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La “Abolición” del Estatuto de Kalisz

El 10 de septiembre de 1264, el príncipe Boleslao I, el Piadoso, duque de Gran Polonia, dictó en la ciudad de Kalisz la Declaración de Derechos de los Judíos, conocido con el nombre de ‘Estatuto de Kalisz’. Durante siglos la Declaración sirvió de base para el respaldo jurídico de los judíos en Polonia, estas normas se prolongaron hasta 1795, año en que concluyó la partición de Polonia entre el Imperio Ruso, Prusia y Austria.

Con los años, la Declaración de Derechos de Kalisz se convirtió en una verdadera ‘cartas de defensa’ de los judíos ante las terribles y sangrientas persecuciones de las que eran víctimas por las Cruzadas, principalmente en Alemania. El Estatuto constaba de 37 artículos, y en primer lugar los judíos eran definidos como ‘Siervos del Rey’, por el cual sus vidas y sus bienes le pertenecían al príncipe, y a él le correspondía brindarles protección.
Se les aseguraba a los judíos mantener una autonomía judicial en sus asuntos internos, y establecía un tribunal diferente para las causas que involucraban a judíos y cristianos, por lo cual, las autoridades judiciales de la ciudad no tenían autoridad para juzgar a sus residentes judíos.
Los asuntos internos de la comunidad, entre los mismos judíos, quedaban en el marco de un tribunal judío de acuerdo con la ley judía. Cualquiera que hiera a un judío (que es propiedad del príncipe) está sujeto a multas y a pagarle una indemnización. Cualquiera que mate a un judío será condenado a muerte y sus bienes serán confiscados.
El Estatuto contenía también castigos a quien hiera a una mujer judía, profane el cementerio judío, o la sinagoga, o extorsione violentamente una promesa de un judío. En el tema de los préstamos se establecía que un judío que presta dinero a cambio de una hipoteca, puede convertirse en propietario de la tierra tras acreditar su reclamación mediante los contratos firmados. Además, la Declaración abundaba sobre la libertad personal y la seguridad de los judíos, incluyendo la libertad religiosa, el libre comercio, y el de viajar a través de fronteras.
Con los años, el Estatuto se perfeccionó y fue ratificado en varias ocasiones por sucesivos reyes polacos: Casimiro III en 1334, Casimiro IV en 1453, Segismundo I en 1539, entre otros. Así Polonia, se convirtió en un oasis para las comunidades ashkenazíes medievales, ya que permitió la creación de una de las más importantes organizaciones comunitarias en la historia del pueblo judío como fue: el Vaad Arba Haaratzot, (la Comunidad de las Cuatro Tierras).

Sin embargo, ocho siglos después, vuelve a ser noticia la ciudad de Kalisz, pero esta vez por ser escenario de una virulenta manifestación antisemita. Sucedió en el pasado 11 mes de noviembre durante el festejo del Día de la Independencia de Polonia, en el que tuvo lugar una violenta manifestación de activistas de la extrema derecha que al grito de ¡Mueran los Judíos!, rompieron y quemaron el famoso Estatuto medieval como símbolo de su odio contra los judíos. A las exclamaciones de los disertantes de: ¡’Los judíos se están apoderando del país’!, ‘¡Estamos aboliendo los derechos de los judíos en esta tierra!’ y ¡No seremos esclavos de los LGBTQ y los sionistas!, el numeroso público respondía con cánticos y slogans conocidos como: ‘¡Es hora de luchar contra la judería y liberar a Polonia de ellos!’.

Si bien fueron detenidas tres personas, y el Presidente polaco y su Ministro del Interior expresaron que el estado polaco no puede ni va a consentir el antisemitismo, ni el odio basado en la nacionalidad, la religión o la etnia; la comunidad hebrea polaca expresó su grave preocupación en un comunicado, en el cual consta que los judíos polacos ‘no habían experimentado tal desprecio y odio expresado en público durante años’, y señalaron que el Estado polaco y los gobiernos locales permitieron que las celebraciones del Día de la Independencia las asuman organizaciones de extrema derecha sabiendo que utilizan las asambleas públicas para predicar el antisemitismo, la xenofobia y homofobia.

Relatan las crónicas que durante el acto las fuerzas policiales adoptaron una actitud pasiva y no hicieron nada al respecto. Las reacciones se hicieron sentir solo después de la aparición de videos en las plataformas de redes sociales causando indignación en los medios, sin obviar la declaración de autoridades que afirmaron que los cánticos antijudíos estaban protegidos por la libertad de expresión. Debe ser así, ya que se lo puede constatar en aquellos medios de comunicación que publican propaganda antisemita de forma regular y en los reiterados mitines similares a los de Kalisz que se llevan a cabo permitiendo que prosperen los sentimientos antijudíos.
La Polonia que durante siglos fue una de las tierras europeas más acogedoras para los judíos, con reyes que les ofrecían protección tras la huida de terribles persecuciones, es hoy un país que, a pesar de contar con una reducida población judía, el antisemitismo y los sentimientos de odio están prosperando; a tal punto, que sectores de la sociedad se dan el gusto de ‘abolir’, aunque simbólicamente, estatutos de derechos de tolerancia de casi 800 años y que fueron modelo en la historia europea.

Haciendo historia… con Yehuda Krell

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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