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Discurso individualista y compromiso comunitario

Dr. Israel Jamitovsky

Dedicado a evocar la memoria de mi madre Anita Jamitovsky (de bendita memoria), referente de vocación de servicio, de cuyo fallecimiento se cumplieron en estos días ocho años.

El discurso individualista predomina en la actualidad en buena parte de la sociedad occidental.Su signo se refleja en el énfasis en la autorrealización, los derechos individuales o en fenómenos como la alienación extrema al trabajo o a una carrera profesional, muchas veces a costa de la familia, la vida social, la comunidad y hasta la salud del propio involucrado.

En este contexto, aflora especialmente el fenómeno de la soledad.Los guarismos son contundentes e inequívocos.Un tercio de la población de los países industrializados padece de soledad.Un 40% de los americanos declararon sentirse sólos, el doble en relación al número registrado 35 años atrás.La Oficina de Estadísticas de Nueva Zelanda detectó que un 40% de su población entre 15 y 29 años de edad declaró acusar soledad muchos más que en colectivos de otras edades.En Gran Bretaña, ni más ni menos que un 60 % de los jóvenes declararon sentirse sólos, de ahí que no extrañara que la anterior Primera Ministra de Gran Bretaña Teresa Mail resolviera instaurar un Ministerio específico para combatir la soledad.A su vez en mayo de 2019 se celebró el Día de la Vecindad Internacional durante el cual, treinta países apuntaron a combatir la soledad, considerada la patología silenciosa del Siglo XXI.

El tópico ha sido abordado por distintos politólogos, pero quiero detenerme en uno de ellos ya que sus investigaciones y estudios reflejan un proceso digno de señalarse. Me refiero a Robert D. Putnam politólogo norteamericano y docente de la Universidad de Harvad. En el año 2000 publica su libro Sólo Bowling en el que enfatiza que aún en el espacio de los esparcimientos, el signo predominante es el individual, de ahí el rótulo de su libro.Un decenio mas tarde junto con el politólogo canadiense David E. Campbell publican el volumen La Gracia Americana, Cómo la Religión Une y Divide, en el que contrariamente a lo señalado en su libro anterior, llegaron a la conclusión que todavía existe el patrimonio social en la sociedad norteamericana.Se trata de comunidades vertebradas en torno a Sinagogas e Iglesias.Según estudios practicados, por dichos politólogos, en personas que asisten regularmente a los antedichos centros religiosos, afloró una mayor disposición en relación a otras personas, a prestar ayuda al prójimo a distintos niveles, a donar sangre y practicar el voluntariado.Una faceta impactante que señala Putnam en su investigación es que lo que pesó en sus conclusiones es la membrecía y la pertenencia a la comunidad y no la identidad religiosa del miembro.En personas laicas que asisten a los servicios religiosos, a título de ejemplo acompañando a su cónyuge o a un hijo, se detectó mayor vocación de servicio que en personas religiosas que no asisten a la comunidad y que rezan en sus hogares.El protagonismo comunitario es el que pesa.

Mientras que en la Diáspora la afiliación comunitaria es natural para aquellos judíos que optan por conservar y fortificar su identidad judía o incluso por razones sociales, paradojalmente, en Israel practicar el quehacer comunitario se torna en principio más complejo.

Si el referente es la Sinagoga, obviamente no rige para el sector laico de su población. Aún para la población tradicional y religiosa no siempre la Sinagoga en Israel operó y funcionó en tanto centro comunitario.En los años 30 del siglo anterior, Sionistas Religiosos que llegaron a la Tierra de Israel provenientes de Alemania animados por sus convicciones sionistas, pensaron incorporarse a las Sinagogas existentes. Cuando se apercibieron que se trataba meramente de una Sinagoga y no un centro comunitario que incluía a la Sinagoga pero que ofrecía a sus miembros múltiples actividades a las que estaban habituados en Alemania, optaron por fundar sus propias comunidades y a la vez Sinagogas inspirándose en el referente diaspórico. Así, surgieron en Israel comunidades pujantes como Ijud Shivat Sión en Tel-Aviv.

En la actualidad el el panorama en las Sinagogas israelíes ha mejorado sensiblemente en cuanto a centros comunitarios merced al invalorable aporte de emigrantes anglosajones, a la rica experiencia de israelíes que vivieron en el exterior e internalizaron el modelo disapórico y en los últimos años cabe resaltar igualmente el aporte de la emigración francesa a Israel.

 

EL DESAFÍO DE NUESTRO TIEMPO

Obviamente operan en Israel numerosas asociaciones de oriundos, organizaciones como los Masones o Cámaras de Comercio así como fundaciones sin ánimo de lucro, pero más allá que no abarcan la mayoría de su población, el desafío es cómo inculcar y trasmitir a las nuevas generaciones valores fundamentales del quehacer comunitario: sensibilidad, protagonismo, compromiso, voluntariado y vocación de servicio, contemplados y arraigados en la historia y tradición judías.

Más aún. En cierto modo la transmisión de dichos valores se torna actualmente en una suerte de imperativo categórico.Gracias a la extensión de la longevidad, numerosas personas se retiran de su trabajo en pleno uso de sus facultades físicas y mentales. Para más de una persona, el cese de la actividad cotidiana conforma un genuino problema existencial.Asimismo, con el avance tecnológico y científico (tómese el caso del rol que desempeñan en el presente y desempeñarán los robots y otras variantes de la inteligencia artificial en el futuro) es viable que haya personas que deben cesar su actividad diaria antes de lo previsto.Incorporar a estos colectivos al quehacer comunitario, no sólo implica una significativo aporte a la sociedad, sino es ante todo, una adecuada respuesta personal a su nueva coyuntura.

La responsabilidad en impartir los valores comunitarios, recae pues sobre el Ministerio de Educación, los movimientos juveniles que desempeñaron y continúan desempeñando un rol gravitante en la moderna historia judía y obviamente sobre la familia y la prioridad que ésta le otorgue a este tópico en su escala de valores.

Tres guarismos a señalar.El Seguro Nacional-Ente Estatal que atiende a todo lo relativo a la Seguridad Social de Israel-promueve el voluntariado capacitando y orientando voluntarios, contando en sus filas aproximadamente a 5000 voluntarios.En el año 2018, 1.100.000 israelíes practicaron tareas de voluntariado, conformando un 20.6% de la población israelí de dicho año.Según la fundación israelí ultraortodoxa Ezer Mi Sión que promueve la donación de órganos, en el espacio del trasplante de la médula ósea, las donaciones en Occidente se componen de un 50% de aportes locales, mientras que el otro 50% proviene del exterior, en tanto que en Israel un 75% proviene de donaciones locales y un 25% del exterior.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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