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¿Hacia un Nuevo Orden Mundial?

Ayer 22 de agosto, la ciudad sudafricana de Johannesburgo, se ha convertido en la anfitriona de la XV Cumbre de los BRICS, que además de ser una asociación económica-comercial, es un bloque geopolítico, que tiene sus inicios a mediados de la década de los años 2000, cuando los cinco países, considerados las economías emergentes con mayor proyección, decidieron institucionalizar la cooperación entre ellos, con el objetivo de afrontar las problemáticas económicas, comerciales y financieras globales, con una visión común.

Recordemos, que las siglas del bloque identifican a, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, quienes representan al 40% de la población del mundo, unos 3,1 mil millones de seres humanos, y el 31,5% del PBI mundial, superando el 30,7% del G-7, el otro gran bloque económico, conformado por los EE.UU., Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón, además de contar con una representación de la UE.

Esta superación económica de los BRICS sobre el G-7, sin duda ha motivado desde dentro del bloque, una visión de apertura a nuevas membresías, y desde el escenario global, han crecido la solicitudes formales para integrarse al mismo, aproximadamente unos 23 países, entre los cuales podemos mencionar a Argelia, Argentina, Bahrein, Arabia Saudita, Egipto, Irán, Túnez, E.A.U..

En cuanto a esta apertura, China es el principal propulsor de la misma, pues busca la expansión del bloque, y en concordancia con esta visión, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, ha cursado invitaciones a más de 60 Jefes de Estado, que hoy inicia formalmente las sesiones.

Por su parte, el canciller ruso Sergei Lavrov, ha manifestado la importancia de los nuevos centros de crecimiento y desarrollo económico, como así también de relevancia y peso geopolítico, que priorizan sus propios intereses, y que están conformando un contrapeso al bloque occidental.

En este contexto, quizás los puntos más significativos de esta Cumbre de los BRICS son, definir los mecanismos de aplicación para la integración de nuevos miembros y la desdolarización del comercio global.

Veamos el primer punto, la decisión de sumar  miembros y de quienes podrían hacerlo, modificaría la influencia geopolítica del bloque, pues no es lo mismo la admisión de por ejemplo, Argentina, Egipto, E.A.U., Arabia Saudita o Indonesia, que hacer lo propio con Irán, Venezuela o Cuba, por lo cual, los criterios que regirán la adhesión de nuevos integrantes, será motivo de debate y por lo tanto, es muy posible que se definan en una próxima Cumbre.

Mientras tanto, una mecanismo que ya se ha implementado es, que algunos países postulantes a la membresía, puedan ser admitidos como miembros de la entidad financiera del bloque, el Nuevo Banco de Desarrollo, que de cierta manera, se presenta como alternativa a entidades internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en cuanto a la financiación de proyectos de infraestructuras y desarrollo, como son los casos de, Uruguay, E.A.U. y Bangladesh, que ya son parte.

La entidad bancaria citada, fue creada durante la Cumbre de los BRICS, celebrada en Brasilia, en el año 2013, y su sede está en la ciudad china de Shanghai, actualmente presidida por la ex presidente de Brasil, Dilma Rousseff, con un capital inicial de u$s. 50.000 millones.

Con respecto a este primer punto abordado, en síntesis, unos 23 países han mostrado el interés, o directamente, solicitado oficialmente su membresía a los BRICS, tanto en Latinoamérica, en África y en la región Euroasiática, lo que implica, que si se produce esta expansión, el bloque ampliaría su participación en el PBI mundial en relación al G-7, y con un significativo peso en lo geopolítico, e incluso en lo militar nuclear, comparable con el bloque occidental, lo que marca la relevancia cada vez mayor de los BRICS a nivel global, y es la razón por la que esta Cumbre abre la posibilidad de que se llegue a un consenso entre sus cinco integrantes, en cuanto al tema de ampliar o no el número de miembros del bloque o al menos, en los estándares de admisión.

En cuanto al segundo punto a tratar, que es lo relacionado con la “Desdolarización” del comercio internacional, e incluso la posibilidad de la creación de una moneda propia, tal como lo es el Euro en la UE, la cosa es más compleja.

En principio, debemos tener en cuenta, que una divisa internacional, es una moneda  que es utilizada fuera del Estado emisor, y que debe cumplir tres funciones fundamentales:

  • como medio de cambio, utilizada tanto por actores privados en el comercio transnacional, como por actores públicos o estatales, a través de sus bancos centrales en la conversión y/o transferencia de divisas,
  • como unidad de cuenta, también tanto para actores privados en la facturación del comercio de bienes, como para actores públicos en el anclaje de sus monedas a dicha divisa, y
  • como deposito de valor, es decir, utilizada por inversores privados y como activo de las reservas de los gobiernos de los restantes países.

Es así, que el Dólar estadounidense, sigue siendo al presente, la divisa internacional más utilizada en las tres funciones señaladas, a lo largo de casi un siglo, y ha tenido y tiene por el momento, un rol importante en el mercado global, prueba de esto es, que en los últimos veinte años ha representado la facturación de el 96% en América, el 74% en la región Asia-Pacífico y el 79% en el resto de escenario mundial, con la excepción de Europa, dominada por el Euro.

No obstante, hay síntomas de un declive gradual de esta hegemonía, por el caso, el Dólar estadounidense en las reservas oficiales, experimenta un descenso desde inicios de este siglo, de un 71% a un 58% en el año próximo pasado, y tomando en cuenta esta baja en las reservas y el aumento actual del precio del Oro, indicarían un gradual cambio estructural hacia un sistema monetario multilateral, y es justamente, que se da en los países que conforman el denominado Sur Global, donde se visualiza un proceso paulatino, de reducir la dependencia de la divisa estadounidense.

Pero, la posibilidad cierta y concreta de instrumentar una divisa internacional alterna al Dólar estadounidense, no es fácil, en primer lugar se necesita de una entidad bancaria central confiable para todos los países, una condición que aún mantiene la Reserva Federal de los EE.UU., como garantía y valor de dicha moneda, algo que no sucede aún con el Banco Central de China, debido a sus políticas poco transparentes y su resistencia a la libre apertura de su mercado bursátil a cualquier inversor, público o privado, por temor a ser vulnerable a los flujos especulativos globales.

Por otro lado, si bien en los últimos años ha habido un ascenso del Yuan, aún no constituye una amenaza temprana para la divisa estadounidense, sin obviar, que en lo que va del presente año 2023, la moneda china superó al Dólar, como divisa más utilizada en las transacciones transnacionales de China.

Además, si comparamos la utilización de las divisas internacionales, durante el año pasado, el Yuan ocupa el último lugar, veamos, en el Comercio Global: 88,5% el Dólar, 30,5% el Euro, 16,7% el Yen, 12,9% la Libra Esterlina y 7% el Yuan, en cuanto a Reservas Oficiales: 58,4% el Dólar, 20,5% el Euro, 5,5% el Yen, 4,9% la Libra Esterlina y 2,7% el Yuan, y en cuanto a la utilización en Pagos Internacionales: 41,9% el Dólar, 36,3% el Euro, 6,1% la Libra Esterlina, 2,9% el Yen y 2,2% el Yuan.

Por lo reseñado, la posibilidad de Desdolarización del Comercio Internacional, es en principio una medida que podría darse de manera parcial y/o bilateral, como ser el caso de algunos países que puedan pagar con sus propias monedas nacionales, prescindiendo del Dólar estadounidense, con el Banco Central de China, o a través del Nuevo Banco de Desarrollo, si la operación es aprobada por éste, y en cuanto a la creación de una moneda común con  respaldo del Oro y otros RR.NN., aún es más una expresión de anhelo que una posibilidad al corto o mediano plazo.

Además de los ítems mencionados, en los eventos de hoy, se abordarán temas como, el escenario geopolítico global, la seguridad, las finanzas y la economía, que se llevará a cabo en dos sesiones, una a puertas cerradas y la otra a puertas abiertas, en las que participarán además de los Jefes de Estado y sus respectivas delegaciones, el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, para finalizar en el día de mañana, 24 de agosto, dando a conocer una Declaración Final.

Finalizando la columna de hoy, y teniendo en cuenta que se analizó un evento en desarrollo, algunas consideraciones son: 1) la pregunta, ¿estamos ante el principio de un Nuevo Orden Mundial, caracterizado por una pugna entre Occidente, liderado por el G-7, y países emergentes, del denominado Sur Global, liderado por los BRICS?, 2) ante este probable escenario, los BRICS necesitan ampliar su área de influencia, por lo que deberán aumentar sus miembros, que en su mayoría están en Asia, África y Latinoamérica, 3) para encarar la señalada disputa con Occidente, dentro de los BRICS, deberán encarar cuestiones que puedan afectar negativamente al bloque, como ser, que China no adopte un rol protagónico en desmedro de India, o como encarar la situación de Rusia afectada por las sanciones económicas impuestas por Occidente y los gastos de la guerra con Ucrania, 4) en cuanto a Occidente, no sólo ha cerrado filas detrás del G-7, UE, en incluso la OTAN, sino que también, para contrarrestar la cada vez más creciente influencia e inversiones de China en los países en desarrollo, ha destinado u$s. 600.000 millones, en planes de infraestructura para aquellos países, sumado a que dentro de los miembros del G-7 y de la UE, se implementarán medidas que reduzcan la dependencia del comercio y la tecnología china, algo nada fácil, y 5) es indudable, que hay un conflicto por la hegemonía global entre los EE.UU. y China, y que se manifiesta a través, tanto del G-7 y la UE, como de los BRICS, un conflicto, que es tanto de orden geoeconómico, pero también geopolítico, que parece llevar a un Nuevo Orden Mundial, dividido en dos bloques, y por supuesto, no se puede dejar de mencionar, al gran ausente a esta XV Cumbre de los BRICS, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, por todo lo reseñado, la frase de cierre elegida es de Henry Kissinger, que dijo, “…los eventos rara vez se explican por si mismos, su importancia, análisis e interpretación, en el mundo de las relaciones internacionales, dependen del contexto y la relevancia…”.-

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