Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

Europa a fuego lento, Polonia en ebullición

Por Ezequiel Naidich

Estamos a tres días de la segunda vuelta de las elecciones presidencial en Polonia. Por supuesto, las elecciones polacas no atraen la misma atención internacional como las británicas, francesas o alemanas, pero son muy importantes dado que Polonia es la 6ta economía más grande en Europa, y tiene todo para ser muy influyente en la misma. Sin embargo, el resultado de los comicios del domingo puede negarselo.

Quiero comenzar con una pequeña fabula. Una ranita un día saltó a una olla con agua hirviendo. Ni bien tocó el agua pegó un salto escapando de la olla, sintiendo el dolor que esta le causaba. Pero otra ranita encontró una olla recién puesta en el fuego. El agua aún estaba fría, así que le pareció un buen lugar para descansar. El agua se fue templando y a la ranita le gustaba y se acostumbraba al aumento de temperatura. Antes de que se diera cuenta el agua había llegado a punto de ebullición, y la ranita murió en el agua.

Europa está en la segunda olla, y la temperatura del agua polaca aumenta suavemente. Hace 16 años Polonia entraba a la Unión Europea con una sociedad muy unida y entusiasmada de que su país, su democracia liberal, formase parte de un club tan importante. Ese tiempo es pasado. Desde la elección de Andrzej Duda como presidente la temperatura del agua no paró de aumentar. Duda aprobó toda la legislación iliberal que el Partido Ley y Justicia (conocido como PiS) sancionó en el Parlamento. Durante sus 5 años de gobierno, el PiS avanzó sobre la prensa y la justicia, alejando su país del espíritu liberal de la Unión Europea.

En 2016 el PiS sancionó una ley de medios que le permitía designar los directores de los canales de televisión y radio públicos, convirtiéndolos en medios partidarios. También confrontaron con la justicia hasta el punto en que, para limpiar las cortes de la “vieja guardia”, se jubiló a los jueces y designo jueces amigos.

Hace años que el gobierno de Duda y del PiS es criticado por organismos europeos y ONG’s. No obstante, los órganos ejecutivos de la Unión no logran avanzar con medidas que detengan su accionar. Y no es la primera vez que les pasa. Cuando uno piensa en los nuevos autoritarismos, la figura de Victor Orban es el primer ejemplo. Liderando Hungría, también miembro de la Unión Europea, ha degradado la democracia a tal punto que ya no es considerada como tal. Cada vez es menos común la llegada de autoritarismos por un golpe de estado o autogolpes. Las democracias caen por sutiles y múltiples ataques a sus principios a lo largo de varios años.

La Unión Europea también se va acostumbrando al agua caliente. La acción contra Hungría y Polonia llegó tarde y no fue contundente. Ambos actualmente están involucrados en los procedimientos del Articulo 7 del Tratado de la Unión Europea. Según este artículo, los países que van en contra de los valores sobre los que se fundamenta la Unión pueden perder algunos derechos, especialmente el voto. Sin embargo, aún no han llegado a nada.

La inacción europea ante el caso húngaro le ha dado la suficiente confianza a Polonia para avanzar por el mismo camino. Y si nada cambia, más países pueden seguir el ejemplo. No es novedad que el populismo de derecha ha avanzado en varios países, llegando al gobierno en Austria o Italia, pero esos países aún están muy lejos de Polonia y Hungría en cuando a degradación de la democracia.
Ahora Europa observa la campaña electoral que divide a Polonia. De un lado, Trzakowski, el alcalde de Varsovia, intenta formar una coalición anti-Duda sobre la base de una agenda liberal y europeísta. Del otro, el incumbente Duda, junto al PiS, ha puesto su eje de campaña en la defensa de la familia y la tradición, acusando a Trzakowski de promover los intereses alemanes, judíos y LGTBQ.

En la primera vuelta, el 28 de junio, Duda consiguió el 43% de los votos y necesita el apoyo del partido más a la derecha en el espectro político para alcanzar el 50%. Para atrapar a esos votantes, el discurso se volvió más polarizador que antes, lo cual es muy peligroso para la poca democracia que aún sigue en pie.

Incluso si Trzakowski gana las elecciones, lo cual es improbable, heredará un país con un tejido social muy dañado y una democracia enferma de “iliberalismo” difícil de curar. Es importante que Europa salte de la olla, o antes de que se entere, habrá mucho más calor, en Polonia y en muchos otros países.

Autorizada la reproducción por Radio Jai citando la fuente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Helueni