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El fin de la era Merkel y las elecciones en Alemania

Profesor Luis Fuensalida

Por el Prof. Luis Fuensalida

Cuando pensaba sobe el tema a abordar en la columna de hoy, estaba entre las elecciones recientes en Rusia y la figura de Vladimir Putin, o las elecciones del domingo pasado en Alemania, una Alemania ya si el liderazgo de la canciller Ángela Merkel, tras 16 años en el poder, y me decidí por esto último, pues por un lado, el resultado de la elección muestra un retroceso en los extremos, tanto de la derecha como de la izquierda, pero que si marca el fin de una era, la Era de Merkel.

Ángela Dorotea Merkel, nació en la Alemania Oriental de la posguerra hace 67 años, de profesión fisicoquímica, egresada de la Universidad de Leipzig, inició su actividad política primero en el partido Despertar Democrático y luego, desde 1990 hasta hoy, en la Unión Demócrata Cristiana, y en las elecciones federales del 2005 se consagró Canciller, la primer mujer en llegar a ese cargo en la historia alemana, fue la líder de la coalición conformada por su partido CDU, la Unión Social Cristiana de Baviera CSU y el partido Socialdemócrata de Alemania o SPD, desde entonces, hasta las elecciones del 2017, donde ganó su partido en coalición con el Socialdemócrata, Alemania primero, la Unión Europea luego y porque no, también a nivel global, su liderazgo marco toda una Era.

Ahora bien, ¿Cuál es el balance y el legado de Ángela Merkel?, en principio, según las últimas encuestas entre los alemanes, el 80% considera positivo el legado Merkel, y parece lógica esta visión, pues la sociedad germana busca la seguridad, en todos los ámbitos, algo que sin duda logró la hasta ahora canciller en sus casi 16 años liderando el destino de su país, y una figura casi única de serenidad, de equilibrio y de consenso, en medio de líderes autocráticos o altisonantes a nivel mundial.

Pero no todo es positivo en más de tres lustros, hay, si hacemos un breve pero profundo análisis, claroscuros, veamos: si bien supo afrontar y salir de la crisis financiera del 2008/9, con sus rigurosas y austeras medidas económicas, lo que provocó una brecha entre Alemania y algunos países de la U.E., en particular los de la cuenca mediterránea, Portugal, España y Grecia, donde esa línea roja que enmarca la política financiera alemana, dejaron profundas heridas en los tejidos sociales y fuentes laborales, hasta que finalmente Merkel permitió que el Banco Central Europeo instrumentara medidas para auxiliar a aquellas economías, y esto sucedió cuando no la canciller, sino el pueblo alemán se diera cuenta que tanto como la U.E. necesita de Alemania, Alemania también necesita al mercado único europeo.

En ese sentido, se le echó en cara que ha sido reticente en dotar a la U.E. de herramientas eficientes y eficaces para afrontar futuras crisis, pero no olvidemos que tuvo que tomar decisiones frente al proceso del Brexit y al aumento de los euro-escépticos, pero no me cabe duda, que Merkel finalmente, estabilizó el Euro y la U.E. pudo capear la crisis, con un grado de unidad capaz de salvar a sus miembros más débiles, porque en su visión como estadista, vio que ante la actual coyuntura geopolítica global, es necesaria una Europa unida.

Además de la crisis señalada, Merkel tuvo que afrontar otras tres, tan formidables como la del Euro, me refiero a Ucrania, las migraciones y la pandemia del Covid19. con respecto al primero, si supo desplegar el arte de la negociación y como actuar diplomáticamente y con que intensidad, frente a la postura de otro peso pesado de la política internacional, Vladimir Putin, pero recientemente con los compromisos asumidos entre ambos, en torno del suministro de gas a la eurozona a través del gasoducto Nord Stream 2 que deja de lado el paso por Ucrania, resalta el agudo pragmatismo de la canciller alemana en tiempos en que las relaciones germano-ruso pasan por un momento difícil y donde hizo equilibrio entre los intereses económicos por un lado, y los valores de una democracia liberal por el otro, sin olvidar el precio ecológico que representa su construcción, algo que ha sido aprovechado por la candidata del Partido Verde, Annalena Baerbock, que le ha servido para acrecentar el caudal de votos, lo mismo que al candidato socialdemócrata Olaf Scholz, que considera instrumentar una nueva política hacia los países del este, que refuerce el rol de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea u OSCE, y donde las negociaciones deben ser entre la U.E. y Rusia, y no por iniciativa separada de una de las potencias europeas.

Sin embargo, Merkel tuvo que afrontar esta difícil etapa de los vínculos entre Alemania y Rusia, superando el punto de vista de la dirigencia y la sociedad alemana, que perciben tres puntos problemáticos en las relaciones germano-rusas, por un lado las políticas represivas de Moscú, las persecuciones a los medios independientes, a las ONGs y a los opositores, caso Navalny, por otra parte, el accionar de la piratería e interferencia informática que lleva a cabo el servicio de inteligencia ruso y por último, la cuestión Ucrania.

El otro desafío que afrontó la canciller, fue en el 2015, la llamada Crisis Migratoria, un verdadera prueba para toda Europa, y su posición la marcó en la conferencia anual de su partido, CDU, de aquel año, cuando expresó que Alemania cumpliría sus deberes humanitarios, lo que se tradujo en que más del millón de migrantes y refugiados llegaran a su país, pero su posición en esta problemática no fue muy popular, ni siquiera en su propio partido, y sirvió para que el partido xenófobo y ultraderechista Alternativa para Alemania viera aumentado su caudal de votos en las elecciones legislativas en el 2017, alcanzando el 12.6%, ubicándolo como la tercera fuerza política, como asimismo se tradujo en un aumento de los ataques racistas en distintas partes de Alemania, cuyos objetivos fueron desde la comunidad judía, los inmigrantes o residentes de Oriente Medio y el colectivo LGTB, sin embargo, a partir del 2019, tanto migrantes como refugiados fueron disminuyendo en la llegada a Alemania, como al mismo tiempo amplios sectores de la sociedad germana fueron aceptándolos, sin embargo los efectos en el mercado laboral, en particular el informal, aún son un problema a solucionar y por el que tironean liberales y socialdemócratas.

Como si las crisis que debió afrontar Merkel no fueran suficientes, la actual crisis sanitaria del Covid19 y la pandemia consecuente, ha sido el último desafío, y en el que su gestión fue criticada a punto tal, que ella misma pidió públicamente disculpas, reconociendo la comisión de errores, y algunas medidas que había tomado sufrieron una marcha atrás en relación a la tercera ola del Covid19, algo que ha asombrado a muchos teniendo en cuenta su perfil, el ser cauta y reflexiva, y esto a su vez, ha tenido consecuencias en una caída del caudal de votos de su partido CDU, a lo que se suma que el candidato Armin Laschet no satisface a la mayoría de los votantes de la centro derecha y ni siquiera dentro de su propio partido.

Una pregunta es, ¿Por qué si en líneas generales la gestión de la canciller a lo largo de 16 años ha sido visto mayoritariamente como positiva, Ángela Merkel ha decidido no presentarse y dejar la política?, a mi criterio, a pesar de su buena gestión, tanto Merkel como su partido el CDU han sufrido un lógico desgaste, sumado a que intentar una nueva coalición con el partido Socialdemócrata, era improbable a la luz de la última, que demandó seis meses y el resultado fue una alianza inestable y costosa, por otro lado, recordar que en las elecciones regionales del 2018, el CDU obtuvo un mal resultado y del que la canciller se hizo responsable, y además y creo que fundamental para cualquier persona, recobrar una vida menos pública y más dedicada a ella misma y su familia.

Tras cuatro mandatos, Merkel, con sus claroscuros, goza de un reconocimiento y un prestigio tal, que lidera el ranking de popularidad de los políticos alemanes desde finales de la 2ª Guerra Mundial, y el motivo reside en su personalidad y en su carácter para interpretar y priorizar el interés nacional y el “como” ejercer el poder con respeto y en búsqueda del consenso que procuraron no sólo para Alemania, sino para la misma Europa, estabilidad y condiciones propicias para el desarrollo y progreso sostenible, en síntesis, Ángela Merkel fue y seguirá siendo una líder con una imagen de confianza y credibilidad, algo de lo que carecen muchos líderes mundiales y ni hablar de la mayoría de la clase política vernácula, y que le valió ganarse el respeto de líderes internacionales como Xi Jimping, Barak Obama y Vladimir Putin, sencillamente una mujer que logró ganarse un lugar en un mundo de “machos Alfa”, y el reconocimiento de mandatarios como Shimon Peres, Emmanuel Macron o Recep Tayyip Erdogan, sin que olvidemos con la hidalguía y diplomacia que supo afrontar al desubicado gesto de Donald Trump que se negó a darle la mano, en fin, el alejamiento de esta formidable mujer deja como legado, tanto a la comunidad internacional, como a Europa y como a la misma Alemania, un gran desafío.

Y es precisamente, con las elecciones federales del pasado domingo 26 de septiembre, donde se puede apreciar ese desafío y alguna certezas, en principio para el partido de Merkel, el CDU, ha obtenido uno de sus peores resultados desde finales de la década de los años 40, con un líder Armin Lascher, un democristiano con bajos índices de popularidad, y que ha quedado en el 2do. puesto, por otro lado y al contrario del CDU, el partido Socialdemócrata Alemán o SPD, liderado por Olaf Scholz, se ha ubicado como la primera fuerza, quizás porque Scholz tiene una personalidad más a fin a la de Merkel, aunque más que por mérito propio, sino por las debilidades de sus oponentes, pero que si bien lo posiciona como potencial canciller, deberá buscar formar una coalición viable con otros dos partidos, uno es el partido Verde o partido Ecologista que se ha posicionado como tercera fuerza, pese a que el porcentaje de votos fue menor a lo esperado, aunque mejor que hace cuatro años, el resultado es quizás por que su candidata Annalena Baerbock, fue acusada de plagiar algunos de sus últimos libros, pero, es evidente que la problemática del cambio climático ha jugado a su favor, al igual que un sector importante del voto joven, y el cuarto lugar ha sido para el Partido Liberal, a escaso margen del partido Verde, y si bien ahora comienza el tiempo de las difíciles negociaciones para formar una coalición, la certeza es que la sociedad alemana ha rechazado los extremos, al dejar en quinta posición y con una reducción del 5% de votos al ultraderechista y xenófobo partido Alternativa para Alemania, que ha quedado como un partido regional del oriente alemán, y por otro lado al partido Izquierdista o Die Linke, que ocupa el último lugar, con un porcentual que lo coloca al límite para tener representación parlamentaria, un Bundestag que se repartiría los escaños, posiblemente de la siguiente manera, 205 para el Socialdemócrata, 194 para CDU, 116 para el Verde, 84 para Alternativa para Alemania y 39 para Die Linke.

Esto abre varias opciones para conformar coalición, que de acuerdo a las posibilidades, hay dos más probables, en primera instancia el llamado “Semáforo”,  por los  colores   partidistas, Rojo, Verde  y   Amarillo, es decir, Socialdemócrata, Ecologistas y Liberales, mientras que la segunda es la llamada coalición “Jamaica”, Negro, Verde y Amarillo, es decir, Conservadores, Ecologistas y Liberales,  partidos todos estos, que no tienen interés en entablar conversaciones ni con la ultraderecha ni con la ultraizquierda, lo que da lugar a que ahora se inicien duras negociaciones para conseguir conformar gobierno y designar al sucesor de Ángela Merkel.

Finalizando mi columna de hoy, algunas de mis reflexiones son las siguientes, con sus aciertos y sus errores, Alemania y el Mundo despide a una verdadera estadista, la Sra. Ángela Merkel, que el desafío de tomar la posta dejada por ella no es sólo para Alemania, sino también para la U.E., y en un panorama global multilateral, con actores poderosos como China y  EE.UU. y una Rusia que busca reposicionarse como tal, la ausencia de una líder como Merkel seguramente se hará sentir, pues seguramente con líderes del perfil de esta dama, el mundo estaría mucho más proclive al consenso, a los acuerdos, a la reflexión y a gestionar mejor los conflictos y las crisis de todo tipo, así que sólo me cabe concluir con un GRACIAS SEÑORA MERKEL!!, un buen ejemplo a seguir por muchos políticos, en especial por estas latitudes.

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