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A 36 años de la creación de la comisión nacional sobre la desaparición de personas en Argentina

Corría el año 1983 y con el doctor Raúl Alfonsín como Presidente, regresaba la Democracia a la Argentina. Sucedía luego del Golpe Militar de 1976, y fue cuando se vio necesario hacer un recuento de lo sucedido durante el período de la Dictadura, llamado por el gobierno de facto, “Proceso de Reconstrucción Nacional”. Así nació la CONADEP (La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), un 16 de diciembre de hace 37 años. Ricardo Mazzorin, quien formara parte del gobierno del doctor Alfonsín, rememoró el momento y las circunstancias de la Argentina, en que se creó la CONADEP.

“Antes de la asunción de Alfonsín, ya estaba en debate el tema de los Derechos Humanos, y en esa elección se decidió el curso que iría a tomar para la solución a este problema” comenzó. Indicó que el Partido Justicialista proponía la autoamnistía militar, mientras que el doctor Alfonsín proponía el juicio a las Juntas. Remarcó Mazzorín que “este es un dato que no hay que olvidar”. Alfonsín ya poseía una trayectoria en el tema, era parte de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, que luego fue muy importante porque toda la investigación de la Asamblea Permanente se volcó a la CONADEP, para que ella iniciara la investigación que llevaría después al Juicio a las Juntas. La elección supuso en la Argentina una toma de posición: “Había que juzgar el pasado”, propuesta de quien sería luego presidente, el doctor Raúl Alfonsín. Eso provocaría presiones en forma de levantamientos militares, antes y durante el gobierno de Alfonsín, que fueron sofocados, pero que afectaba a esa joven democracia aún no consolidada.

El Juicio a las Juntas, que terminaría con el alegato del doctor Julio Strassera con el “Nunca Más”, que marcaría un antes y un después en la Argentina, no fue la única medida de Alfonsín para garantizar la estabilidad democrática. Y expuso: “En 1984, el entonces Presidente convocó a un plebiscito nacional por el tema Canal de Beagle con Chile, que casi nos lleva a una guerra con el país trasandino, y que sería evitada por la mediación de la Santa Sede”. Y explica que lo que el gobierno perseguía con esa convocatoria, era que la sociedad ratificara o no el tratado de amistad que el gobierno argentino había firmado con Chile, y de ese modo garantizar la paz en la región y la vigencia de los derechos humanos, y que en ese plebiscito también el partido justicialista se abstuvo.

Otro de los ejemplos citados por Mazzorin que sustentan la idea perseguida por el gobierno de Alfonsín es la declaración conjunta en Foz de Iguazú del presidente argentino con su par brasileño José Sarney; o la reunión que da que dio origen a un acuerdo que inicia el Mercosur, elimina sospechas de posibles conflictos y se firma un acuerdo sobre el tema nuclear, que era parte también de la desconfianza que había entere los dos países, que también ayuda y colabora a consolidar la democracia y los valores de los derechos humanos. En resumen, conjunto de decisiones que toma el doctor Alfonsín para consolidar la democracia y garantizar la vigencia de los Derechos Humanos.

Sobre el Juicio a las juntas enfatizó Mazzorin en el hecho de que” la Argentina fue el único país que tuvo la decisión de enjuiciar a aquellos militares que habían cometido atrocidades”, garantizándole las reglas justas en el marco del Derech,o en la que la CONADEP tuvo una función central, porque aportó toda la documentación que permitió llevar adelante los juicios a las juntas militares.

Respecto del presente frente al tratamiento de los derechos humanos, el exfuncionario del gobierno de Alfonsín, declaró: “El gobierno se ha apropiado de los Derechos Humanos”, pero que al que le han dado un giro, porque tal como lo había concebido el doctor Alfonsín, que era lo de ‘juzgar al pasado’, a los militares, pero también a los que habían sido parte, como las organizaciones armadas, en ese pasado, que las responsabilidades eran diferentes, pero había responsabilidades. Y que hoy, lo que hacen es exaltar a esas organizaciones armadas, que basta con mirar lo que fue hace unos días el acto de la ESMA; que eso se ve claramente.

Opina Mazzorin que este es un “giro romántico”, que no cree que hoy se den las condiciones ni en el país ni en el continente para una vuelta a la lucha armada. Piensa que la democracia se ha consolidado en esos términos, pero que de todas maneras, lo que sí hace este giro, es tergiversar la lucha por los Derechos Humanos, que tenía que ver con instalar una democracia con un pacto fundacional que fue justamente el “Nunca más”: Que “nunca más” se iría a vivir una situación histórica como la que se vivió en la década del setenta, y que esto abarca toda esta década, no solo a la Dictadura, también lo que ocurrió antes de ella, cuando se desató la violencia, inclusive en lo institucional en un régimen democrático; y recordó a la Triple A y otras agencias que, desde el Estado cometían actos aberrantes. Por ello, señala Mazzorin que este pacto fundacional aún tiene vigencia en la Argentina y que es muy difícil que se presente un escenario como el vivido en la década del setenta, tanto nacional como internacional.

Acerca de las discusiones sobre el número de desaparecidos durante la Dictadura. que generó tanta polémica y confrontaciones, el exsecretario de Comerció indicó que el hecho histórico demuestra que no fueron treinta mil, que ese número es simbólico, y que durante la Dictadura sirvió para movilizar, y que eso está bien. El error que se comete es convertir ese número simbólico en número real. Según los registros, el número es de alrededor de los ocho mil, nueve mil personas, lo que “es trágico, una barbaridad”. Entonces los treinta mil, que eran símbolo de lucha, se han convertido en una verdad de Estado, y ese es el problema. Y precisó: “La verdad histórica es lo que la CONADEP denunció y juzgó, lo otro es parte de lo que fue un eslogan de la lucha política por la defensa de los Derechos Humanos, pero no es parte de la verdad histórica”.

Sobre el rol de Hebe de Bonafini y de las madres”, Mazzorin afirma que “fueron importantísimas, en esa lucha en un momento en que era muy difícil, cuando los riesgos eran enormes”, pero que eso no excusa que Hebe, o el sector que a ella responde, hayan dado un giro enorme, y hayan pasado de la búsqueda y exigencia de aparición con vida de los desaparecidos a un alineamiento político, que lo que hace, no es solo negar su propio pasado, sino transformar una lucha simbólica, en una verdad histórica, y exaltar románticamente a las organizaciones de luchas armadas que operaron en ese momento, y suponer que ese es el ideario de la sociedad argentina.

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