Calendario Judío
Lag BaOmer: la llama secreta que ilumina la alegría del pueblo judío
En el corazón del calendario hebreo, entre los días solemnes y reflexivos de la cuenta del Ómer, surge una jornada inesperadamente luminosa: Lag BaOmer. Su nombre, breve pero cargado de significado, proviene de la combinación de “Lag” —las letras hebreas lamed (30) y guímel (3), que suman 33— y “BaOmer”, es decir, el trigésimo tercer día del conteo que comienza en Pesaj y culmina en Shavuot. En medio de un período tradicionalmente marcado por cierta sobriedad, este día irrumpe como un respiro de luz, memoria y celebración.
Los orígenes de Lag BaOmer se remontan a antiguas tradiciones que entrelazan historia y espiritualidad. Según la tradición, en este día cesó una plaga que afectaba a los discípulos del sabio Rabí Akiva, devolviendo esperanza al pueblo. Asimismo, se asocia profundamente con la figura mística de Rabí Shimon bar Yojai, autor atribuido del Zohar, cuya partida de este mundo se recuerda como una elevación espiritual, marcada por revelaciones de luz. De allí nacen las emblemáticas hogueras que iluminan la noche: símbolos de sabiduría, de transmisión y de un fuego interior que nunca se extingue.
Lag BaOmer es, sin duda, una festividad alegre. En contraste con los días previos, se suspenden las restricciones: vuelven la música, los casamientos, los cortes de cabello y la expresión abierta de la alegría. En los colegios judíos, los niños participan en actividades al aire libre, excursiones, juegos y relatos que transmiten la historia de este día con entusiasmo y sentido de pertenencia. En los hogares, se encienden pequeñas luces, se comparten comidas y se revive el espíritu comunitario.
En Israel, la celebración adquiere una intensidad única. Multitudes peregrinan hacia el monte Merón, donde se encuentra la tumba de Rabí Shimon bar Yojai, en una manifestación multitudinaria de fe, canto y unión. Las hogueras se encienden por todo el país, iluminando colinas y ciudades, mientras jóvenes y adultos cantan, bailan y comparten alimentos tradicionales en torno al fuego. Es una noche donde la historia parece respirar en el presente.
Las sinagogas también forman parte de esta celebración, con rezos especiales y momentos de reflexión que equilibran la alegría con el recuerdo de sus raíces espirituales. No es una festividad de recogimiento estricto, sino una armonía entre lo sagrado y lo festivo.
Entre las costumbres más características se encuentran las comidas sencillas compartidas en grupo, los cantos tradicionales que evocan esperanza y unidad, y los bailes que expresan una alegría profunda, casi ancestral. Algunos acostumbran comer alimentos asados al fuego, evocando las hogueras, mientras otros destacan la dulzura del encuentro familiar y comunitario.
Lag BaOmer no es solo una pausa en el calendario: es una enseñanza viva. Nos recuerda que incluso en los períodos de mayor recogimiento, existe un instante de luz que renueva el espíritu. Es la celebración de la continuidad, de la transmisión y de la fe que se enciende de generación en generación.
Y así, bajo el cielo iluminado por llamas danzantes, el pueblo judío renueva su antigua promesa: que aun en la noche más extensa, siempre habrá una chispa encendida esperando convertirse en luz
Marta Arinoviche
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