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Disparan con fusiles el helicóptero donde se transportaba el Presidente de Colombia: ¿Quiénes fueron y por qué lo hicieron?

En la frontera entre Colombia y Venezuela:  Disparan con fusiles el helicóptero donde se transportaba el Presidente de Colombia y su equipo de trabajo, la pregunta sería: ¿Quiénes fueron y por qué lo hicieron?

Por: Hugo Poveda C.

Atentado contra el presidente de Colombia Iván Duque Márquez y su comitiva presidencial integrada por el Ministro del Interior, el Ministro de Defensa, el Gobernador del Departamento del Norte de Santander, el Alcalde de Cúcuta, y los tripulantes del helicóptero black hawk de uso presidencial adscrito a la Fuerza Aérea de Colombia. La misma regresaba de una visita oficial en  el Municipio de Sardinata que se ubican en la región del Catatumbo, una de las zonas con más narco cultivos del país y donde disidentes de las FARC, militantes del ELN y otros grupos armados se disputan las rentas del narcotráfico. Esto Muestra la capacidad criminal que tienen los grupos al margen de la ley  que se ubican en la región del Catatumbo entre los límites correspondientes al departamento de norte de Santander en Colombia y los estado de Zulia y Táchira en Venezuela.

Este territorio es considerado tal vez como una de las frontera más grandes entre países de Latinoamérica, además de ser la más transcurrida  entre Colombia y Venezuela, es un límite internacional continuo de 2.219 kilómetros que separa a los territorios de ambos países, con un total de 603 hitos que demarcan la línea divisoria. ​ Es la frontera más larga que ambas naciones poseen con alguna otra.

En promedio según cifras de Migración Colombia estima que entre 35 mil y 40 mil venezolanos cruzan a diario por diferentes motivos, el éxodo de ciudadanos venezolanos es reflejo de la crisis económica que ha llevado a miles de Venezolanos a salir de su nación inclusive arriesgando sus vidas ante un panorama incierto en una nación que desconocen, donde llegan sin dinero, ni documentos, pero con el deseo de escapar de una tiranía liderada por Maduro que no les ofrece sino hambre y miseria. Muchos Venezolanos pobres en su éxodo caminan por la frontera con Colombia hacia Cúcuta, una región donde grupos ilegales han construido poder a través de la mano financiadora del narcotráfico que es ahora un negocio trasnacional, ya que al ser una frontera selvática y boscosa tan extensa en kilómetros es muy difícil que el Estado Colombiano, sólo, pueda realizar los controles que se necesitan y más cuando estos grupos al margen de la ley han encontrado en el gobierno venezolano un aliado para sus intereses.

Esta situación agudiza el ambiente de zozobra en la frontera Colombo-Venezolana donde apenas una semana atrás explotó un coche bomba en las instalaciones del comando militar del ejército Colombiano con sede en Cúcuta, dejando un saldo promedio de 40 personas heridas. El presidente Colombiano ha calificado este tipo de actos  de “cobarde”, en rueda de prensa realizada pocos minutos posteriores al atentado donde afortunadamente todos resultaron ilesos en el hecho que se produjo cuando iba a aterrizar el helicóptero que se desplazaba en la ciudad de Cúcuta.

La mejor manera de entender este conflicto, que es ocasionado por una falta de control en las fronteras durante muchos años, en donde la migración de ciudadanos venezolanos a Colombia, la pandemia, y la crisis económica y política que vive Venezuela han derivado en un caldo de cultivo que destruye el tejido social, en una región tan grande, como puede ser el tamaño de los país de Uruguay y Paraguay. Todo lo vivido durante estos días en Colombia, es un impacto dado por el control, la producción y comercialización de cultivos ilícitos, y esta respuesta terrorista, se genera porque el gobierno de Colombia inició un plan de control especial sobre estas fronteras, situación que incomoda a los grupos que se benefician de negocios ilegales.

Considero que es el momento de abrir el debate nuevamente en Colombia sobre legalizar todas las drogas a través de su regulación por parte del Estado, en Colombia. Y como lo hemos vivido por más de 50 años los Colombianos entendemos que estamos perdiendo el partido contra las drogas, pues las políticas utilizadas contra las drogas han generado miles de vidas perdidas y millones de dólares invertidos para la guerra, mi llamado es a utilizar una política más inteligente, ya que el problema subsiste, donde la guerra interna y el consumo a aumentado, ya que esta economía funciona con una teoría clásica de oferta y demanda, en donde el monopolio de la producción la tienen las fuerzas criminales al margen de la Ley que establecen el numero de unidades y por ende los precios del mercado.

Colombia debe pensar en un modelo de salud pública donde se establezca el consumo regulado de las drogas y el monopolio de la producción por parte del Estado, hecho que impactaría en los precios y cantidades de estos productos a través del control directo por parte del Estado.

Finalmente, y considerando que históricamente el anarquismo se ha entendido como una lucha social que justificaba cualquier medio, incluida la violencia, para eliminar cualquier tipo de autoridad coercitiva, poder impositivo o mandato involuntario, de forma que ningún ser humano pueda ejercer relaciones de dominación sobre otros. No hablamos de una guerra política entre la izquierda colombiana y la derecha, sino una guerra económica por el control del territorio y el mercado de las drogas.

 

Por HUGO POVEDA C para Radio Jai

Economista, Especialista en Derecho Tributario, Especialista en Gobierno y Gestión Territorial, Magister en Marketing Político y Gerencia de Campañas

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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