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La crisis energética empuja a Europa a buscar nuevas fuentes de suministro de gas, entre la convergencia de intereses y el dèjá vu del reparto de África

Radio Jai - Profesor Luis Fuensalida

El conflicto armado entre Ucrania y Rusia, más allá que reabrió el escenario de una guerra en Europa, tras 30 años de paz, ha desnudado una acuciante  situación de dependencia energética de los países de la eurozona, es por esto, que Francia advierte que los miembros de la U.E. que deben estar preparados para poner fin a las exportaciones energéticas rusas, tal como lo manifestó la 1ª. ministra gala, Elizabeth Borne.

Y en línea a ese predicamento, Grecia y Bulgaria han inaugurado el fin de semana pasado, en Kotomini, Grecia, el gasoducto IGB, con capacidad de 3 mil millones de metros cúbicos, con posibilidad de aumentar el suministro a 5 mil millones y cuya procedencia es Azerbaiyán, con una extensión de más de 180 km. en suelo europeo, que conectará la mencionada localidad griega con la de Sotara Zagora, Bulgaria, y estará en funcionamiento para fines de julio, y  también, gracias a esa conexión podrá suministrar gas a Europa a través del gasoducto Trans-Adriático.

Por su parte, Alemania que sufre una drástica reducción del gas que provee la empresa rusa Gazprom a través del gasoducto Nord Stream 1, que según Moscú se debe a una turbina dañada y que se halla en reparaciones en Canadá, más allá de toda suspicacia de la clase política germana en relación al pretexto ruso, lo cierto es que la turbina si se hallaba en reparaciones en Montreal, la que aún no fue reintegrada a Rusia debido a las sanciones impuestas a Moscú, pero lo relevante son las declaraciones del ministro de RR.NN. de Canadá, Jonathan Wilkinson, que si bien la turbina fue reacondicionada en la planta Siemens de Montreal, la misma será entregada a Alemania y no directamente a Rusia, para que de este modo neutralizar la inseguridad energética que esgrime el gobierno de Putin, y así Alemania podrá evitar contratiempos significativos tanto en el área industrial como en el consumo familiar, aunque Berlín no descarta un cierre total del gasoducto Nord Stream 1.

Esta última circunstancia ya se ha dado, puesto que Grazprom ha cortado el suministro de gas a Polonia, Bulgaria y Finlandia, y lo propio hará con el suministro a Gas Terra de los Países Bajos por falta de pago en rublos, recordemos que el presidente Putin, a través de un decreto del 31 de marzo ppdo., dispuso que los clientes extranjeros deben abrir dos cuentas en el Gazprom Bank, por una ingresa el pago en euros o dólares que luego son convertidos en rublos en la Bolsa de Moscú y transferidos a la segunda cuenta en moneda rusa y así esquivar las sanciones, lo que explicaría el apreciamiento reciente del rublo.

Ademas de las iniciativas realizadas por algunos países, la U.E. como bloque ha firmado recientemente un Acuerdo para la compra de gas natural de Israel a través Egipto, un hito sin precedentes que se materializó en el marco de la reunión del Foro del Gas del Mediterráneo Oriental que se celebró en El Cairo y la firma del memorando de entendimiento por, Kadri Simon ministra de Energía del bloque europeo, Karine Elharrar su igual israelí y el ministro de Petróleo y RR.NN. egipcio, Tarek al Molla, Acuerdo que en principio tendrá una vigencia de 3 años que se renueva automáticamente cada 2 y cuyo objetivo final para Bruselas es terminar con la dependencia energética de Rusia.

De esta manera, exponiendo estos casos, se puede apreciar claramente, tanto el cuadro de inseguridad en el suministro de energía que acucia a la eurozona, como las acciones que se han puesto en marcha para resolver esa situación, es por esto, que en el objetivo de hallar fuentes alternativas de gas natural, ante el cese del suministro ruso, y tal como lo refleja el RE-POWER E.U., documento pragmático elaborado por la Comisión Europea, se señala el lograr la independencia de los combustibles fósiles rusos antes del 2030.

En este sentido, Bruselas busca asociarse con algunos Estados africanos que poseen reservas de gas natural, más allá de aquellos que ya lo suministran a través de gasoductos como es el caso de Argelia respecto a España e Italia, o bien, el gas natural licuado que se transporta por vía marítima procedente de Angola, Nigeria y Guinea Ecuatorial.

Y en esta línea, la U.E. ha comisionado negociadores para tratar de aumentar las importaciones de gas, como así también, la ratificación de inversiones del sector privado y mixto, tal los casos de BP en Senegal y Mauritania, Schell en Tanzania y Mozambique o ENI en Argelia, Egipto, Angola, República Democrática del Congo y Nigeria, lo cual en principio ha sido tomado con exagerado optimismo por los gobiernos africanos, olvidando o relegando la importancia del gas para el desarrollo propio, pues en el presente, hay un creciente uso del gas en los países de ese continente, y que es fundamental para el desarrollo, sin olvidar que constituye una fuente energética menos contaminante que el carbón o la leña, que tienen efectos perjudiciales en el uso doméstico.

Por otra parte, África posee niveles bajísimos de infraestructura de electrificación, es por esto que el gas es importante para la generación eléctrica, tal el caso de la República de Ghana, que exporta la mayor parte del petróleo que posee y utiliza el gas para su infraestructura eléctrica.

También hay que pensar, que el gas natural si bien tiene un gran potencial a nivel nacional, como el ejemplo señalado de Ghana, también lo tiene a nivel regional a través de varios gasoductos, como son los siguientes casos, el de África Occidental que involucra a la mencionada Ghana, Togo, Benin y Nigeria, o el que une la República Sudafricana con Mozambique, y los proyectos del trazado de Nigeria a Marruecos, el Trans-Sahariano de Nigeria a Argelia, otro, el que conectaría Tanzania con Uganda, y finalmente, el denominado Renacimiento Africano, que sería el segundo gasoducto que se extendería de Mozambique a República Sudafricana, de estos, los dos primeros podrían conectarse con los europeos, todo lo cual debería ser seriamente evaluado por los gobiernos africanos y tener en cuenta que no todo el gas debería ser exportable.

Esto, plantea el desafío de cómo combinar una transición energética equilibrada y justa tanto para Europa como para el África, y de ahí que surgen opiniones que ven que los objetivos son convergentes y que generarán inversiones europeas y que la exportación de gas natural también servirá para obtener recursos que los propios países africanos necesitan para invertir en crecimiento y desarrollo.

Pero también hay otros aspectos a considerar, menos positivos, por el caso que se generen “economías de enclave”, que es un modelo económico que se enfoca en actividades productivas en países en vías de desarrollo, destinadas a la exportación, pero que no se integran en el mercado local, en otras palabras, es un modelo que integra la Teoría de la Dependencia poscolonial que se implementó en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, a lo que se podría agregar, que no hay que olvidar que las necesidades en el campo energético en África, son mayores a las europeas, y recordemos que hablamos de un recurso no renovable, lo que constituye un riesgo para el desarrollo de infraestructuras eléctricas y el sector industrial de los países africanos a medio y largo plazo.

Algo que también hay que considerar, que la implementación de este tipo de modelo de inversiones pueden generar o aumentar el grado de corrupción en el ámbito político, habida cuenta las poco claras relaciones democráticas entre las elites gobernantes y sus sociedades en algunos países africanos, lo que origina el desvío de las rentas derivadas de las IED a patrimonios privados y no se reinvierte en servicios y desarrollo económico.

También, dentro de las miradas menos optimistas, se suma la posición de los ambientalistas y de proteccionistas contra el cambio climático, pues las inversiones en la extracción y explotación de combustibles fósiles, como lo es el gas natural, relega la inversión en la promoción de energías renovables no  contaminantes, sin olvidar que los objetivos e intereses de Europa parecen ser transitorios, habida cuenta del documento ya señalado de la Comisión Europea, que prevé reducir significativamente el uso de combustibles fósiles.

Finalizando la columna de hoy, y en relación a lo último indicado, Europa ya tiene previsto la fecha de funcionamiento de una de las plantas de hidrógeno verde más grande, la Holland Hydrogen 1, a cargo de Schell, la que a su vez se alimentará con la energía renovable del parque eólico Hollandse Kust, que puede producir hasta 200 megavatios, que se traducirán en 60.000 kilos de hidrógeno verde por día, el que se transportará a través del gasoducto HyTransPort, estimándose para el 2025 su operatividad, y otro ejemplo más, es el de Iberdrola, que ha levantado un complejo en Puerto Llano, Ciudad Real, España, una planta solar fotovoltaica de 100 megavatios, que contempla la producción de hidrógeno por electrólisis, estimando la empresa española que la inversión alcanzará los 150 millones de euros, por todo lo señalado a lo largo de la columna, es innegable y razonable los temores de Alemania y otros al menos media docena de países de la eurozona, que Rusia cierre definitivamente el suministro de gas natural con lo que esto conlleva tanto a nivel económico como social, y que justifica las iniciativas para obtener nuevas fuentes de suministro energético, como lo ejemplificado con África, pero cuidado que esto no produzca un dejavou de un nuevo reparto de ese continente como ocurrió en el Congreso de Berlín en 1885, donde sólo primaron los intereses y objetivos de las potencias coloniales europeas sin tener en cuenta a los africanos, la diferencia, al menos en lo que hace al Derecho Internacional, que las tierras africanas ya no son tierras “rex nullis”, sino unidades políticas, Estados con soberanías, algunas simplemente declamadas pero otras efectivas, viéndolas desde el punto de vista del Realismo Político, por eso he elegido como frase final, una del gran Nicolás Maquiavelo, “…la sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir el mal menor…”

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