Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

La doble identidad

El sábado caminando por el barrio Arabe “At-Tur” en el Monte de los Olivos miraba a la gente vestida con ropa Musulmana y me acordaba de mis shabat en Buenos Aires cuando yo salía vestido de judío. Sentí que soy un afortunado desde que pase a vivir con una sola fidelidad. La doble identidad o la doble fidelidad muchas veces me confundía y confundía a mi vecino Cristiano que me preguntaba curioso cosas que jamas le supe contestar.

La doble fidelidad no siempre cayó bien a través de la historia y los judíos muchas veces fuimos (somos) acusados de “Conflicto de Intereses” en el mejor de los casos o de “Infieles” en el peor. Pero no se trata de un asunto solo de judíos. Durante la Segunda Guerra Mundial por ejemplo, arrestaron en USA a ciudadanos Norteamericanos de origen japonés, incluso los nativos y fueron encerrados en campamentos de arresto o expulsados. Hay muchos ejemplos.

Los mismos ciudadanos de USA hace pocos años acusaron a los judíos que viven allí de preocuparse a la hora de votar por los intereses de Israel más que los de USA o mismo durante la última invasión a Irak que al final terminó como el papelón del siglo. “Los judíos fueron quienes confundieron a Bush para ayudar a Israel”, dijeron.

No envidio no critico ni juzgo a quienes viven con dos identidades, con ese conflicto eterno de serles fiel a la Nación en la que nacieron y a la religión a la que pertenecen, a una patria en la que viven y en otra que llevan en su corazón, aquellos que cantan dos himnos e izan dos banderas. No envidio a aquellos que a veces se sienten mirados de reojo como miraba yo hoy a mis compatriotas Musulmanes el sábado por las calles de Jerusalem. Caminar por ese barrio parecía estar caminando por otro país, en el que no hay Shabat o no viven judíos.
En fin, hice un poco de turismo por mi país y al ratito me introduje en el ambiente único que se vive en la Capital los Shabat. Siempre es lindo volver a casa, aunque salgamos por unas horas de paseo.

Que lindo es vivir como judío en mi patria! Sin tener que dividir (o multiplicar) mi corazón entre dos.

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