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La Radio Judía de Latinoamérica

“No tenemos un sistema comunitario de liderazgo a la altura de las circunstancias”

El rabino Sergio Bergman, quien hasta hace pocos meses se desempeñaba como Ministro de Medio Ambiente en el Gobierno de Mauricio Macri acaba de ser nombrado Presidente de la Unión Mundial del Judaísmo Progresista. En un país donde cumplir una función pública, ser “político” puede resultar un “viaje de ida”, Sergio logró finalizar su mandato junto con el gobierno y retornar a la vida comunitaria.

“Cuando finalizó nuestra gestión en el Gobierno, pude tener una conversación y evaluación personal con el expresidente y equipo, agradeciéndoles el privilegio y la oportunidad de haber encabezado la agenda del Medio Ambiente”, expresó Bergman.

El rabino, consideró que dentro de su propio país, jamas fue reconocido o valorado por los medios, incluso tuvo algún episodio en el que fue utilizado como motivo de burla. Sin embargo, donde Bergman sí encontró un reconocimiento, fue a nivel internacional, lo cual tuvo un gran significado para él, para la construcción de una visión global apasionante, que tiene mucho que ver con lo que ahora la pandemia nos demuestra. El concepto de sustentabilidad y el daño al planeta y sus consecuencias. “La naturaleza es maravillosa y la negligencia y las manipulaciones que hacen los humanos, trae consecuencias que pagamos caras”, sentenció.

Luego de la gestión que finalizó en diciembre último, decidió “volver al llano”, a la tarea rabínica y comunitaria. Retornó al templo de la calle Libertad, de la Fundación Judaica, siempre continuando activo y participando en el ámbito político que en un parpadeo, podría volver a encontrarlo, tal es su deseo. Ante la expectativa de los próximos procesos políticos nacionales, Bergman quiere seguir proponiendo alternativas a la construcción republicana de la Argentina.

El rabino Bergman manifestó que durante su gestión en el gobierno nacional, nunca dejó de tener pertenencia con la comunidad local, ni tampoco con la Unión Mundial de Judaísmo Progresista, que ya lo había convocado en una ocasión para este nombramiento, pero rol que no podía asumir por estar ejerciendo un cargo público. En febrero retomaron las conversaciones y finalmente “lo honraron con el cargo de ser el Presidente de la Organización”, un cargo global y ejecutivo que comenzará a representar en el mes de junio, “con mucha alegría y orgullo”.

En la Argentina no se conoce mucho acerca del judaísmo progresista porque, según explica el rabino, “tenemos un corrimiento de las denominaciones” ya que fue el rabino Marshal Meyer Z”L quien revolucionó el judaísmo religioso en América Latina y estableció toda una corriente que conocemos en nuestra región como “conservadora” pero que en definitiva agrupa a todos los movimientos que llamamos “liberales”. “Entonces tenemos el movimiento conservador, que no está vinculado a la Organización a la que fui designado para presidir, pero en la que todas las denominaciones liberales están incluidas: reformistas, liberales, reconstruccionistas. El judaísmo progresista tiene un millón ochocientos mil adherentes en todo el mundo, la mayor parte en los Estados Unidos, y  genera de alguna manera una representación del mundo judío liberal, no ortodoxo, en la política global del mundo judío y también en la política nacional del Estado de Israel, en la que representan al pueblo judío.

El cargo que asume es evidentemente político, no es pastoral, ni ocupa el liderazgo de una comunidad religiosa: Asume una organización global que tiene una agenda política y destaca que “política no es mala palabra”. Bergman considera que tanto en la Argentina como en el mundo, es “una buena palabra y una práctica indispensable”, no en los términos de la mala praxis a la que estamos acostumbrados muchas veces en el cono sur, sino en cuál es su objetivo, el de llevar adelante una agenda, fijar prioridades, movilizar recursos y transformar las realidades.

Si bien es importante el impacto del rol del movimiento progresista en Israel, porque el Estado desarrolla programas vinculados al mundo global judío, no solo dentro de los límites del país, lo sustancial tiene que ver con trabajar por el reconocimiento de este judaísmo religioso, con la igualdad de género, con el lugar de las mujeres en las comunidades y en la tradición; está vinculado a la justicia social, a lo que llamamos tikun olam, que empodera a las comunidades locales. La identidad judía global se nutre de las comunidades locales, con las diferentes particularidades (que hay que respetar), y pretende enriquecer el judaísmo con esa diversidad. “En la Argentina, en donde no hay mucha práctica del pluralismo y la diversidad en las organizaciones centrales, aunque sí en la vida judía, es una agenda en la que ya venía trabajando”, destaca Bergman, y remarca que no hay que olvidarse que las organizaciones centrales no reconocen a los rabinatos que no sean ortodoxos. La definición sobre “quién es judío”, para la Amia no es amplia -expresa Sergio-, ni siquiera la que tiene Israel para la Ley del Retorno. El monopolio que a veces se tiene de que ‘religión es ortodoxia’, y de que las demás opciones no tienen la misma autenticidad.

El rabino opina fundamentalmente que el valor del judaísmo global lo entiende como la construcción colectiva de ese imaginario que nos hace un solo pueblo, pero con muchísimas voces, con distintas opiniones, interpretaciones y maneras de vivir, practicar y vivir el judaísmo. La Organización, explica,  promueve  desde la política proyectos sociales y educativos.

Después de la Pandemia ¿Un mundo mejor?

“Tuvimos muchas crisis difíciles: La tragedia de la masacre de la Amia, la Embajada, la del 2001, evidentemente ahora no tenemos un sistema comunitario de gobernanza ni de liderazgo a la altura de las circunstancias, articulado en el que ‘juntos somos más’ como sucedió en las crisis anteriores”: “Pasamos sesenta días del aislamiento y no tuvimos absolutamente ninguna articulación, ningún aprendizaje: estamos más adelante en el tiempo pero muchísimo más atrás en la calidad de respuesta”.

Bergman considera que lo peor de esta crisis no empezó y el impacto no lo vimos. Sin querer ser apocalíptico o pesimista, cree que la realidad es que se nos dio un tiempo que no estamos utilizando para el día después, a nivel de pérdida de trabajo, desintegración de la calidad económica y social, gente que va a necesitar nuevamente comida, asistencia, medicamentos.

“Tenemos muchos presidentes y pocos líderes y dirigentes a la altura para organizarnos”, opinó. A pesar de esto, se ve esperanzado en que podemos aprender, aunque el resultado es similar al mismo entusiasmo que tiene desde la época en que Moshé en el monte Sinai recibió los Diez Mandamientos, -ironizó-. “Tengo fe en los Diez Mandamientos, pero sé que pasó un tiempo y no cumplimos ni esos diez”. De allí que tiene sus reservas sobre qué capacidad de aprendizaje tendremos. “La ciencia y la tecnología nos tienen que dar inteligencia, pero solo la conciencia nos puede dar sabiduría”. Vamos a terminar menos sabios y no más sabios después de esta experiencia, donde se verá si lo comunitario y solidario va a primar por sobre lo individual,  en el que cada uno se quiera salvar como pueda.

El Rabino Bergman aclaró que su compromiso está vinculado con su comunidad y con su país, pero que deberá viajar mucho, en especial a Jerusalem y a Nueva York. “En una situación muy de nuestro pueblo, como es la de circular un poco nómade”, bromea. La base la mantendrá en Buenos Aires, en especial su comunidad del templo de la calle Libertad y mantiene la esperanza de que esta pandemia nos permita el próximo mes de septiembre, que vuelvan a abrir las puertas de las instituciones judías para poder celebrar un nuevo año y “aspirar y esperar que todo lo malo se vaya con este, y que tengamos todo lo bueno con el que viene”.

Por último se despidió con la esperanza de que saldremos de esta situación: “Sin dudas, con plena esperanza, pero con criterio de realidad que depende de nosotros, de todo lo que podamos aprender de esta crisis”.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

4 Comments

  • Cuenta simple… quién paga esos ´´congresos´´? tenemos DEMASIADA burocracia con sueldos altísimos (son todos profesionales de altos ingresos) desde Vaad Hajinuj, el Congreso Sionista, Congreso Judío, asesores culturales… ¿para qué? son carcamanes atornillados a sus puestos sin contacto directo y real con la gente.
    Empezamos cada mes con cientos de miles de dólares abajo para NADA.
    PSEUDO INTELECTUALES que se reúnen en congresos incluso en el extranjero para debatir cosas en las que todos estamos de acuerdo.
    Me vienen caras y nombres de profesionales (abogados, pedagogos) que tienen sueldos mensuales de 6 cifras en argentina, seres grises que no pudieron destacarse en el campo privado, y ahí andan… figurando en entidades que teóricamente nos representan y DE LAS QUE NI PUEDO RECORDAR EL NOMBRE… (el de estos culturosos sí que los recuerdo, recuerdo sus nombres, sus finos modos Y SU NULA OBRA)

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  • alejandro
    alejandro

    Primero creo había renunciado a ser Rabino
    No se cuando lo fue
    Segundo opino lo mismo que el comentario anterior gastos viajes hoteles caros congresos que no llegan a nada quien paga todo ? De la gente pobre no se acuerdan nunca ? De mantener los shules de la red ?
    Las familias que caerán en Pobreza
    Es una vergüenza esta persona para la comunidad por eso se va al exterior

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  • Raquel
    Raquel

    Es una verguenza que este personaje represente al judaismo!!! Total verguenza!!!

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  • Anónimo
    Anónimo

    Es un impresentable, en su boca Marshal Meyer, por favor, es un sinverguenza, el que se disfrazo de planta fue el. Nadie lo obligo, Y el que trajo los televisores de Chile, fue el. Asi que no se haga la victima. Que se haga cargo que no representa a toda la comunidad, solo a los que asumen su misma ideologia. Progresismo???? jajajaja

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