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Arik Einstein Z’L. a siete años de su muerte, una breve reseña

•29 de noviembre, 73 años de la votación por la Partición de Palestina en la ONU
•26 de noviembre, 7 años de la muerte de Arik Einstein. En enero cumpliría 82 años.

•Como su coetáneo Amos Oz, que cumpliría 82 años en mayo (fallecido hace sólo dos años)
•Como su coetáneo y colega Yehoram Gaon, que cumplirá 81 este diciembre.
•Como Uri Zohar, con 85 años cumplidos en noviembre.
Todos hijos del Mandato Británico, todos “palestinenses”, como traducen en “Éxodo” de León Uris. Todos “palestinos”, si no fuera políticamente incorrecto llamarlos así. En definitiva, todos ellos “inventores” o creadores, desde sus oficios, de “lo israelí”. Con todas sus variables, vaivenes, y contradicciones. Con sus derroteros personales, su legado, las circunstancias de sus muertes prematuras o sus longevas y activas vidas. Representan en muchos sentidos lo esencial de un país.

Pensemos por un momento en la carrera artística de Arik Einstein:
Años 60’: finalizado su servicio militar en la Troupe de Najal, incursiona como solista y como parte de dos tríos: el Trío Guesher Hayarkon y Hajalonot Hagvoim, con Yehoram Gaon en uno y Shmulik Kraus en otro. De clásicos israelíes a un rock incipiente y todavía timorato, con gran calidad coral.
Años 70’ tempranos: cooperación con Shalom Janoj y otros para introducir y establecer el rock israelí propiamente dicho. Corte de pelo Beatle. Temas como “Ani beAtá”, “Ani Roe Otá”, clásicos.
Años 70’ tardíos: el regreso a las fuentes y los clásicos pioneros en su serie “Vieja y querida Eretz Israel” en versiones memorables.
Años 80’: son los años de la introspección, el quiebre. Deja de actuar y exponerse, se vuelve más íntimo y romántico, más interior. “Me gusta quedarme en casa”, canta. Con Miki Gabrielov incursiona en poesía de Bialik y la populariza del mismo modo que hizo Serrat con Machado o Hernández. Punto culminante: “Uf Gozal”, la paternidad, el nido vacío, y otros asuntos afines, trascendiendo fronteras, en Hebreo.
Años 90’: su versión de “Shalom Javer” parece cerrar definitivamente todo un ciclo de la gran historia de Israel con la muerte de Rabin. Ese momento de quiebre histórico también tiene de fondo su banda sonora, su inconfundible y profunda voz.
Nuevo milenio: más esporádicamente, sigue presente en los hechos más trascendentes, como el secuestro de Gilad Shalit, y acompañándose de nuevos artistas.
Su tercera edad lo encuentra en su casa, como a él le gustaba, en un retiro tranquilo, en paz consigo mismo, sus libros, su música, y alguna escapada al café. Cuando muere un pueblo lo llora sabiendo que con él ha muerto para siempre un tiempo, épocas irrepetibles, vivencias que sus canciones contribuirán a perpetuar.
Desconozco cuánto de Arik Einstein persona asimiló de ese nuevo Israel que comienza a configurarse en los años 90, que se afirma con el cambio de milenio y las Intifadas, las aliot masivas y su influencia, los cambios ideológicos y políticos. Arik Einstein no fue un cantante de protesta en el sentido de Meir Ariel (aunque inmortalizó uno de sus temas, “Agadat Deshe”), pero cantó a los valores seculares de Israel, a la esencia de ese nuevo judío laico, tradicional, y profundamente arraigado que él mismo representó.
No en vano ya en 1966 se rehusó a cantar en francés para públicos europeos y abandonó el proyecto de su amigo Shmulik Kraus, Hajalonot Hagboim.
Ante este Israel siglo XXI que se está configurando ante nuestros ojos, parecía oportuno rescatar, a siete años de su muerte, la figura y obra de Arik Einstein, que es parte, como señalamos al principio, de toda una generación de “israelismo” fundador. Como suelo decir, ese Israel todavía existe, aunque haya que buscarlo mucho en los rincones de esa tierra y esa sociedad. Vale la pena.

Por Ianai Silberstein.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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