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El tatuador de Auschwitz y su increíble historia de amor

Durante más de 50 años, Lale Sokolov un judío prisinero de los nazis guardó un secreto, nacido en los horrores de la Europa de la Segunda Guerra Mundial, en un lugar que fue testigo de algunas de las peores atrocidades cometidas por un ser humano contra otro ser humano. No lo reveló hasta después de cumplir los 80 años. Lale marcó el brazo de la prisionera que se convertiría en su esposa. Para los sobrevivientes, esos números impresos en la piel se convirtieron en un recuerdo imborrable de los horrores de los campos de concentración nazis. Pero para el “tatuador de Auschwitz”, el prisionero judío Lale Sokolov, el número que grabó en el brazo de Gita Fuhrmannova fue lo que le permitió encontrar el amor. La increíble historia de supervivencia y romance nacido en medio del horror del Holocausto fue revelada por el libro “El tatuador de Auschwitz”, de la escritora Heather Morris. Lale Sokolov conoció a quien se convertiría en su esposa un día de julio de 1942. En el libro, Morris relata que cuando esa muchacha se presentó para ser tatuada Lale sintió horror. Había algo en esa joven judía y en sus ojos, contó. Quería evitar esa tarea, pero su jefe -un francés llamado Pepan- lo obligó para no desatar la ira de los nazis. Fue en ese momento que se tatuó su “número en el corazón”, según contó .
El número que tuvo que grabar fue el 34902. La mujer, descubrió él después, que se llamaba Gita Fuhrmannova y estaba en el campo de mujeres de Birkenau.
Al poco tiempo, gracias a la ayuda del guardia que lo supervisaba, empezó a intercambiar cartas con Gita. Luego logró conseguirle raciones de comida extra y hacer que fuera trasladada a un sitio mejor del campo de concentración..
Lale-un diminutivo de Ludwig, su verdadero nombre- había llegado a Auschwitz unos meses antes, en abril de 1942. Tenía 26 años. Nacido en Eslovaquia de familia judía,se había ofrecido a los nazis para ser enviado al campo con la esperanza de salvar al resto de su familia. Pero sus padres murieron en el campo unos meses antes de su llegada, sin que Sokolov jamás se enterara.
Él también, cuando llegó al campo, fue marcado con un número: 32407.
La investigación de Morris halló los documentos que confirmaron la presencia del Sokolov en el campo de concentración.Pero poco después, Lale se enfermó de fiebre tifoidea. Lo cuidó el francés llamado Pepan, el mismo hombre que le había tatuado el número al llegar a Auschwitz.
Pepan lo tomó bajo su protección y le enseñó el oficio. Hasta que un día desapareció.Fue entonces que Lale, gracias a su conocimiento de los idiomas -eslovaco, alemán, ruso, francés, húngaro y polaco- fue elegido por los nazis para ser el nuevo tatuador del campo.
Comenzó así a trabajar y tatuó con la ayuda de asistentes a miles y miles de prisioneros.
El procedimiento se llevó a cabo sólo en Auschwitz y en los campos secundarios de Birkenau y Monowitz. Comenzó en el otoño de 1941; para 1943 todos los prisioneros estaban tatuados. La práctica, al privar a los prisioneros de su nombre, era parte del proceso de degradación y deshumanización al que eran sometidos los prisioneros.
Pero el nuevo cargo le dio a Sokolov una posición privilegiada respecto a los otros prisioneros, lo cual probablemente le permitió escapar a la muerte.
Esos privilegios le permitieron comenzar la relación con Gita. Ambos podían verse en secreto, aunque “Gita tenía dudas”, escribe Morris en el libro. “No veía un futuro. Él sabía, en lo profundo, que iban a sobrevivir”.
En 1945 Gita pudo dejar el campo antes de la llegada de los rusos. Poco después, hizo lo mismo Sokolov, quien regresó a su ciudad de Krompachy en Checoslovaquia, donde se reunió con su hermana y el resto de su familia.
Pero él quería reencontrar a Gita. Viajó a Bratislava en una carroza, esperando poder encontrarse con la mujer.
Esperó en la estación de trenes durante semanas, hasta que el jefe de la estación le dijo que intentara en la sede de la Cruz Roja. Cuando se dirigía allí, una mujer se paró frente a su caballo. Era Gita.
Se casaron en octubre de 1945. Pero el hombre fue detenido poco después por enviar dinero en apoyo al estado de Israel. Entonces dejaron el país: Viena, París y finalmente fue en Australia, donde vivieron el resto de sus vidas en Melbourne. Él comenzó un negocio en la industria textil, ella diseñaba vestidos. Tuvieron un hijo en 1961.

Extractado del resumen y edición de Silvio Jazanovich para Comunidad Judía Masorti Bet-El.

Fuente: Personalidades Judías de Todos los Tiempos.

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