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Irán. La estrategia del Miedo

Radio Jai-Irán. La estrategia del Miedo

El 1 de abril de 2024, diversos medios señalaron que Israel estuvo detrás del ataque al consulado iraní en Damasco, donde murieron funcionarios iraníes, destacándose el general Mohammad Reza Zahedi, ex comandante de las fuerzas especiales Quds del Cuerpo de Guardianes. Las fuerzas israelíes, venían llevando a cabo ataques aéreos contra instalaciones donde operan elementos del citado cuerpo militar iraní en el marco del conflicto con el Hamas. El embajador iraní en Siria, Hossein Akbari, señalo que respondería con dureza el ataque.

Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro

.La victoria del régimen de al Assad en la guerra civil siria, se tradujo en una fuerte presencia iraní y del grupo pro Teherán, Hezbollah, que constituye para los estrategas en Jerusalén una amenaza cierta a la seguridad de Israel. Las acciones de las fuerzas israelíes se han centrado contra bases de la Fuerza Quds, unidad de operaciones especiales del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Días antes del ataque al consulado, la Fuerza Aérea israelí atacó objetivos militares en la provincia de Alepo. Es altamente probable que Israel busca desgastar o generar algún tipo de presión sobre las fuerzas iraníes en Siria e impedir o limitar la creciente presencia de Teherán en Siria. Fuentes independientes identificaron 570 bases iraníes en tierras sirias. Esto permitió a las fuerzas del Cuerpo de Guardianes extender su influencia territorial, apoyando grupos armados afines. Las principales bases se ubican en las localidades de Alepo, Damasco (áreas rurales), Homs, Deir ez-Zor, Daraa, Hama, Idlib, Quneitra, Latakia, Raqqa, Suwayda, Al-Hasakah, Damasco y Tartus. En dichas bases no solo operan fuerzas iraníes y sirias, sino grupos reclutados en Afganistán, Irak, Pakistán, además de la rama militar del Hezbollah, que tiene fuerte presencia en la frontera sirio libanesa y en los alrededores de Damasco.

En Siria, Irán tiene importantes intereses económicos y participa activamente en la reconstrucción del país. Teherán aportó nada menos desde 2011 hasta la fecha más de US$ 30.000 millones, en ayuda económica, petróleo y miles de combatientes, que fueron de vital importancia para las fuerzas armadas sirias, escasas de recursos materiales y humanos. El régimen de los ayatolás, apuesta por Damasco desde una visión netamente geopolítica.  Empresas vinculadas con el Cuerpo de Guardianes obtienen beneficios y se consolidan en sectores clave de la economía siria. Terminales portuarias, explotación de petróleo, fosfatos y obras de interés sociales, tienen una fuerte presencia iraní.

La guerra civil siria significó experiencia militar para cuadros militares iraníes y un “puente” directo que los une con el grupo Hezbollah. La injerencia iraní en Irak, explotando los gruesos errores de Washington, le permitió a Irán crear una suerte de “corredor” formado por Líbano, Siria e Irak, donde miles de combatientes están directa o indirectamente bajo el control de Irán. Desde la perspectiva de la seguridad nacional de Israel, el incremento de la presencia militar iraní y el fortalecimiento de las capacidades militares del grupo libanés Hezbollah, es objeto de preocupación. La opción de Jerusalén, ha sido ataques selectivos contra altos mandos militares, bases militares, para limitar y desgastar la expansión militar de Teherán en Siria. El vacío dejado por Rusia, por la guerra de Ucrania, favorece al régimen iraní como baluarte de Damasco.

La estrategia israelí para contener a Irán, fue los llamados “Acuerdos de Abraham” que tuvo éxito, con el establecimiento de relaciones diplomáticos con las monarquías del Golfo Pérsico, quedando como última instancia alcanzar algún tipo de acuerdo con Arabia Saudita, rival geopolítico de Irán en la región. Bajo este panorama Irán tuvo fuertes tensiones internas, con cuestionamientos abiertos en septiembre de 2022, con la muerte de Mahsa Amini en manos de la policía moral. Años de sanciones económicas, inflación, creciente desempleo juvenil y falta de reformas políticas, llevaron a millares de iraníes a protestar contra el sistema.  En las elecciones presidenciales de 2021, la alta tasa de abstención puso en evidencia el nivel de descontento de la sociedad. Fuente de preocupación es el nivel de crítica en sectores medios y bajos, base social del sistema, dado las consecuencias que viven de las sanciones impuestas por el presidente Trump, al retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear. La opción del liderazgo iraní fue endurecer posiciones, donde la agenda externa juega un rol clave para aglutinar a la opinión pública y encontrar fundamentos para eliminar disidencias. La incapacidad del presidente saliente Rouhani de promover reformas, abrió las puertas para el ascenso de Ebrahim Raisi. Luego de algunas concesiones simbólicas, como la disolución de la policía religiosa y la sanción de sus responsables, el régimen ha buscado neutralizar a los reformistas y cualquier posibilidad de reclamo de apertura.

Hezbollah. El «arma» de Irán contra Israel.

La resiliencia de Irán

La vigencia de las sanciones, permite al régimen construir un relato para el frente interno y fortalece posiciones duras. El retiro de Estados Unidos del JCPOA, conocido comúnmente como “Acuerdo Nuclear” alimentó a los halcones del régimen, unido al asesinato del general Soleimani, comandante de la Fuerza Quds. A pesar de los efectos de las sanciones, el sector industrial iraní tuvo un importante crecimiento, siendo la quinta parte del PIB, convirtiendo a Irán en el país más industrializado del Próximo Oriente, pero no deja de tener costos asociados. Los empresarios iraníes presionan al gobierno para gestionar algún tipo de apertura, especialmente con Europa. La opción elegida es el riesgo calculado, a través de escalar crisis y obtener algún tipo de concesión. El régimen de esta manera, logra seguir siendo el árbitro indiscutido, otorgando ciertas concesiones puertas para adentro.

Los embargos y sanciones impactan en el ámbito militar. Las Fuerzas Armadas iraníes cuentan con una colección variopinta de armamento occidental modernizado con elementos locales, material chino, soviético y de construcción local. Uno de los puntos débiles del sistema defensivo, es no disponer de una fuerza aérea moderna. Por ende, la vulnerabilidad a un posible ataque de Estados Unidos e Israel por el plan nuclear, es cierta y los estrategas iraníes son conscientes de ello, desarrollando una peculiar estrategia de defensa, fruto del gran “laboratorio” que fue para Irán la guerra con Irak, sin olvidar otra “escuela” que fue Líbano para desarrollar tácticas sofisticadas de terrorismo y guerra irregular. Sin capacidad de generar una disuasión convencional creíble, Teherán apostó a lo que podríamos llamar “Estrategia del Miedo”. Esto se tradujo en el apoyo a grupos terroristas, guerra irregular y el desarrollo de un enorme arsenal con misiles balísticos, cuya efectividad, es más que nada psicológica, pero que también pueden generar serios contratiempos. En 2022 un ataque con drones y misiles desde el Yemen, en manos de los llamados “hutíes” patrocinados por Irán, generó la paralización por varios días la producción petrolera en Arabia Saudita en Yeda. Los mismos iraníes lanzaron ataques contra bases militares estadounidenses en Irak como represalia. El programa espacial iraní, con lanzamiento de cargas útiles de manera exitosa, pone en evidencia el nivel alcanzado, y lo más preocupante el importante número de misiles de distintos tipos de alcance que obran en los arsenales iraníes.

En materia de drones, el país desarrollo sistemas baratos, fáciles de producir a gran escala, sin mucha complejidad tecnológica, salvo algunos casos, probados en Ucrania. Es altamente probable, que la cooperación con Rusia, haya tenido sus resultados para mejorar la doctrina de empleo de los drones, como la calidad de éstos. Existen diversas empresas iraníes, que producen drones de diverso tipo, lo que genera preocupación en los expertos. Dado que estos ingenios han sido transferidos a los yemenitas como al poderoso grupo Hezbollah.

Irán desarrolló una eficaz comunidad de inteligencia, lo que permitió manejar con suma habilidad situaciones de crisis e identificar claramente las intenciones del adversario. Ejemplo de ello, la influencia en la política de Irak, post invasión de Estados Unidos. La guerra civil siria ofreció otra posibilidad para convertir a Irán en un actor regional de peso. El régimen de los ayatolás, vieron en la causa palestina, un elemento para impulsar su proyección política, encontrando en Hamas un elemento desestabilizador ideal. Es una alianza táctica, dado que Irán es un país chiita y el citado grupo palestino, es una rama de los Hermanos Musulmanes, sunnita, con posturas religiosas diametralmente distintas, pero con un enemigo común.  Este accionar no hubiera sido posible gracias al nivel alcanzado de los servicios secretos iraníes. Teherán, ha sabido explotar con suma habilidad las contradicciones y debilidades de sus adversarios. Los errores de Washington en Siria e Irak, fueron aprovechados con habilidad por los iraníes. En el caso de Israel, el acercamiento con Arabia Saudita, era un juego riesgoso para Teherán, dado que podría quedar completamente aislado en la región, por ende, tenía que buscar una crisis para romper la maniobra israelí. El fatídico 7 de octubre de 2023, el ataque de Hamas, derivó en una guerra, que obligó a los estados árabes, a mantener una postura crítica, incluyendo a los saudíes que enfriaron cualquier posibilidad de diálogo con Israel.

El ataque iraní y sus posibles derivaciones.

El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Daniel Hagari, dijo que Irán lanzó 170 drones, más de 30 misiles de crucero y más de 120 misiles balísticos. Fuentes israelíes señalaron que el 99% de dichas armas fueron interceptadas y destruidas. En esta acción intervinieron también medios de las Fuerzas Armadas del Reino Unido y Estados Unidos, colaboraron activamente en su derribo. A pesar de las declaraciones de apoyo de la Casa Blanca, el gobierno de Biden, exigió al gobierno del primer ministro Netanyahu, que se limitara a un papel meramente defensivo y evitar la escalada del conflicto.

Irán logró movilizar la opinión pública palestina, cualquier intento de moderación, queda descartado en el marco del fantasmal gobierno de Abbas. Israel libra una cruenta guerra en un escenario urbano en Gaza, con un alto y enorme costo político en el frente externo, dado la crisis humanitaria desatada por los combates entre fuerzas israelíes y las milicias del Hamas. Es altamente probable, que ante las críticas que recibe el gobierno israelí por su actuación en Gaza, Netanyahu, busque un mayor compromiso de Estados Unidos como aliado. Es por ello que a nuestro entender decidió escalar el conflicto con el ataque al consulado iraní en Damasco, tal vez buscando generar una crisis mayor, para aislar completamente a Irán, a sabiendas que el régimen iba responder atacando blancos civiles. Los iraníes hábilmente, se limitaron a un ataque puntual, en carácter de represalia por lo acontecido en Damasco el 1 de abril de 2024. Incluso los iraníes, se apegaron a ciertas formalidades, como enviar un comunicado a través de su representación en Naciones Unidas. ¿Una puesta en escena? Es posible, para mostrarse como “víctimas” del “enemigo sionista” para la opinión pública regional y doméstica.

Irán mostró en el plano regional, que cumplió con su promesa de atacar Israel y que tiene la capacidad de hacerlo. La crisis de Gaza limita el margen de maniobra de los estados árabes, para pronunciarse contra el ataque iraní. Jordania, un país que en gran parte se compone por refugiados palestinos, observa con preocupación cualquier radicalización, es por ello que optaron por apoyar a Israel. El reino hachemita queda en buena posición con Occidente, lo que abre opciones a la hora de requerir ayuda y reducir la dependencia de la poderosa Arabia Saudita.

Israel, tiene que librar una guerra de dos frentes, dado que Hezbollah lanzó ataques en el norte, que obliga a distraer recursos del atolladero en Gaza, prolongando la crisis por un tiempo más.  Es posible que la apuesta de Irán sea generar un proceso gradual de desgaste, obligando a Israel a mantener a cientos de miles de soldados movilizados, con sus costos asociados, para un país que no tiene el margen para librar guerras prolongadas, por el costo económico y humano. El conflicto armado que vive Israel se desarrolla en el marco de fuertes tensiones políticas, y esto es otro elemento que probablemente evalúen sus enemigos para desgastar aún más al país.  En otras palabras, Irán y sus aliados, saben que desde el punto de vista militar no podrán derrotar a Israel, es por ello que buscan erosionarlo desde distintos frentes, que deriven en una crisis mayor y obligue a Jerusalén a salir del actual conflicto o provocar una crisis interna de mayor alcance.

En las calles de Teherán por un momento se olvidan de la crisis que viven por las sanciones internacionales y el inmovilismo del régimen.  Los “halcones” consolidan su poder una vez más, especialmente ante un futuro no muy lejano cuando se inicie la pugna por la sucesión del Líder Supremo, Alí Jamenei. La presión para que Israel no escale el conflicto, tiene que ver con el riesgo del cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.  Los aliados pro iraníes en el Yemen, con sus ataques al tráfico mercante en el Bab el Mandeb, provocaron serios problemas al comercio internacional y los costos de los seguros se dispararon.  Una crisis en el Golfo Pérsico, generaría serios trastornos a la economía global. Biden está en campaña electoral, la Unión Europea está pagando las consecuencias del corte de suministro de gas y crudo rusos por la guerra de Ucrania, por lo tanto, no hay lugar para otra crisis internacional de mayor magnitud.  No cabe duda que la Estrategia del Miedo de Teherán, con el fantasma de una combinación de ataques con drones, misiles balísticos a infraestructuras petroleras, actos terroristas, surten efecto en la mente de los líderes occidentales.

Lo que acontece en el Próximo Oriente, distrae recursos y la atención que tenía la guerra de Ucrania. En Estados Unidos, en el Congreso hay opiniones divididas sobre la ayuda a Kiev. No hay lugar para nuevos frentes, dado la creciente competencia geopolítica con China y ello exige importantes recursos para contener la expansión de Pekín en el Pacífico.

El gobierno de Israel, tiene que tomar decisiones muy difíciles y complejas. La postura de Occidente frente a Irán es más retórica que real. En caso de un conflicto de mayor magnitud con Teherán, genera dudas sobre el nivel de compromiso de la Unión Europea y Estados Unidos respecto a Israel. Está en juego la estabilidad del sistema político y la propia existencia del Estado judío. Tal vez la mejor opción sea una estrategia de contención de Irán, evitando situaciones como la vivida el 14 de abril, dado que un ataque de mayor magnitud por parte de Teherán, implica correr el riesgo que el sistema de defensa balístico se vea sobrepasado. El liderazgo israelí debe pensar en el día de después de Gaza y que la política de tener una autoridad palestina dividida en dos, era más bien una solución temporaria, que terminó favoreciendo el triunfo de los sectores más radicalizados. Creemos que llegó la hora de pensar en buscar una salida del conflicto, dado que su prolongación en el tiempo, tendrá un alto precio, corriendo el riesgo que la guerra con el Hamás se transforme en una victoria pírrica.

Fuente: La Polis

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