndose reunido con históricos lideres del estado de Israel, como David Ben Gurion, Golda Meir y Benjamin Netanyahu entre otros. En su juventud como en su vejez el actor visitó el Muro de los Lamentos para rezar, y se mostró en varias ocasiones cercano a la religión judía.

La muerte de Issur Danielovitch fue dada a conocer por su hijo actor, Michael Douglas, en Instagram: “Para el mundo él fue una leyenda, un actor de la edad dorada del cine que vivió bien sus últimos años, un humanista cuyo compromiso con la justicia y las causas en las que creyó se transformó en estándar para las generaciones posteriores”.

 

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It is with tremendous sadness that my brothers and I announce that Kirk Douglas left us today at the age of 103. To the world he was a legend, an actor from the golden age of movies who lived well into his golden years, a humanitarian whose commitment to justice and the causes he believed in set a standard for all of us to aspire to. But to me and my brothers Joel and Peter he was simply Dad, to Catherine, a wonderful father-in-law, to his grandchildren and great grandchild their loving grandfather, and to his wife Anne, a wonderful husband. Kirk’s life was well lived, and he leaves a legacy in film that will endure for generations to come, and a history as a renowned philanthropist who worked to aid the public and bring peace to the planet. Let me end with the words I told him on his last birthday and which will always remain true. Dad- I love you so much and I am so proud to be your son. #KirkDouglas

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Kirk Douglas dejó una huella de seis décadas de carrera en las que encarnó personajes que, como dijo Spielberg al presentar su Oscar honorífico en 1996, “introdujeron la inseguridad en el heroísmo y modelaron la villanía con compasión”. Una figura de ineludible estampa, partiendo por su hoyuelo en su barbilla, y con tendencias irrefrenables a la intensidad física.

Nacido en 1916 en Amsterdam, al norte del estado de Nueva York, y criado en la pobreza junto a una madre con el don para contar historias, Douglas debutó en el cine en el film noir El extraño amor de Martha Ivers (1946), junto a la consagrada Barbara Stanwyck.

El destape vino con El triunfador, de Mark Robson (1949), que le valió su primera nominación a una estatuilla en el rol de un boxeador. El personaje irá nutriendo los atípicos caracteres de Douglas: tipos duros y desatados, inocentes y traicionados, cínicos y torturados, lascivos y violentos, ambiciosos e inescrupulosos. Como el periodista venido a menos que le saca el jugo a una tragedia en Cadenas de roca, de Billy Wilder (1951). O, mejor aún, como el infame productor que maltrata a actores, guionistas y directores en Cautivos del mal (1952), de Vincente Minnelli.

Con su propia compañía y en el rol de productor, el actor reclutó al director Stanley Kubrick bajo cuyas órdenes estelarizó las magníficas Senderos de gloria (1957) y Espartaco (1960), su filme más recordado. Acá personificaba a un gladiador que lideraba una rebelión contra los romanos y el guión era de Dalton Trumbo, perseguido en los 50 en la caza de brujas del senador anticomunista Joseph McCarthy.

Pero si le preguntaban a Douglas, su favorita era Los valientes andan solos (1962). También escrita por Trumbo, la conmovedora cinta lo muestra como un vaquero del presente que pulula por cerros y caminos sin identificación y sin prisas.

Duro de matar, sobrevivió en 1991 a un accidente aéreo donde fallecieron dos acompañantes y a una embolia que lo dejó con problemas en el habla. Tipo agradecido de EEUU, de Hollywood y de su suerte, tenía humor y no se tomaba demasiado en serio. “La vida, dijo en una ocasión, es como el guión de una película B. Así de sensiblera. Si me ofrecieran la historia de mi vida para filmarla, la rechazaría”.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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