Los judíos Ashkenazíes: Historia de un pueblo entre el exilio, la fe y la perseverancia (Primera parte)
La historia de los judíos ashkenazíes constituye uno de los capítulos más significativos de la diáspora judía. El término Ashkenaz aparece en la literatura hebrea medieval para designar a las tierras germánicas y con el tiempo, pasó a identificar a las comunidades judías que se establecieron en Europa Central y Oriental. Los judíos ashkenazíes o ashkenazis descienden principalmente de las comunidades judías que, tras la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén por el Imperio Romano en el año 70 de nuestra era, se dispersaron por distintas regiones de Europa.
Durante la Alta Edad Media surgieron importantes centros judíos en las ciudades de la región del Rin, en la actual Alemania, especialmente en Maguncia, Worms y Espira. Allí florecieron el estudio de la Torá, la jurisprudencia rabínica y una rica tradición cultural que dio origen a costumbres propias.
De estas comunidades surgieron destacados sabios como Rashi, cuyas interpretaciones de la Biblia y el Talmud continúan siendo fundamentales para el judaísmo hasta nuestros días. A partir del siglo XI, las Cruzadas desencadenaron violentas persecuciones contra las comunidades judías europeas. Miles de judíos fueron asesinados o forzados a convertirse al cristianismo. A pesar de estas tragedias, las comunidades ashkenazíes lograron reconstruirse y preservar sus tradiciones religiosas, educativas y familiares. Entre los siglos XIV y XVI, numerosos judíos emigraron hacia el este de Europa, especialmente a Polonia, Lituania, Ucrania y otras regiones vecinas, donde encontraron períodos de relativa tolerancia. Allí surgieron grandes centros de estudio rabínico y floreció una vibrante vida comunitaria.
Durante esos siglos se desarrolló plenamente el ídish, lengua nacida de la combinación de dialectos alemanes medievales con elementos hebreos, arameos y eslavos que se convirtió en el idioma cotidiano de millones de judíos ashkenazíes. Los siglos XVIII y XIX trajeron profundos cambios. La Ilustración judía o Haskalá impulsó la modernización educativa y cultural, mientras que muchos judíos comenzaron a integrarse en la vida económica, científica y artística de Europa. Sin embargo, en el Imperio Ruso se produjeron numerosos pogromos que obligaron a
cientos de miles de judíos a emigrar hacia América, especialmente a Estados Unidos, Argentina, Canadá y otros destinos.
La mayor tragedia de la historia ashkenazí ocurrió durante la Holocausto.
Entre 1933 y 1945, el régimen nazi de Alemania y sus colaboradores asesinaron a aproximadamente seis millones de judíos, la mayoría pertenecientes a comunidades ashkenazíes de Europa Central y Oriental. Comunidades enteras que habían existido durante siglos fueron destruidas junto con innumerables sinagogas, escuelas y centros culturales. Tras la Segunda Guerra Mundial, los supervivientes reconstruyeron sus vidas en distintos países. Muchos emigraron a Israel, fundado en 1948, mientras que otros se establecieron en América, Europa Occidental y otras regiones. Hoy los judíos ashkenazíes constituyen una parte importante de la población judía mundial y han realizado aportes notables en la ciencia, la medicina, la literatura, la filosofía, la música y la vida pública.
La historia de los judíos ashkenazíes es una historia de resiliencia. A pesar de expulsiones, persecuciones y tragedias, conservaron su identidad, su fe y sus tradiciones. Su legado continúa vivo en las comunidades judías de todo el mundo, en el estudio de la Torá, en la cultura ídish y en la memoria colectiva del pueblo judío que ha sabido transformar siglos de sufrimiento en una extraordinaria afirmación de vida y continuidad
Los judíos ashkenazíes desarrollaron a lo largo de los siglos una identidad cultural propia dentro del pueblo judío. Originarios de las comunidades establecidas en Europa Central y posteriormente en Europa Oriental, conservaron las tradiciones religiosas judías mientras incorporaban elementos culturales de los países donde vivían, destacandose por su fuerte valoración de la educación, el estudio de la Torá y el Talmud, la vida comunitaria organizada y una notable dedicación al conocimiento.
Estas características contribuyeron a que, a pesar de ser una minoría frecuentemente perseguida, realizaran aportes extraordinarios a la ciencia, la medicina, la filosofía, la literatura, la música y las artes Entre los científicos ashkenazíes más destacados sobresale Albert Einstein, creador de la Teoría de la Relatividad y una de las figuras mundiales más influyentes de la historia de la ciencia. También destacan Niels Bohr, pionero de la física cuántica; Jonas Salk, creador de la primera vacuna eficaz contra la poliomielitis; Richard Feynman, uno
de los grandes científicos del siglo XX; y Rosalind Franklin, cuya investigación fue fundamental para descubrir la estructura del ADN. En la filosofía y las ciencias sociales sobresalen Karl Marx, cuya obra influyó profundamente en la historia política moderna; Sigmund Freud, revolucionario del estudio de la mente humana; y Hannah Arendt, una de las intelectuales más influyentes del siglo XX.
En la literatura brillaron figuras como Franz Kafka, autor de obras fundamentales de la literatura universal; Isaac Bashevis Singer, gran narrador de la vida judía en Europa Oriental; y Elie Wiesel, superviviente del Holocausto y defensor de la memoria histórica. La música también recibió importantes contribuciones de artistas ashkenazíes como Leonard Bernstein, creador de obras célebres y uno de los más grandes directores orquestales del siglo XX; George Gershwin, que fusionó la música clásica con el jazz; y Gustav Mahler, figura fundamental del romanticismo tardío.
En las artes visuales destacan Marc Chagall, cuyas obras reflejan la vida y las tradiciones judías; y Amedeo Modigliani, extraordinario pintor reconocido por su estilo único y revolucionario.
En el cine y el espectáculo sobresalen nombres como Steven Spielberg, creador de algunas de las películas más influyentes de la historia; Billy Wilder, maestro del cine clásico; y Mel Brooks, referente de la comedia moderna.
La influencia de los judíos ashkenazíes en la cultura universal ha sido extraordinaria. Aunque representaron y representan una pequeña minoría de la población mundial, sus contribuciones en prácticamente todos los campos del conocimiento humano han dejado una huella profunda y duradera. Su historia demuestra cómo la educación, la perseverancia y la valoración del saber pueden convertirse en una fuerza capaz de enriquecer a toda la humanidad.
Los judíos ashkenazíes desarrollaron también , a lo largo de siglos ,una rica cultura gastronómica, musical y folklórica en las comunidades de Europa Central y Oriental. Sus tradiciones reflejan la combinación de la herencia judía con influencias de países como Alemania, Polonia, Lituania, Ucrania y Hungría, siempre adaptadas a las leyes alimentarias del judaísmo y a la vida comunitaria.
Comidas típicas ashkenazíes
Entre los platos más tradicionales se encuentra el gefilte fish, una exquisita preparación de pescado molido servida especialmente en Shabat y festividades. También destaca el cholent, un guiso de carne, papas, cebada y legumbres que se cocina lentamente desde antes del comienzo del Shabat para respetar la prohibición de cocinar durante el día sagrado. Otro alimento emblemático es la jalá, el pan trenzado que se bendice y comparte en la cena de Shabat. Muy populares son también los knishes, pastelitos rellenos de papa, cebolla o carne; los kreplaj, pequeñas empanaditas que suelen servirse en sopa; y la sopa de kneidalaj (bolitas de matzá), considerada por muchos la comida más representativa de la cocina judía ashkenazí. Entre los dulces sobresalen el strudel, heredado de Europa Central; el leikaj, delicioso y aromatico pastel de miel tradicional de Rosh Hashaná;los kijalaj , galletitas dulces que mi bobe Jaike horneaba en forma de pequeñas manos y los hamantaschen u “orejas de Hamán”, típicos de la festividad de Purim.
· Receta Tradicional de la Sopa de Kneidalaj en Pesaj
· La sopa de kneidalaj, también conocida como sopa de bolas o pelotitas de matzá, es considerada por muchos la comida más representativa de la cocina judía ashkenazí.
· Ingredientes: Para los kneidalaj
· 3 huevos.
· 4 cucharadas de grasa de pollo o 100 cc de aceite.
· 2 taza de harina de matzá.
· 3 vasos de agua o caldo hirviendo ( a veces vi en la cocina a mi tia Fanny accionar un sifon conteniendo agua con gas o echar a la mexcla un poquito de bicarbonato )
· Sal , pimienta y perejil picadito a gusto.
Ingredientes Para la sopa
· 1 pollo entero o carcasa de pollo.
· 2 zanahorias. 2 ramas de apio.
· 1 cebolla , puerro
· Perejil fresco.
· Sal y pimienta
·
· Preparación
Hidratar .
Mezclar la harina de matzá en un bowl con 3 tazas de agua o caldo hirviendo . Revolver muy bien para integrar .
Primer Reposo . Agregar el aceite y mezclar muy bien . Dejar reposar 20 minutos para que la harina absorba el liquido y baje la temperatura .
Una vez que la preparación esta tibia o fría , incorporar los huevos y condimentar con sal y pimienta . Agregar una buena cantidad de perejil picado para el sabor y el color .Mezclar muy bien
Segundo Reposo . Dejar reposar 10 minutos mas . Debe quedar como una crema muy suave y liviana .
Armar las bolitas del tamaño de pelotitas de ping pong siempre con las manos húmedas de agua.
Cocinar . Colocar los kneidalaj en una olla con caldo caliente ( no el que se va a llevar a la mesa ) o agua hirviendo con sal gruesa por unos 20 minutos . Se sacan con delicadeza y se los coloca en un bowl con agua fría para cortar el hervor .
Servirlos directamente dentro de un plato hondo con caldo o acompañando vegetales .
Tips .Su pueden hacer un dia o dos antes y refrigerarlos en bolsitas
Tambien se puede refrigerar la mezcla durante unos 30 minutos mientras descansa antes de hacer las bolitas .
Primero se hierven los kneidalaj solo en agua caliente o caldo para que allí dejen el sedimento que se desprende de la harina de matze . El caldo donde se van a servir se prepara antes , el dia anterior y se refrigera . Se le retira la grasa que habra desprendido el pollo y recién entonces se calienta para servirlo con los kneidalaj. .
La sopa de kneidalaj debe ser transparente .
Para la sopa, hervir el pollo con las verduras durante dos horas. Colar el caldo y servirlo bien caliente con los kneidalaj y perejil picado. Este dará además de sabor un lindo color .
En el próximo articulo, acerca de los ashkenazis , una segunda parte , completaremos esta semblanza con la mencion ordenada de algunos de los maravillosos aportes que tantos de ellos han legado a la humanidad en tan diversos campos como la Musica , el Canto , el Cine, Concertistas ,Bailarines y Coreografos , Investigaciones , Tecnologia, Medicina , Fisica , Genetica , Invenciones , Matematicos . Economistas , Literatos, Ciencias y Artes, obteniendo un admirable y asombroso numero de PREMIOS NOBEL.
Marta Arinoviche
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