Editorial: Tishá Beav y la compulsión a la repetición
En vísperas de Tishá Beav la tradición nos obliga a sentarnos en el piso. No para llorar piedras. Para hacer examen de conciencia.
Los profetas no se cansaron de advertir. Irmiáhu (Jeremías), Iejeskel (Ezequiel), Ishaiáhu (Isaias) no hablaban principalmente de los ejércitos de Babilonia o de las legiones de Roma. Hablaban de la corrupción política, del sacerdocio degradado, de la justicia vendida, del sinat jinam: el odio gratuito entre hermanos.
Irmiáhu lo dijo con crudeza, en el momento previo a la destrucción:
עָקֹב הַלֵּב מִכֹּל וְאָנֻשׁ הוּא מִי יֵדָעֶנּוּ
”Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
Akov halev mikol veanush hu, mi yedaenu
Irmiáhu 17:9
Sería ingenuo y falso decir que Babilonia y Roma no eran fuertes. Lo eran. Y mucho. Eran imperios invencibles para su época. El problema es que ningún enemigo externo puede destruir un pueblo que está unido por dentro. Y ningún enemigo externo hace falta cuando el pueblo se autodestruye.
El Primer Templo cayó. El Segundo Templo cayó. Misma causa, distinto siglo.
El Talmud ya lo marcó:
תְּרֵי זִמְנֵי חֲזָקָה
”Dos veces establece una presunción firme”
Trei zimnei chazaká
Bava Batra 36a
La historia judía parece tener también un techo generacional. Tehilim lo dice:
יְמֵי שְׁנוֹתֵינוּ בָהֶם שִׁבְעִים שָׁנָה וְאִם בִּגְבוּרוֹת שְׁמוֹנִים שָׁנָה
”Los días de nuestra vida llegan a setenta años, y en los más robustos, a ochenta años”
Yemei shenotenu bahem shiv’im shaná, veim bigvurot shmonim shaná
Tehilim 90:10
Hoy, 78 años después de 1948, esa cifra resuena. No como profecía. Como advertencia.
Freud le puso nombre a esto: “compulsión a la repetición”. Las personas, y también los pueblos, tienden a repetir situaciones traumáticas inconscientemente.
El Talmud también advirtió sobre el poder del hábito:
אֵין דָּבָר הָעוֹמֵד בִּפְנֵי הַהֶרְגֵּל
”Nada se resiste al hábito”
Ein davar ha’omed bifnei haregel
Yoma 29a
Si el hábito es la pelea interna, si el hábito es la soberbia del poder, si el hábito es confundir el interés personal y partidario con el interés nacional, entonces el hábito nos va a vencer.
Sin un _insight, sin toma de conciencia y sin una elaboración real de las experiencias, es imposible no repetirlas._
Y aquí entra un concepto central de nuestra tradición:
מַעֲשֵׂה אָבוֹת סִימָן לַבָּנִים
”Los actos de los padres son señal para los hijos”
Maasé Avot Simán Labanim
No es fatalismo. Es responsabilidad. Si no entendemos por qué cayeron los dos Templos, si no elaboramos la autodestrucción, vamos a repetir el guion. Los hijos repiten lo que los padres no repararon.
Tishá Beav no es un día de duelo por el pasado. Es un día de responsabilidad por el futuro.
Aprender de la historia no es citarla. Es no repetirla.
Porque el enemigo más peligroso nunca estuvo en Babilonia, ni en Roma, ni está hoy en Teherán.
El enemigo más peligroso es creer que esta vez va a ser distinto, sin cambiar nada de nosotros.
Miguel Steuermann
Director General de Radio Jai
Sigue las actualizaciones en el Canal de Whatsapp de Radio Jai
- Un guardia árabe israelí planeaba asesinar a Ben Gvir – 9 Noticias en 63 Segundos de Hoy
- Cuando un Pueblo Devolvió la Voz a su Alma
- El enemigo siempre presente – Natalio Steiner
- “Si la guerra se expande, en Medio Oriente no va a haber elecciones” – Mario Sznajder
- Dónde matar a Trump: Cuando la propaganda de un Estado se convierte en manual de asesinato
- Cuando el tablero de la historia desafía al odio
Ayuda a RadioJAI AHORA!
HAZ CLIC AQUÍ PARA HACER UNA DONACIÓN
