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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

" Piensa bien y estará bien "   

“Mientras en lo profundo del corazón palpite un alma judía(…)”

Hace setenta y dos años el artista checo escuchó la orden de Moshe Sharett:

-Debe tener la sala preparada dentro de veinticuatro horas. El Estado será proclamado allí.¡ Y recuerde que es alto secreto! ¡Veinticuatro horas! ¡Vaya una manera de ponerse en marcha un país!
-Y recuerde- advirtió Sharef a Wallisch (…) los gastos que no excedan de 150 libras.

(…) Se pasó a considerar qué nombre se daría al Estado recién creado (…) Ben Gurión sugirió “ISRAEL” y en el último momento fue aprobado este nombre. Un comité presidido por Moshe Sharett redactó luego un borrador de la Declaración, pero el florido y solemne lenguaje de Sharett no agradaba a Ben Gurión. La noche anterior a la ceremonia de la independencia, lo invitó a su casa y, mientras cenaban sardinas y queso, dió una nueva redacción a la Declaración. (…) Se había elegido como sede el Museo Tel Aviv, emplazado en el Boulevard Rothschild, a causa de su escaso aforo, sólo unas doscientas personas. Se consideraba que cuanto menos fuesen los invitados, más posibilidades habría de que no trascendiera el secreto. Si el enemigo conocía la hora y el lugar de la declaración de independencia, el local podría ser bombardeado y todo el mando judío eliminado de un solo golpe.

Y tampoco querían los judíos que se produjera una intervención británica. La ceremonia debía tener lugar a las cuatro de la tarde del 14 de mayo, ocho horas antes de que finalizara oficialmente el Mandato. Como el Shabat comenzaba el viernes por la noche, ningún dirigente judío firmaría la Declaración después de la puesta del sol (…)”
Pero aquel día, el viejo líder descendió del auto blanco alquilado en medio de una muchedumbre que agitaba banderitas, quizás la oportunidad lo convenció de ponerse una corbata porque a los pocos minutos sus palabras sonaron rotundas y categóricas.- “(…) es …el autoevidente derecho del pueblo judío a ser una nación, como todas las demás naciones, en su propio Estado soberano. Por consiguiente, nosotros, los miembros del Consejo Nacional, representando al pueblo judío de Palestina y al movimiento sionista mundial, reunidos hoy en solemne asamblea… por virtud del Derecho natural e histórico del pueblo judío y de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamamos en este acto la creación del Estado judío de Palestina, que se denominará el ESTADO DE ISRAEL”.
Hubo quienes creyeron que Theodor Herzl esbozó una sonrisa desde su retrato y algunos de quienes estaban presentes escucharon voces ancestrales mientras otros recordaron a quienes no pudieron llegar vivos al acontecimiento. Después el Hatikvah sonó tan fuerte que no hubo otra alternativa que no fuera la emoción y el respeto.
Dicen que mientras Ben Gurión salía del recinto, le esbozó una sonrisa a un periodista británico mientras le dijo- Ya lo ve, ¡lo hemos hecho”.

Setenta y dos años después de aquellos hechos, Radio Jai habla, en este Día de la Independencia, con Mariano Caucino quien refirió que siempre tuvo una admiración especial por un país que en tan corto período de tiempo logró semejantes consagraciones. Que lo recorrió bastante en el año 2011 y confirmó sus ideas cuando ni siquiera imaginaba que iba a ser el embajador argentino allí, en Eretz Israel.

“- Yo creo que lo que ha logrado ese país es verdaderamente admirable y es un triunfo de la humanidad sobre sus adversidades y es un ejemplo del pueblo judío hacia el mundo, los niveles de desarrollo que lograron solamente en setenta y dos años de Estado. Se podría decir de Israel que es el país más nuevo y más viejo del mundo. Logró constituirse como Estado, rodeado de enemigos y con pocos recursos naturales (…) no es un lugar bendecido por la naturaleza sin embargo, lograron un nivel de desarrollo increíble y tienen un PB per cápita más importante que muchos países de Europa. Creo que es un lugar único el mundo y que podría tener un desarrollo aún mayor (…) por supuesto tienen cosas pendientes, los israelitas se quejan siempre de muchas cosas pero lo que ha logrado es extraordinario”

No duda ni un segundo cuando dice: “No se puede olvidar que es un pueblo milenario que ha vuelto a un lugar donde estaban hace tres mil años o más, les debe llenar de orgullo a los judíos, un pueblo que ha sufrido desgracias deplorables y sin embargo se han recuperado (…) no olvidemos que durante la segunda guerra mundial murieron seis millones de judíos”.

Por Gabriela Fernández Rosman para Radio Jai.

Reproducción autorizada citando la fuente.

Fuente bibliográfica: Génesis de Dans Kurzman

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