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BRICS: mucho más que una respuesta a Estados Unidos

Radio Jai- “La ONU es un mosaico con dictaduras poderosas y estados fallidos cómplices”

Por Luciano Mondino

Un nuevo mundo

Identificado originalmente como un grupo o asociación económica fundado en 2006 y con sede en Brasilia, Brasil, el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ha promovido una invitación dirigida a Argentina, Irán, Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Etiopía para convertirse en parte de esta asociación que ya dejó de ser una alianza económica para convertirse en una amenaza a la dinámica mundial.

Ni China ni Rusia en el 2023 son los mismos que fueron en el 2006 cuando el mundo giraba en torno a una dinámica más propia de los coletazos del mundo unipolar, que con menos brillo aún continuaba existiendo. El resto del globo tampoco es el mismo: guerras, conflictos, una pandemia y amenazas globales han proliferado a través de las naciones modificando el ritmo de las relaciones internacionales y configurando un nuevo escenario donde la debilidad de las democracias occidentales junto al robustecimiento de sus críticos se ha vuelto la condición necesaria para que Rusia y China exijan mayor peso en la toma de decisiones mundiales.

En febrero de 2022 la relación entre la Federación Rusa y la OTAN se rompió de forma abrupta con la invasión a Ucrania en medio de una profunda venganza planificada desde el Kremlin para desmembrar a los ucranianos y tensionar la posibilidad de una solución nuclear que significaría la pérdida de millones de vidas. Vladimir Putin ha logrado convertir a Rusia en un paria internacional, pero con el poder suficiente para evitar cualquier tipo de confrontación directa.

China, por su parte, ha creado un colonialismo chino ajustado a los intereses de Pekín (especialmente comerciales y económicos) y ha penetrado profundamente en países de América Latina, África y Medio Oriente donde el sentimiento antiestadounidense es lo suficientemente fuerte para permitir, como en Kenia, que una carretera haya sido construida con capitales chinos y cuyas indicaciones de tráfico estén en idioma chino. Apostando a su tradición milenaria, el fuerte control de Xi Jinping sobre el Partido Comunista Chino y los circuitos de poder dentro del Indo Pacífico han permitido a China salir de su región para inmiscuirse en conflictos como el de Medio Oriente entre Arabia Saudita e Irán, penetrando así en el corazón de la disputa por el control del mundo islámico.

El resto de los miembros fundadores de los BRICS también se han modificado. Brasil, luego de un gobierno rupturista y escéptico del orden internacional como eje rector del mundo y los asuntos internacionales, ha vuelto a posicionar a Lula Da Silva como presidente de uno de los países con mayor extensión territorial del mundo. Con fuertes vínculos con grupos islámicos y un sueño de convertirse en el caudillo renacentista de la izquierda latina, Lula pretende liderar esa contraofensiva al poder de los Estados Unidos desde Brasilia promoviendo el acercamiento a China y llevando consigo a Argentina, un país fuertemente hundido en una crisis política y económica de cara a las próximas elecciones de octubre.

La India, que requeriría de una reflexión aparte, en los últimos meses ha superado en cantidad de habitantes a China y esto ha sido un cimbronazo para el calibre de poder y la percepción tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea quienes confirman que el contrapeso indicado para evitar el expansionismo de Pekín está en la India, sin perder de vista las situaciones en Japón (en constante alerta por los misiles de Corea del Norte), Corea del Sur y Australia.

La expansión de los BRICS y el control estratégico

El poder mundial es como un gran tablero de ajedrez en donde cada movimiento está pensado en un movimiento futuro y donde hay que mantener la suficiente templanza como para mover la ficha correcta en el momento justo. Un gran escenario de confrontación entre las potencias se resume en tres escenarios: Ucrania, con una guerra europea que no se veía desde 1945 y el fantasma nuclear sobrevolando las capitales; la cuestión de Taiwán y el Pacífico, temas que exceden la rivalidad comercial entre China y Estados Unidos; y luego la cuestión del Ártico en donde el corredor bioceánico y las Islas Malvinas cobrarán una importancia diferencial (¿será este también el motivo de incluir a Argentina dentro del armado?)

La arquitectura de los BRICS ha llegado hasta el Golfo, logrando penetrar entre el Mar de Arabia hasta zonas de la India y posicionando un control más fuerte sobre el Estrecho de Ormuz, un espacio geográfico que determina el ritmo en la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán. El factor geográfico en el Oriente Medio es un calibre tan o más importante que el factor religioso, identificando así que la rivalidad entre sunitas y chiitas es, además por el control de los lugares sagrados del islam, un enfrentamiento con dinámica de la guerra fría que busca el control de los puntos estratégicos del flujo de petróleo y Ormuz en esto es clave al pasar millones de barriles por día.

Lo mismo ocurre con Egipto y el control sobre el Canal de Suez, un espacio que ha marcado el ritmo de la dinámica de conflicto durante el siglo XX (por ejemplo, dentro de la Guerra de los Seis Días y la motivación europea de ingreso a la región) pero que hoy sigue siendo un espacio vital para el 12% comercio internacional con el paso de cerca de 20 mil cargueros de distinta procedencia. Esta conexión entre el Mar Mediterráneo y el Océano Índico es altamente sensible a cualquier tipo de conflicto armado o amenaza y la gestión de la seguridad es un elemento determinante para evitar un cimbronazo en el comercio mundial.

La expansión de los BRICS ha generado una preocupación extra en el presidente francés, Emmanuel Macron, quien ha alertado sobre la expansión de una organización que ya no tiene como fin una política contestaria a los Estados Unidos, sino que ahora ha ampliado su influencia para conquistar las zonas pivotes y las fuerzas de la periferia logrando así el control de zonas vitales para el comercio y el petróleo.

Como en el ajedrez, en la política ningún movimiento es aleatorio y nada es accidental. Ni siquiera lo que parece un accidente.

 

Luciano Mondino es Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de La Plata. Master en Política Internacional por la Universidad Complutense de Madrid. Sus principales líneas de investigación son sobre islamismo, Terrorismo y Crimen Organizado.

 

 

 

 

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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