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La Amenaza de la Cuestión Nuclear Iraní

En la columna de hoy, voy a tratar de dimensionar la amenaza de la cuestión del desarrollo nuclear de la República Islámica de Irán, con un lenguaje llano pero descriptivo, de manera tal que se tenga verdadera conciencia del peligro, que un actor internacional, con una ideología radical y con una visión geopolítica hegemónica representa, no sólo en el ámbito regional, en particular para el Estado de Israel, sino a nivel global.

Mientras los EE.UU. e Irán, protagonizan en los últimos días un escenario de incertidumbre, en cuanto como podría proseguir o concluir el actual conflicto, el tema de las reservas de uranio enriquecido  que posee el país persa, es tan importante o más, a la cuestión de la libre navegación a través del estrecho de Ormuz y su incidencia geoeconómica, en particular, en lo que hace al futuro de ese material nuclear, frente a las contradictorias declaraciones del presidente Trump y el vicecanciller iraní Saeed Jatibzadeh, pues mientras el primero afirmaba que Teherán había aceptado la entrega de dicho material como parte de un Acuerdo, el segundo, respondía que eso era algo imposible.

Comencemos por señalar que el uranio es un metal radiactivo natural, de mayor densidad que el plomo, de un color grisáceo plateado, compuesto por dos isótopos, U238 y U235, el primero se encuentra en un poco más del 99%, y sólo en un 0,7%  el segundo, y el que es divisible fácilmente, lo que produce la fisión nuclear con una máxima liberación de energía.

Ahora bien, ¿cómo se enriquece el uranio?, el primer paso es someterlo al proceso de sublimación, es decir, pasar del estado sólido al gaseoso, sin pasar por la fase líquida, luego se introduce el gas obtenido en una centrifugadora, que es una máquina que gira a velocidades muy altas, y de esta manera, el proceso separa gradualmente el U238 del U235, quedando entonces este último cerca del centro y se lo extrae a través de un extremo de la centrifugadora, mientras que el U238, se deposita en el fondo y luego se lo retira.

El uranio de bajo enriquecimiento, que suele contener entre un 3% y un 5% de U235, es el utilizado en las centrales nucleares comerciales, donde se da una reacción en cadena controlada, muy por debajo a lo que se necesita para un arma nuclear.

Por su parte, el uranio enriquecido al 20%, e incluso a un porcentual algo mayor, es utilizado en los reactores de investigación, y sólo cuando ese enriquecimiento llega al 90% o más, se alcanza la capacidad militar, es decir, un arma atómica, pues es cuando los átomos comienzan a dividirse a una velocidad tal, que libera una gran cantidad de energía en fracción de segundos, en palabras simples, mientras que en un reactor nuclear, el uranio se enriquece ligeramente y se controla la reacción consecuente, para de esta forma ser gestionada la liberación de energía en forma gradual, en un tiempo que pueda ser utilizada por meses o años, en el uso militar, es decir una bomba atómica, sucede lo opuesto, pues el objetivo es provocar una reacción extremadamente rápida, casi instantánea, y la detonación subsiguiente.

Y para convertir uranio enriquecido al 20%, en material fisible para uso militar, se necesita de poco esfuerzo, y cuanto más alto sea el porcentual del enriquecimiento, menos tiempo se logrará llegar al grado militar, el 90%, lo que nos lleva al siguiente punto a desarrollar, que es la importancia del nivel de enriquecimiento de uranio.

Pues bien, para transformar el uranio natural a uranio enriquecido al 20%, es necesario repetir el proceso de separación miles de veces, lo que conlleva tiempo, pero enriquecer ese uranio al 20% al grado militar, es decir al 90%, se necesita de muchos menos pasos, se alcanza relativamente mucho más rápido, por lo cual, el haber alcanzado un 20% de enriquecimiento representa un hito por demás importante, entonces, pensemos cuan cerca de un arma nuclear está Irán, con uranio enriquecido al 60%, que de acuerdo a distintas fuentes de Inteligencia, el régimen de Teherán posee 440 kg en esas condiciones.

Pero, además de esa cantidad de uranio enriquecido al 60%, Irán posee cerca de 1.000 kg al 20% y unos 8.500 kg al 3,6%, que es utilizado en grado civil, es decir, para producción energética o para investigación, en particular en el campo de la Medicina.

Por otro lado, según fuentes de Inteligencia, la mayor parte del uranio enriquecido al 60%, estaría almacenado en las instalaciones en Isfahan, localidad ubicada en el centro Irán, cuya importancia estratégica está dada no sólo por que las instalaciones nucleares son subterráneas, sino también por las importantes infraestructuras militares, y es una de las tres instalaciones nucleares subterráneas que fueron objetivos atacados por la coalición estadounidense-israelí.

Ahora bien, el enriquecimiento de uranio con grado militar, es un paso previo a obtener un arma nuclear, lo siguiente consiste en la labor de diseño y ensamblaje de una ojiva, y el desarrollo de un sistema funcional e idóneo de lanzamiento, en este sentido, el régimen de Teherán habría desarrollado alguna capacidad de diseño de ojivas, ya en el 2003, que según un Informe de la OIEA, concluyó que Irán llevó a cabo una serie de actividades relacionadas con el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear, desde finales de los años 80 hasta ese año 2003, pero a partir del 2018, cuando se cae el Acuerdo de Lausana del 2015, se ignora hasta que grado hoy ha llegado a la capacidad de fabricación de ojivas, aunque la Inteligencia israelí, para el 2025, sostiene que Irán ha hecho avances significativos en el desarrollo de componentes para hacer de un arma nuclear.

Por su parte, el director de la OIEA, el diplomático argentino Rafael Grossi, declaró en octubre del año pasado, “que una cantidad de uranio enriquecido al 60%, los 440 kg, si continuara el proceso de enriquecimiento, serían suficientes para fabricar al menos 10 bombas nucleares”, y recordemos que Grossi, si bien en enero ppdo., logró inspeccionar 13 instalaciones que no habían sido atacadas en la llamada “Guerra de los Doce Días”, no pudo subterránea-,  y la de Fodow, que se encuentra dentro de una montaña.

Ahora bien, la paradoja de la amenaza nuclear iraní, que ha llevado al más alto grado de conflictividad entre los EE.UU. e Irán, tras los ataques conjuntos estadounidenses e israelíes, del 28 de febrero pasado, está en que Washington desempeñó un rol central en el amanecer del programa nuclear de Teherán, cuando en 1957, se firmó el Acuerdo de Cooperación  para el uso civil de la energía atómica, el que formaba parte del programa “Átomos para la Paz”, del que también formaban parte, España, Grecia, Portugal, Turquía, Israel, Pakistán, Brasil y Argentina.

Eran tiempos del Irán del Sha Reza Pahlevi, un aliado estratégico de los EE.UU. y de Occidente, en el escenario de la Guerra Fría, tal como lo declaró el presidente Jimmy Carter en 1977 en su visita a Teherán, “nos une una estrecha amistad”, pero todo cambió con la  Revolución de 1979, encabezada por el ayatollah Jomeini, cuando se terminó instituyendo la República Islámica de Irán, y que en noviembre de ese mismo año 1979, con el asalto a la embajada de EE.UU. en Teherán y la toma de rehenes, lleva a la ruptura de relaciones diplomáticas y al inicio de la aplicación de sanciones.

Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: 1) desde la Revolución chiita de 1979 y la instauración de la teocracia iraní, el régimen de los ayatollah ha exportado su ideología islamista radical y ha intentado constituirse como potencia hegemónica regional, para lo cual se ha valido de sus proxis, Hezbollah, Hamas y los Hutíes, 2) en ese mismo tiempo, ha incrementado su arsenal, en particular en el sector misilistico y en producción masiva de drones, como así también en lo que hace a su desarrollo nuclear, 3) desde el principio la teocracia de Teherán, no sólo se ha enfrentado a los EE.UU. y a otras potencias occidentales, sino que ha declarado la destrucción del Estado de Israel, sin olvidar los atentados terroristas llevados a cabo a través de sus agentes en el exterior, de los que Argentina sufrió dos, en 1992 la embajada de Israel y en 1994 a la sede de la AMIA, 4) en ese marco, desde el punto de vista científico-tecnológico, tal como se reseñó, el uranio enriquecido U235, al 60%, necesita de muy poco tiempo para llevarlo al grado militar, el 90%, y obtener así un arma nuclear, por lo tanto, queda claramente demostrado el peligro que constituye un Irán nuclear militar, no sólo para la región, sino para la comunidad internacional, es decir una real amenaza global, ete aquí la importancia en arribar a una solución pragmática respecto al programa nuclear iraní, e impedir o licuar el enriquecimiento de uranio, y por todo esto, para terminar la frase elegida es del gran Albert Einstein, que a modo de advertencia dijo, “ No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, pero sí la Cuarta, con piedras y palos”.-

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