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Empresa israelí imprime filetes en 3D

El mundo se está acercando cada vez más a hacer de la carne cultivada, un producto de laboratorio basado en células animales, un elemento básico de nuestras dietas, y las empresas israelíes están tomando la delantera en la carrera mundial hacia ello.

La compañía Meatech de Nes Tziyona ha ido un paso más allá, creando tejido de carne cultivada usando una impresora 3D, quizás por primera vez.

El cabezal único de la impresora se mueve a través de la bandeja receptora, rociándola con capas precisas de tinta biológica que contiene las células madre embrionarias de un ternero.

Si bien los resultados actualmente pueden no parecer muy deliciosos, la compañía está convencida de que en no más de un año será la primera en el mundo en imprimir en 3D un filete adecuado, completo con fibra, grasa y un aroma tentador.

La carne cultivada es esencialmente carne real, con el agregado de que ningún animal debió morir para que llegue a nuestra mesa.

Ésta tiene todo el valor nutricional requerido, no contiene virus, colesterol u otros ingredientes indeseables, no requiere la gran cantidad de recursos utilizados en la agricultura, como tierras de pastoreo, alimentos y agua, y no libera gases de metano tóxicos a la atmósfera como lo hacen las vacas.

Puede ser que estemos viendo una de las tecnologías más revolucionarias en la historia de la humanidad.
La carne se produce tomando células madre animales y mezclándolas con proteínas nutritivas y materiales que mejoran el crecimiento dentro de una olla masiva de tecnología avanzada llamada bio-reactor. Las células crecen y se multiplican, se acumulan en pequeños grupos y luego se conectan para crear un tejido muscular vivo.

El proceso de crecimiento es lento, y en este punto, la mayoría de las compañías en el campo cortan y muelen la carne manufacturada.

La innovación de Meatech, sin embargo, le permite licuar el tejido, para luego rociarlo a través de la impresora 3D que desarrollaron y formar rápidamente el aspecto y el grosor de un filete.

Es posible dirigir el crecimiento de las células en el biorreactor para que algunas de ellas se conviertan en células grasas, que le dan sabor a la carne, o en otros tipos de células musculares. La impresora puede combinar diferentes “tintas” y de esta manera, crear distintos tipos y sabores de filetes.

Sharon Fima, CEO y cofundador de Meatech, manifestó que la compañía está enfocada en el mercado industrial, y su objetivo es producir rápidamente múltiples filetes, creando una unidad cada pocos segundos.

Para este propósito, la empresa israelí está desarrollando una impresora 3D industrial con múltiples cabezales de impresión, lo que le permitiría entregar una cantidad significativa del producto al mercado.

Mientras tanto, la compañía ha presentado una solicitud de patente para su tecnología de impresión. “Es sabido a nivel mundial que es posible producir cortes de carne cultivados. Sin embargo, nuestro objetivo es demostrar que esto se puede hacer con una capacidad industrial”, explicó Fima.

Según Fima, Meatech está desarrollando dos tecnologías desde cero: la tinta biológica y la producción de tejidos vivos a nivel industrial.

La compañía también ha desarrollado su propio bio-reactor, luego de darse cuenta de que el equipo disponible en el mercado no era adecuado para el proceso que están llevando a cabo.

“Tenemos varios desafíos científicos con los que lidiar, pero las mejores personas de este campo en el mundo están aquí en Israel”, aseguró Fima.

Meatech fue fundada en 2018 por Fima, Amir Hasidim y Omri Schanin. La compañía recaudó US$ 3 millones y emplea a 15 personas, así como a dos asesores científicos.

El concepto de cultivar tejido vivo en un laboratorio surgió de la necesidad de reparar o reemplazar órganos humanos, y a medida que los científicos trabajaron para lograr este objetivo, también descubrieron una forma de cultivar tejido de carne comestible.

Uno de los científicos de Meatech es el profesor Tal Dvir, del Departamento de Microbiología y Biotecnología Molecular de la Universidad de Tel Aviv, que recibió elogios internacionales el año pasado cuando su laboratorio logró imprimir en 3D un corazón humano vivo.

Según Dvir, la producción de carne impresa tiene sus propios desafíos.

“Tenemos que diferenciar entre los tejidos comestibles y los tejidos médicos”, señaló Dvir. “En el campo médico no tienes que cumplir los mismos objetivos que Sharon y los muchachos”, agregó.

Los desafíos de Meatech surgen de su plan para crear filetes realistas. Dvir comentó que todas las empresas saben cómo producir un pequeño trozo de tejido, pero la producción de un filete de 200 gramos necesita de una gran cantidad de células, por lo que es necesario desarrollar un nuevo tipo de bio-reactor que pueda proporcionar miles de millones de células.

Otro desafío aún no resuelto es el proceso de incubación, en el que el tejido crudo se modifica en un corte de carne con una textura típica de filete, los ingredientes nutricionales y, por supuesto, el sabor.

“La compañía sabe exactamente qué se debe hacer para lograr el producto final. No sucederá mañana, pero sabemos lo que se necesita para crear tejido que sea nutritivo y delicioso”, agregó Dvir.

Las empresas israelíes de alta tecnología se lanzaron rápidamente al campo de la carne cultivada, y Meatech se unió a otras tres compañías locales que ya operan en el campo.

Supermeat, liderado por Ido Savir, Koby Barak y Shir Friedman, fue la primera. En 2016 lanzó una campaña de financiación colectiva para desarrollar albóndigas, salchichas y nuggets de pollo.

La campaña recibió un gran interés e inicialmente recaudó US$ 215.000. Luego vinieron los grandes inversores como la empresa alimentaria alemana Weitzenhoff y las compañías israelíes Zoglowek y Neto, y juntó otros US$ 3 millones.
Supermeat planea llevar sus primeros productos a restaurantes en 2021.

Aleph Farms, establecido por Didier Toubia, Jonathan Berger, Amir Zeidman y la profesora Shulamit Levenberg del Instituto de Tecnología de Israel, ingresaron al campo un año después de Supermeat y recaudaron US$ 14 millones de los inversores.

La compañía se encuentra desarrollando tecnología para fabricar cortes de carne enteros basados ​​en la investigación de Levenberg. Sus planes son completar su etapa experimental el próximo año y llegar al mercado dos años después.

Por otra parte, Future Meat fue fundada en 2018 por el profesor Yaakov Nachmias de la Universidad Hebrea de Jerusalem, quien anteriormente participó en la creación de Supermeat, y Rom Kshuk, quien actualmente se desempeña como CEO.

La compañía ha recaudado US$ 16.5 millones hasta ahora, con fondos provenientes, entre otros, de Tyson Foods, el segundo mayor proveedor de alimentos del mundo, que también ha invertido en Beyond Meat.

Se espera que Future Meat, que desarrolla albóndigas a partir de carne de res y pollo en base a la investigación de Nachmias, sea la primera en llegar a los mercados el próximo año.

La compañía no utiliza costosas células madre, pero produce lo que llama “carne híbrida”, una mezcla de grasa de carne animal y tejidos de proteínas vegetales, con la esperanza de que este método finalmente conduzca a un precio objetivo de US$ 5 por kilogramo.

La tecnología de impresión 3D también es el foco de Redefine Meat, otra compañía israelí que se estableció en 2018 y ya ha recaudado US$ 7 millones.

A diferencia de Meatech, el bistec impreso de Redefine Meat se basa en productos de carne vegetal.

Los supermercados de Israel ya venden algunos de los nuevos productos de reemplazo de carne de compañías como Beyond Meat e Impossible Foods, que han recaudado un importante capital de inversión y han recibido una gran cobertura mediática.

Pero la investigación que se está llevando a cabo actualmente no es para producir un producto de reemplazo de carne, sino para carne de res, pollo, pescado, cerdo e incluso frutos de mar, producidos en un proceso de cultivo industrial.

Fuente: Ynet.

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