Obscenos intentos de santificar terroristas
Hace pocos días, se difundió esta noticia por el mundo: “El grupo terrorista Hamas designó a Khalil Al-Hayya como su nuevo líder máximo, en una elección que analistas interpretan como una señal de que el grupo mantendrá su postura de rechazo al desarme y su compromiso con la lucha armada. Al-Hayya, de 65 años, fue elegido por el Consejo General del movimiento terrorista, integrado por 50 miembros. Ocupará el cargo hasta 2027, cuando vence el mandato electoral en curso. Al-Hayya reemplaza a Yahya Sinwar”.
La noticia utiliza las palabras: líder, elección, cargo. Un grupo terrorista que perpetró la peor matanza contra judíos desde la Shoá, que no es otra cosa que eso, se le da por parte de quienes trasmiten y difunden información para 7 mil millones de habitantes del planeta, un rol casi estatal. ¿Líder o jefe de criminales? Las dos cosas juntas no cuadran. ¿Elección? 50 asesinos eligen al jefe de la banda, ¿y a eso se le llama elección? Cargo político. No, es designación directa del que debe dirigir matanzas. Punto.
Al-Hayya fue uno de los fundadores de Hamas. Nacido en 1960, vivió en Gaza y creó el grupo terrorista inspirado por otra banda similar, los Hermanos Musulmanes, asesinos del presidente egipcio Anwar el Sadat. Cuando hace unos meses se proclamó un alto al fuego entre Israel y Hamas, proclamando un desarme de los terroristas que no se ha producido obviamente, Al-Hayya estaba desde hacía años viviendo junto a la cúpula del grupo en Catar. En ese momento de proclamación falsa de promesas que Hamas ni tenía ni tiene intenciones de cumplir, Khalil al-Hayya, elogió la masacre del 7 de octubre como un gran logro que “ se enseñará con orgullo a las futuras generaciones de palestinos”. La matanza de judíos, quemarlos, violarlos, descuartizarlos, secuestrarlos, fue para Al- Hayya un “logro militar” y “una fuente de orgullo que debe transmitirse de generación en generación”.
Y en ese mismo discurso que trasmitió bien pertrechado en una mansión qatarí, Al-Hayya también dijo algo que los que se jactaron de lograr un alto al fuego no quisieron escuchar y que ha provocado que hoy la situación en Gaza esté en un pantano. El que hoy lidera a Hamas fue claro entonces: “nuestro grupo continuará persiguiendo la destrucción de Israel, y considerando a Jerusalén y la mezquita de Al-Aqsa como una “brújula”. Nuestro pueblo expulsará la ocupación de nuestra tierra y de Jerusalén lo antes posible”.
Por eso nunca ha habido un alto al fuego real, por eso hasta hoy Hamas sigue gobernando Gaza y con sus armas, que no son pocas, continúa con el único objetivo existencial que tiene: borrar a Israel del mapa. El gobierno de tecnócratas que se prometió para Gaza no existe en la vida real, y Hamas, además de seguir al mando, robar la ayuda humanitaria (que hasta la ONU no tuvo más remedio que reconocer), ha aprovechado para hacer una matanza de ciudadanos palestinos de Gaza que se le oponen, y ha obtenido a cambio el silencio, lo cual equivale a aprobación.
Que las Naciones Unidas condene a Israel no es nuevo, al revés, parece que de ser algo tan sistemático se convierte en constantes actos fallidos. Lo que se hizo desde la ONU esta semana confirma por qué los jefes de Hamas, empezando por Al-Hayya, se sienten tan cómodamente impunes desde antes del 7/10, y mucho más después del brutal intento de genocidio que perpetraron ese día. El vocero de la Oficina de Derechos Humanos, el jordano Thameen Al-Keetan dijo en un informe que “nueve meses después del anuncio del cese al fuego todavía ningún palestino está a salvo en Gaza”. Al-Keetan no dijo que la firma de un alto al fuego para Hamas equivale a una tregua hasta su rearme. A pesar de que Hamas lo ha demostrado y anunciado, a pesar de que Al-Hayya y antes que él todos los terroristas que lo acompañan en Catar dijeron y reiteraron que lo que ellos llaman “su lucha” no va a terminar nunca, Keetan vuelve a decir que la guerra sigue por culpa de Israel.
La semana pasada Israel anunció y publicó las fotos de un francotirador de Jihad Islámica y dos “comandantes” de Hamas abatidos en un enfrentamiento. Yihad Islámica y los terroristas armados de Hamas parece que para Keetan no existen. ¿Qué Hamas no entregue las armas y lo repita cien veces no es suficiente para que Keetan y sus burócratas entiendan que el alto al fuego es para Hamas papel descartable? Evidentemente no les interesa entender y a consecuencia de ello, Al Hayya puede anunciar que no habrá desarme, y prometer otro 7/10.
En enero de este año el renombrado ingeniero palestino Ali Shaath, comenzó oficialmente sus funciones como jefe del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG). “Hoy, como mi primer acto oficial, adopté y firmé la Declaración de Misión de NCAG, reafirmando nuestro mandato de gobierno y principios operativos. El NCAG está autorizado por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU y el Plan de Paz de 20 Puntos del presidente Donald J. Trump, y tiene la tarea de convertir el período de transición de Gaza en una base para la prosperidad palestina duradera. Nuestra misión es reconstruir la Franja de Gaza no solo en infraestructura, sino también en espíritu”. ¿Dónde está Shaath hoy? En su mansión en Ramallah trabajando para la Autoridad Palestina como lo ha hecho siempre. ¿Por qué no está en Gaza construyendo prosperidad? Porque la situación es un incendio interminable del que se habla mucho pero se hace lo que los analistas llaman “pasos de bebé”. Porque Hamas gobierna, mantiene sus armas, y el plan de 20 puntos se ha convertido en una utopía peligrosa porque la miseria de la población sigue bajo comando del terrorismo.
El fútbol no quedó afuera de politizar el deporte. Inmediatamente después que España ganara la Copa del Mundo el domingo pasado, Irán y la Autoridad Palestina hicieron conocer comunicados bastante lejanos al deporte. Al-Hayya desde Catar volvió a sonreír.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, trasladó un mensaje dirigido a los ciudadanos y al Gobierno español. “Felicito al pueblo y al Gobierno de España por el éxito de su selección nacional de fútbol y por su merecido campeonato del mundo. La alegría del amistoso pueblo y Gobierno de España es la alegría del pueblo y Gobierno de Irán”. El gobierno de Pedro Sánchez se viene revolcando en el pantano de la historia apoyando a una de las más bárbaras dictaduras islámicas de la historia, sin importarle si asesinaron a decenas de miles de sus ciudadanos por protestar o los torturaron por tener un velo torcido o atentaron dos veces en Argentina. A Sánchez le vale todo, Irán se lo agradece públicamente. Acompañaron a Irán con declaraciones similares, Hamas y Abbas. Un gran honor sin duda, pero para Sánchez.
El socio norteamericano de Hamas, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, tuvo que decir este martes que no tiene autoridad legal para arrestar al primer ministro de Israel, si este llegara a visitar la ciudad. ¿Qué había sucedido? En su campaña electoral había dicho ese disparate jurídico y nadie le dijo que mentía e incitaba al odio. Hace unos días repitió lo mismo en una nota en New York Times, y el periódico no aclaró que volvía a dar un mensaje jurídicamente falso sólo basado en su odio personal. Es ridículo que el alcalde de Nueva York siquiera sugiera que podría tener autoridad para ordenar el arresto de cualquier jefe de Estado extranjero que visite Estados Unidos porque no se precisa ser muy culto para saber que la conducción de la diplomacia y de los asuntos exteriores corresponde exclusivamente al Gobierno federal. Pero el apoyo a Hamas también salió de la alcaldía neoyorquina y Al Hayya volvió a sonreír burlonamente una vez más.
Cada día la guerra entre EE. UU. e Irán se intensifica y expande. Kuwait, Bahrein, Jordania, sufren bombardeos iranies de alto poder destructivo y la escalada no muestra la salida sino las amenazas mutuas. En ese contexto, Líbano cree que controlará a Hezbollah, pero con las armas en su poder Hezbollah no es controlable por el ejército libanés. Hamas sigue con armas y con su liderazgo criminal desde Catar controlando la Franja. O sea, Israel continúa obligado a mirar por lo menos tres frentes de ataque que están siempre latentes, y el más grande con el que tarde o temprano volverá a chocar, sigue siendo Irán. La historia a veces avanza. Hoy en Medio Oriente parece paralizada mientras caen las bombas.
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