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Quién fue Raquel Liberman y por qué la estación subterranea “Callao” llevará su nombre

Luego de la aprobación de Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires de denominar “Callao-Raquel Liberman” a la actual estación Callao de la línea D de subterráneos, conversamos con la escritora Myrtha Shalom, autora del libro “La Polaca”, para conocer más acerca de Liberman.

Raquel Liberman fue una mujer judía, llegada de Polonia en 1930, que tuvo la capacidad de romper el silencio para denunciar a una sociedad de proxenetas de origen judío, llamada Zwi Migdal. Esta agrupación, traía de Europa, en general de Polonia, Rusia, Rumania, mujeres muy jóvenes para prostituirlas. Señaló que se trataba de mujeres que venían de persecuciones, por la hambruna, sin un oficio, sin educación, sin posibilidad de subsistencia, pero también mujeres engañadas con promesas de casamiento.

La “remonta de mujeres”, era que las traían varones que tenían una organización que se inició como de “Socorros Mutuos”, cuando en realidad era un grupo de varones que habían podido organizarse en red, para llevar a cabo su actividad de trata, porque la comunidad judía de entonces rechazó de sus instituciones, de sus lugares sociales y de su cementerios, a esos proxenetas señalándolos como “impuros”.

Shalom hace hincapié en que esa época reglamentarista en la que eran legales los prostíbulos desde 1875 en la Argentina, y en la que la opinión pública, los derechos de las mujeres ni siquiera eran considerados, Liberman se anima a denunciar a esta red baja la cual se encontraban sometidas y esclavizadas.

Destaca la escritora, la ética de la comunidad judía de entonces, y opina que la valoración que da la Legislatura con el nombre de Raquel Liberman a la estación, tiene que ver con dar voz a esa mujer que lucho por ser libre, que fue engañada, incluso por la familia de su marido fallecido.

Sobre cuál fue el destino de estas mujeres, Myrtha cuenta que cuando llega el juicio a la Zwi Migdal, en la ciudad de Rosario, los proxenetas tuvieron la posibilidad de salir de allí y trasladarse a General Baigorria, a 50 km de esa ciudad y volver a levantar prostíbulos, donde habían adquirido tierras para un cementerio propio ante la prohibición de ser enterrados en los cementerios comunitarios. En ese lugar, están sepultados tanto los proxenetas como las víctimas de la prostitución.

Ese cementerio, como también el que establecieron en Avellaneda, Buenos Aires, están preservados para que sean símbolo de los que no debe volver a pasar. El de Avellaneda, bajo el resguardo de Acilba, fue declarado ”Monumento Histórico Municipal” en 2017, y además de su valor histórico, es un lugar de recordación y de reflexión.
El 3 de agosto a las 15.30. en la web legislatura, se podrá participar de la audiencia publica en la que se establecerá el nombre Raquel Liberman a la estación Callao del Subte D.

Por Cita Litvak para Radio Jai.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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