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La Radio Judía de Latinoamérica

Analizando con Carl von Clausewitz y Lord Henry Palmerston

La columna de hoy, estoy seguro que dará para la polémica, pero como docente, como analista y como miembro de la Academia Argentina de Asuntos Internacionales, siempre he tratado de ser objetivo y pragmático, siguiendo los postulados de la Escuela Realista de las RR.II., y no llevarme por si mi opinión o mi visión agrada o desagrada, y esta ha sido, es y será mi directriz, y hoy no será la excepción, al dar a continuación mi lectura crítica de lo que ha dejado el conflicto entre los EE.UU., junto a Israel, contra el régimen teocrático de la República Islámica de Irán y sus proxis.

La “niebla de la guerra”, es un concepto acuñado por una de las figuras más relevantes de la Escuela Realista, me refiero al militar y teórico prusiano, Carl von Clausewitz, en su tratado “De la Guerra”, y hace referencia a diversos factores que pueden modificar el resultado de un conflicto armado, más allá de lo planificado, e incluso, del balance de poder existente entre los actores del mismo, y entre esos factores está el iniciar una confrontación con una información o evaluación inexacta o incompleta, lo que me hace recordar lo que señale en una de mis columnas, cuando me referí a la reunión del 11 de febrero ppdo., en la Casa Blanca, en la que participaron, el Pte. Donald Trump, el vicepresidente J.D. Vance, el Sec. de Estado Marco Rubio, el Sec. de Guerra Pete Hegseth, el Director de la CIA John Ratcliffe, el 1er. Ministro Benjamín Netanyahu y el entonces Director del MOSSAD, David Barnea, estos dos últimos presentaron un plan que contemplaba el colapso del régimen de Teherán en pocas semanas, sin embargo, no convenció ni a Vance, ni a Rubio, ni a Ratcliffe, aunque si a Hegseth y al propio Trump, y en esas circunstancias el presidente estadounidense, requirió la opinión del Jefe del Estado Mayor, Gral. John Daniel Caine, un hombre de confianza de Trump, quien manifestó no estar convencido, sin embargo, el 28 de febrero se dio inicio a la Operación Furia Épica.

Lo que tampoco se tuvo en cuenta, que el Pentágono era reacio a iniciar una operación militar, y esta postura se fundamentaba en dos razones, la primera era que sólo podía ser factible si era de corta duración, que permitiera controlar el Estrecho de Ormuz, y que tuviera el éxito asegurado, pero si devenía a mediano o largo plazo, la consecuencia sería la inestabilidad y la crisis en los sectores energético, fertilizantes y por ende alimenticio, con un sensible impacto geoeconómico global, y esta evaluación era correcta, pues por Ormuz pasa el 20% del gas, el 30% del petróleo, el 50% de la urea para la producción de fertilizantes y el 35% del aluminio, pero también el Pentágono evaluó que se podía dar la complicación del paso por el Estrecho de Bad el Mandeb, en el Mar Rojo, por donde también pasa el 12% del gas y el 11% del petróleo, en caso que actuaran los Hutíes, un proxi de Irán.

La segunda razón, se remonta al 2002, cuando el entonces presidente George W. Bush, le encargó al Pentágono, llevar a cabo un simulacro o juego de guerra a gran escala, que recibió el nombre de “Millennium Challenger”, donde las fuerzas estadounidenses se enfrentaran un actor enemigo en la región del Golfo Pérsico, Irán, y la cuestión es que se le dio el comando del Estado Rouge, al Gral. (r) Paul Van Riper, quién utilizó tácticas asimétricas no convencionales, que le dieron excelentes resultados, neutralizando comunicaciones electrónicas y causando graves daños a la flota estadounidense, y por supuesto esto no causó gracia en el Comando Central de los EE.UU. y pero dio lugar a lecciones tácticas y debates, que se encuentran archivadas en el National War College, que es la Academia Militar Seniors, en Washington D.C..-

Lo señalado precedentemente, es creo suficiente para aplicar el concepto de “Niebla de la Guerra” enunciado por Clausewitz, pues la evaluación en el plan presentado por el premier israelí y el ex director del Mossad, evidentemente no se condice con la realidad, el régimen iraní con cayó, ni hubo un cambio de régimen, pero si hubo un cambio dentro del mismo, dejando en el poder al sector más radical, liderado por la Guardia Revolucionaria, tampoco provocó el alzamiento de grupos identitarios y/o confesionales contrarios al gobierno de Teherán, me refiero a los kurdos en el norte, los baluchies en el sudeste y el Movimiento de los Muyahidines del Pueblo, sin olvidar, que la Guardia Revolucionaria dirige a las milicias Basij, su instrumento para reprimir cruentamente las protestas del propio pueblo iraní.

Y más allá, de lo que podemos calificar de éxitos tácticos por parte de la coalición estadounidense-israelí, como ser, la eliminación de importantes dirigentes y comandantes militares iraníes, incluido a quién fuera el Líder Supremo Ali Jamenei, los graves daños ocasionados a infraestructuras viales, de defensa y en el sector nuclear, y prácticamente la eliminación de la fuerza aérea y naval iraní, hay en contra partida una derrota estratégica, que fue adelantada en la evaluación del Pentágono, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, y las consiguientes consecuencias geoeconómicas, que se convirtió en una valiosa arma de presión sobre Washington, ante la crisis energética global.

Ahora es el turno de Lord Henry Palmerston, 1er. Ministro británico en dos oportunidades, 1855/1858 y 1859/1865, quien enunció el principal axioma de las RR.II., cuando expresó, “La Corona no tiene amigos ni enemigos permanentes, sólo intereses permanentes”, una reflexión pragmática, que debe ser la directriz de la política exterior de todo Estado que quiera constituirse en un actor a ser respetado en el plano internacional, y más allá que lo he transmitido a mis alumnos en la Universidad, me será útil para desarrollar el siguiente análisis, que busca exponer que los intereses de las partes en el conflicto con Irán, eran disímiles, o bien, como en el caso de los EE.UU. e Israel, no tenían la misma prioridad, o fueron renunciables, lo que explicaría la actual situación, que no es otra cosa, desde mi punto de vista, la crónica de un fracaso anunciado.

El presidente Trump, al inicio del conflicto expresó que el interés para los EE.UU., era “vaciar estratégicamente a Irán”, con lo que se estaba refiriendo a terminar con el desarrollo nuclear militar iraní, la entrega de los casi 440 kg de uranio enriquecido al 60%, reponer el control de la AIEA, con monitoreo estadounidense, poner fin al programa balístico y la libre navegación del Estrecho de Ormuz, y en última instancia, el colapso del régimen de los ayatollah, más allá, que el Pentágono le había señalado expresamente que evitara la expresión “cambio de régimen”.

Para Israel, el orden de prioridad de intereses era muy diferente, fundamentalmente porque implica una cuestión existencial, habida cuenta que desde 1979, cuando llega al poder el ayatollah Jomeini, el régimen de Teherán hizo pública su amenaza de destruir a la “entidad sionista”, por lo tanto, el colapso del régimen, el descabezamiento de la Hidra y la eliminación de sus proxis, era y es el principal interés, luego por supuesto, estaba las cuestiones del enriquecimiento de uranio con fines militares y el programa balístico, y casi de manera accesoria, la libre de navegación del Estrecho de Ormuz, y ésto nos muestra que los intereses de EE.UU. e Israel, no tenían las mismas prioridades, lo que debió anticipar los desacuerdos en la visión estratégica entre ambos actores.

Obviamente, para el régimen de Teherán el interés principal ha sido su supervivencia, pero también el ocultar y proteger el uranio enriquecido al 60%, y minimizar los daños en su programa balístico, además con la Guardia Revolucionaria ejerciendo el poder real, abortar todo tipo de levantamiento, fuese de la propia población iraní o de los grupos y organizaciones secesionistas antes mencionadas, pero se encontró con un arma estratégica, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, y la utilizó de manera tal, que consiguió por los efectos geoeconómicos, tanto en el mercado energético como en el de los fertilizantes, con consecuencias en el mercado alimenticio, la “flecha en el talón de Aquiles” de Trump, que debió priorizar una solución a la problemática de la suba del combustible a nivel global, lo que ejerció máxima presión internacional sobre el presidente estadounidense, quien tampoco consiguió el respaldo de sus aliados de la OTAN, para resolver el bloqueo del estrecho, pero si dio lugar a un aumento de la desaprobación en la sociedad estadounidense a continuar con el conflicto, y una caída de la imagen de Trump de cara a las elecciones de medio término de noviembre, incluso, la desaprobaición a proseguir con las operaciones, se dio también dentro del propio Partido Republicano, no sólo por el evento eleccionario mencionado, sino a cómo quedaría el eventual candidato republicano para las presidenciales del 2027.

Es así, que el viernes ppdo., se rubricó un Memorando de Entendimiento entre los EE.UU. e Irán, y es necesario aclarar que este tipo de documento no es vinculante, no se lo puede considerar ni un pre-Acuerdo, es un marco de referencia que dicta las directrices de las conversaciones entre las partes, que se darán en los próximos 60 días, sin embargo, nos muestra a un régimen iraní que habría obtenido un triunfo diplomático y político, pero no necesariamente estratégico, lo que se dará conforme a como se desarrollen las conversaciones y en los términos en que se firme el Acuerdo, y de cómo jueguen sus cartas ambos actores, y en caso que no se llegue a rubricar el Acuerdo, esos 60 días sólo habrán sido una pausa en el conflicto. Pero mientras tanto, se levantan las sanciones petroleras sobre Irán, al igual que la restitución de fondos, que se harán efectivos a través de las monarquías del Golfo, unos U$S 24 mil millones, y conforme a los términos del Acuerdo que se firme, la suma estimada para la reconstrucción de Irán, sería casi igual a la mitad de su PBI, U$S 600 mil millones, según el FMI, y que seguro será destinado a dos fines, uno es el recomponer los activos militares y la financiación a sus proxis, y el otro, para aliviar la situación socio-económica de su población.

En cuanto al uranio enriquecido, se queda en Irán, y será sometido a un proceso para bajar el porcentual de enriquecimiento hasta llevarlo a los niveles para el uso civil, tarea que estará a cargo de la AIEA, que preside el argentino Rafael Grossi, con supervisación de los EE.UU., y esto es una diferencia, respecto al Acuerdo del 2015 firmado por Obama, que no contemplaba la degradación del uranio enriquecido, pero establecía que Irán no enriqueciera a más del 3%, cosa que Teherán no hizo.

Por su parte, en relación al libre tránsito por el Estrecho de Ormuz, si bien no se aplicará un régimen de peaje, si el pago de una “tasa de servicios”, y esto de cierta manera es un instrumento de disuasión que ha obtenido Irán, y en cuanto a la cuestión del programa de misiles balísticos, no entra en las conversaciones.

Y hay una realidad histórica que no se puede desconocer, los EE.UU. desde la 2da. GM, no ganó ninguna guerra, en Corea terminó con un empate estratégico, reflejado en el paralelo 38, que sigue dividiendo a las dos Coreas, bajo términos de un Armisticio, no de un Acuerdo de Paz, luego en Vietnam, obtuvo una victoria táctica, pero una derrota estratégica, se retiró y Vietnam se unificó bajo el régimen comunista de Hanoi, y en Irak y Afganistán, fueron dos fracasos, en el primero dejó un Estado imperfecto, con presencia de grupos terroristas como Kataeb Hezbollah, proxi de Irán y remanentes del ISIS, y en el segundo, tras 20 años, en agosto del 2021 EE.UU. retiró sus tropas, más la evacuación de las fuerzas de la OTAN, y el país quedó en manos del Talibán, lo rescatable desde 1945, fue que precepitó el colapso y final de la URSS, y aún sigue siendo al presente la 1ra. potencia mundial, pero en la próxima década, China es el único y gran challenger de EE.UU., en el escenario de la 4ª. y 5ª. etapa de la Revolución Industrial, y el reciente conflicto con Irán, no tiene un resultado positivo para Washington, gastó sin imponer sus objetivos, una parte importante de su arsenal con su correspondiente coste, tengamos en cuenta que su Gasto Militar anual es de U$S 1 billón, equivalente al 45% del Gasto Global en Defensa.

Los EE.UU., ha dejado una pésima imagen como aliado de las monarquías del Golfo, prácticamente no las protegió, aún teniendo tropas y bases, algunas de las cuales fueron dañadas por los ataques iraníes, y que ha potenciado el eje Arabia Saudita-Pakistán, la única potencia nuclear musulmana y un aliado de China, y sumemos, la relación ambivalente entre EE.UU. y Qatar, un emirato que financia los medios de comunicación anti-israelíes, y la crisis entre el Reino Saudita y E.A.U., al retirarse el segundo de la OPEP, y en este escenario, hay que esperar como responderá el Congreso estadounidense a la firma de un eventual Acuerdo, habida cuenta que muchos representantes y senadores republicanos, no comparten en cómo se llegó a esta instancia, y que los congresistas –republicanos y demócratas-, deberán ratificar o no el documento final que se firme.

En cuanto a Israel, se encuentra sin haber resuelto prácticamente nada, por un lado, el régimen teocrático iraní no colapsó, por el contrario, está en manos del sector más radical, la Guardia Revolucionaria, no se ha destruido ni decomisado el uranio enriquecido, lo mismo respecto al programa balístico, por otro lado, mantiene el enfrentamiento con Hezbollah en el Líbano, y las conversaciones con el gobierno libanés por ahora han quedado en eso, conversaciones, en cuanto a la Franja de Gaza, Hamas sigue controlando a una gran parte de la población gazatí, ni ha sido desarmado, y los Hutíes, en el Yemen, siguen siendo un activo de Irán, más allá, que también son un instrumento disuasorio, respecto al Estrecho de Bad el Mandem, es por todo esto, que el Time of Israel publicó un titular que dice:”El Acuerdo entre los EE.UU. e Irán, ha sido recibido con desolación en Israel, alegría en el Líbano y esperanza en Irán”, y los altos mandos de las FDI y funcionarios israelíes, consideran que el Memorando de Entendimiento pone en peligro la seguridad de Israel y su posición estratégica regional, y que los EE.UU. está renunciando a su influencia militar.

Finalizando mi columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: 1) más allá todavía de la incertidumbre, en como seguirá la situación en todos los frentes, ni Trump ni Occidente conocen lo que es Medio Oriente, que el régimen de Irán toma los Acuerdos como una pausa en la prosecución de sus intereses, aplican la “taqqiya”, el precepto chiita que autoriza el engaño o la simulación, por eso, es quizás mejor no tener Acuerdo alguno, a firmar un mal Acuerdo; 2) Siguiendo a Palmerston, los Estados no traicionan, sino que cuidan y siguen sus propios intereses, tal como lo ha expresado el vicepresidente Vance, y en esa línea de análisis, el Pte. Trump priorizó sus propios intereses por sobre los del 1er. Ministro Netanyahu, Washington priorizó lo geoeconómico, tanto a nivel global como a nivel interno, y el no seguir transfiriendo los costes del conflicto a otros actores, no directamente involucrados, con las consecuencias lógicas, en una palabra, Trump negoció por sus intereses; 3) Israel sigue siendo una potencia regional, es la única con capacidad nuclear militar, pero pese a su excelente sistema defensa, igualmente ha sufrido daños, además, apelando ahora a Clausewitz, y su concepto de la “niebla de la guerra”, tanto Netanyahu como el ex director del Mossad, David Barnea, son los responsables de presentar un plan que contemplaba el colapso del régimen iraní y un conflicto de corta duración, de tres o cuatro semanas, que no ha sido certero, ni evaluaba el bloqueo del Estrecho Ormuz, como un activo estratégico importante de Irán, y con una sociedad, donde muchos ven a Netanyahu como un activo tóxico y responsable de una situación de crisis interna y de un deficiente manejo diplomático en el plano internacional; 4) en cuanto a Irán, el régimen teocrático no colapsó, pero hubo un cambio, la Guardia Revolucionaria es la que posee el poder real e impone a la dirigencia política y diplomática los parámetros en las negociaciones, y por supuesto, ejerce una implacable represión sobre cualquier colectivo contestatario, y con el levantamiento de las sanciones, aliviará la difícil situación económica y financiera que hoy padece, y como lo señalé, por el momento ha salido bien parado en lo diplomático y en lo político, con la firma del Memorando de Entendimiento, pero a nivel estratégico habrá que esperar como lleve las conversaciones y cuáles serán los términos de un futuro Acuerdo, si es que éste se concreta, y 5) estamos a la puertas de un reordenamiento en Medio Oriente, por un lado se robustece el eje Arabia Saudita-Pakistán, los otros ejes que se va consolidando es el de Turquía-Siria, y Turquía-Qatar, también hay una mayor incidencia de Irán en Irak, y a mi humilde opinión, en base a esta dinámica geopolítica, veo difícil en el presente próximo, una ampliación de los Acuerdos de Abraham, y un Israel que deberá recomponerse en lo interior, en lo regional y en lo internacional, y con respecto a los EE.UU., sigue siendo la 1ra. potencia mundial, pero con una imagen devaluada entre sus tradicionales aliados, y por todo lo analizado, la frase para terminar y que debería recordar Occidente, es de Henry Kissinger, que expresó: “ No se puede permitir un Irán que cumpla su visión imperial islamista radical, en una región de tanta importancia para el mundo.”.-

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