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Un estudio arqueológico revela por qué un palacio de 3.800 años fue abandonado repentinamente

Durante muchos años los arqueólogos se preguntaron a qué se debía el repentino abandono de un gran palacio antiguo y del pueblo que lo rodeaba. Una excavación que comenzó en la década del 80′ brindó ahora una posible respuesta.

En los últimos años, los arqueólogos de la Universidad de Haifa han llevado a cabo una investigación sobre un enorme palacio cananeo en el sitio arqueológico de Tel Kabri, en la Galilea Occidental, al norte de Israel. Un misterio rondaba los descubrimientos de los majestuosos salones: los indicios de un abandono repentino del lugar. Vasijas de vino destruidas y con señales de derrame eran algunas de las huellas que permitían suponer una retirada inesperada.

En un nuevo estudio publicado durante el fin de semana en la revista científica PLOS ONE, los investigadores determinaron que la causa de la destrucción y el rápido abandono del lugar fue un terremoto, uno de los movimientos sísmicos más antiguos que cuentan con un registro arqueológico.

El profesor Assaf Yasur Landau de la Universidad de Haifa, coordinador de la excavación, contó que la pregunta por el repentino abandono y destrucción del palacio mantuvo en vilo a generaciones de arqueólogos. “Ahora entendemos que el terremoto partió el palacio en dos. Eso provocó que los residentes de Kabri perdieran la fe en su dinastía gobernante y abandonaran toda la ciudad que no volvió a ser ocupada”, explicó.

El palacio fue excavado por primera vez en la década de 1980. En los últimos años, durante las excavaciones realizadas por el profesor Landau y el profesor Eric Klein, de la Universidad George Washington, se encontraron elementos y edificaciones de los años 1900 a 1700 a. C., que daban cuenta de la vida lujosa del lugar: grandísimos salones, evidencias del consumo de carne, murales que representaban los lazos comerciales y culturales con la ciudad de Creta y las islas del Egeo y lo más importante: enormes bodegas con decenas de vasijas de vino tinto.

El estudio demostró que tanto el palacio como la ciudad que lo rodeaba fueron abandonados en 1700 a. C. “Ya en 2013 yo tenía la hipótesis de un terremoto, pero claro, había que demostrarlo y descartar otras opciones que explicaran un lento abandono del lugar, como puede ser una crisis climática, y no uno repentino como creíamos que había sucedido”, detalló el doctor Michael Lazar de la Universidad de Haifa, director del actual estudio.

Un descubrimiento realizado en 2019 inclinó la balanza a favor de la hipótesis del movimiento sísmico. Allí los arqueólogos vieron un canal que pasaba por las ruinas del palacio, pero pensaron en principio que se trataba de un canal moderno de riego. Al seguir la línea del canal y excavar dentro de él, descubrieron que formaba parte de la estructura del palacio y en su interior había partes de los muros derruidos. “Parecía que el suelo se había fracturado y caído dentro de la zanja. Además, no encontramos evidencias de un ataque. No había flechas, ni signos de cremación o evidencia de cuerpos insepultos”, detalló Lazar.

El estudio sobre los ladrillos de barro encontrados en el canal y los huesos de los animales, determinó que todos parecían haber sido cubiertos al mismo tiempo. A eso se sumó la evidencia, junto a vasijas rotas de vino, de derrames en las alcantarillas de las bodegas. En conjunto ambas cosas reforzaron la idea de que un evento traumático, rápido y repentino condujo a la destrucción.

Los estudios geológicos del área y el hecho de que el sitio está ubicado sobre una falla a lo largo de la cual se pueden encontrar cuatro manantiales, abona la teoría del terremoto. La evidencia reunida en el área de Kabri reveló que el evento condujo a la pérdida de legitimidad por parte de la dinastía real de los habitantes del pueblo circundante, lo que derivó en la desintegración de la comunidad.

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