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“Políticamente dentro de Israel e internacionalmente, la anexión es imposible”

La anexión israelí de partes de territorios de Judea y Samaria previsto para el 1 de julio se vio retrasada ya que el acuerdo aún se está revisando. Además, el mismo generó mucha repercusión y oposición a nivel nacional e internacional. El Dr. en ciencias políticas Mario Sznajder, analizó en Radio Jai este gran acontecimiento.

Antes de las elecciones de marzo de 2020, las terceras elecciones en un año que tuvo Israel, Netanyahu prometió una y otra vez la anexión del Valle del Jordán y de zonas con mucha población judía en Cisjordania. Lo hizo con un claro propósito electoral que era quitarle votos a aquellos que estaban más a la derecha de su partido, para fortalecer la cantidad de votantes y asegurarse de ser el candidato a primer ministro. La promesa era que si ganaba las elecciones, el 1 de julio se iba a realizar una anexión. Entonces obtuvo la mayoría pero después vino la formación del nuevo gobierno junto con el partido de Gantz, con quien firmó un acuerdo que limitaba la posibilidad de anexión”, explicó Sznajder desde Israel.

En los últimos días Netanyahu declaró que el 1 de julio no sería el día de la anexión sino que sería cuando comenzaría el proceso. Es decir que postergó la anexión.

Según plantea Sznajder hay un índice muy claro ya que “la palabra anexión no apareció en las últimas noticias de Israel, eso quiere decir que el tema ha quedado absolutamente marginado”.

Con respecto a por qué es tan importante el Valle del Jordán explicó que “el Valle del Jordán constituye la frontera oriental de Israel con Jordania. Si Israel anexa en detrimento de los palestinos, se va a producir un rompimiento de las relaciones con Jordania. Ellos dicen que la única frontera defendible hacia el este es la frontera del Valle del Jordán, por ende dicen que por motivos militares, más allá de la promesa bíblica, habría que anexar”.

“Yo creo que políticamente dentro de Israel es imposible, internacionalmente es imposible y creo que por eso no se ha hecho”, aseguró y agregó: “El Valle del Jordán tiene una característica muy interesante desde el punto de vista de la anexión israelí y es que cuenta con muy poca población palestina. Hay 9 mil palestinos y 12 mil israelíes. No creo que hoy Netanyahu se atreva a hacerlo pensando en el golpe que esto constituiría para las relaciones con Jordania, Egipto y los países árabes”.

“Si hablamos de los tres grandes bloques de asentamientos israelíes en zonas de autoridad palestina, lo que estamos haciendo es volver al ‘plan Clinton’ que es muy distinto del ‘plan Trump’ porque el de Clinton contemplaba un estado palestino que permitiría la anexión de los bloques judíos a Israel pero que recibiría a cambio territorios de Israel antes del 67 que compensarían la proporción de anexión territorial. Esto es otro juego porque no descarta la posibilidad de una solución de dos estados. Mientras que el plan de Trump permite una anexión del 30 % de parte de Cisjordania a Israel sin reemplazo territorial, es decir que decide la historia del conflicto israelí palestino en un estado único controlado por Israel. Esa diferencia hay que tomarla en cuenta porque Estados Unidos esta en un año de elecciones y no hay nadie que pueda garantizarle a Israel que Trump será reelecto, mientras que su oposición quiere una solución de dos estados. Es por eso que desde el lado israelí nadie se está apurando a anexar”, explicó el Dr. en ciencias políticas.

“En Israel han jugado no solo con la idea de dos estados, sino de un tercero, porque la Franja de Gaza se ha convertido en un sistema político independiente de la autoridad palestina. También, la ultraderecha israelí hablaba de su propio estado, del estado bíblico, de Judea. En ingeniería política se pueden hacer muchos planes, el tema es qué es real y qué es realizable”, declaró.

Dentro de todas las irrealidades, lo de los dos estados es lo más aceptado internamente e internacionalmente pese a las diferencias dentro de los sectores palestinos. “Hay una cuestión paradojal que si se hace una encuesta anónima en Jerusalem oriental y sus aledaños, la mayoría de los habitantes que gozan de los beneficios de residencia en Israel, quieren seguir gozando de esa protección del estado israelí, el sistema de salud, el seguro nacional, subsidios a la educación y todo lo que conlleva estar bajo el poder político de Israel. Pero no lo dirían públicamente porque serian tildados de traidores. Esto tiene que ver con una idea de Netanyahu de paz económica, de subir el nivel de vida de la población de Cisjordania bajo un sistema de control israelí”, finalizo Sznajder.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente

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