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“En Medio Oriente, el conflicto israelo-palestino es secundario”

Brian Weissmann es analista internacional y en diálogo con Radio Jai compartió sus reflexiones acerca de las protestas sociales en países de Medio Oriente. “La inestabilidad que no es ni de hoy ni de ayer trae sucesivos cambios en la zona. Constantemente tenemos choques culturales”, dijo.

“Entre éstos choques tenemos al mundo del Islam donde dos grandes ramas que son los chiitas y los sunitas, siniestramente se están golpeando desde el siglo IV hasta el día de hoy y cualquier conflicto de Oriente Medio incluyendo el israelo-palestino se puede conectar directamente con esa situación” explicó Weissmann.

El descontento social generado por la corrupción, el paro y unos servicios públicos insuficientes ha dado lugar a un movimiento espontáneo no encabezado por ningún partido ni ningún líder político o religioso, algo inédito en Irak.

Pero hay un actor central y el analista lo identificó claramente: “Irán es la gran figura que influye en las manifestaciones tanto en Líbano como en Irak y esto está relacionado con el choque entre sunitas y chiitas. Irán es chiita y el ochenta porciento de la región es sunita”.

Irán desde la revolución islámica de 1979 quiere establecer una hegemonía con continuidad territorial que una Teherán con el mediterráneo y éste camino va desde Irán, pasando por Irak, Siria y Líbano y desde allí la salida al mar”.

La tensión entre facciones es clara para Brian Weissmann: “Hezbollah es chiita y recibe entrenamiento y grandes cantidades de dinero de Irán y la mejor sede de la república islámica en el Líbano. Pero en ese país viven cristianos, chiitas, sunitas y drusos. En Irak el sesenta porciento es chiita y el cuarenta porciento sunita. Las sociedades árabes entendieron desde la primavera árabe del 2010 y 2011, que pueden salir a manifestarse frente a sus gobiernos, protestar y pedir cambios. Las manifestaciones que vemos hoy quieren terminar con la corrupción y las crisis económicas, pero a la vez quieren terminar con la influencia de Irán y de los chiitas en su países”.

En relación a las consecuencias para Irán por un lado, y para Israel por el otro, el experto argumentó que “las manifestaciones estropean los planes de Irán e impiden seguir con la luz verde a sus proyectos tanto para Irak, Siria y Líbano. Por un lado Israel influye en la situación de Siria y Líbano atacando las líneas de tráfico de armamento y lo reconoce oficialmente, e Irán lo hace sosteniendo a Hamás en el sur a pesar de que son sunitas para ahorcar a Israel tanto en el norte como en el sur de su territorio”.

“Si Israel con otros aliados tendría que apoyar a los manifestantes es una pregunta que queda abierta. Pero de ser así no debe ser Israel sola sino con su gran hermano que es Estados Unidos y aliados locales como Egipto, Arabia Saudita o Emiratos Árabes entre otros” reflexionó.

Sobre la posición de Israel frente a un conflicto cercano y las consecuencias que podría generar la tensión con Hezbollah en Líbano expresó que “las tres características de Oriente Medio son la inestabilidad, los cambios y los encuentros, y por suerte Israel ya tiene 71 años de estabilidad, pero sabemos que en el norte del territorio algo va a tener que pasar. Sea guerra, intervención militar o sanciones desde otras partes, pero eso va a llegar. Si miramos el panorama macro, el conflicto entre Israel y los palestinos es secundario, y la baja en la atención sobre el conflicto es conocida por los líderes palestinos de Judea y Samaria. En Gaza que es gobernada por un grupo terrorista extremista que fomenta la destrucción del Estado Judío todo está más ligado a lo que suceda en Irán”.

Ante la consulta sobre si un cambio de partido gobernante en Israel cambia el panorama de las decisiones que debe tomar graficó que “la izquierda y la derecha de Israel no se parecen en nada a sus pares de América Latina o Europa. Aquí la izquierda entiende que en algún momento podría tener que optarse por la solución bélica. Israel no es un país que fomenta la guerra sino lo contrario, pero las decisiones no son cuestión de si está Netanyahu u otro, sino de toda la sociedad”.

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