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Saúl Bellow

Saúl Bellow

El 6 de junio de 1915 nació Salomón Bellow, quien llegó a la fama como Saúl. Junto a Bernard Malamud y Philip Roth, es de los tres grandes representantes de la literatura judeo-estadounidense. de padres lituanos, nació en Quebec, Canadá, pero pronto, cuando el futuro escritor tenía nueve años, la familia se trasladó a Chicago. Después de una infancia áspera, estudió antropología y sociología. Se recibió con honores, pero nunca dejó de enseñar y pronto se volcó también a la literatura, dentro de la cual su obra narrativa es leída como una crónica corrosiva, irónica, y a la vez sublime y enérgica sobre del hombre moderno a partir de la descripción del mundo de los judíos en Estados Unidos. Su primera novela, Dangling Man (“Hombre fluctuante”) narra las angustias existenciales de un joven que se dispone a ir a la Segunda Guerra Mundial. Pronto, sin embargo, en sus obras Bellow pulió una prosa original, ácida pero llena de ironía y humor, que retrata la condición del individuo en un mundo cuyos valores empiezan a trastocarse.

Su primera novela importante, que data de l953, es también, la más extensa. Guiándose por una trama picaresca, que hunde sus raíces en la mejor tradición literaria, Chicago es el escenario principal, aunque también cobran importancia México y París. La novela, que fue un éxito, obtuvo el National Book Award.

La historia sigue en primera persona la vida de Augie March, desde la adolescencia hasta la adultez, desde la gran depresión de comienzos de los treinta hasta los años cincuenta. y cuyo argumento, autobiográfico, se construye alrededor de la juventud judía pobre de Chicago. Con esa vida sometida al azar de los encuentros fortuitos, Bellow da forma a una novela episódica que retrata su propio tiempo.

De 1956 es Carpe Diem, (Seize the day, en el original) un breve pero contundente relato sobre la crisis de la mediana edad y la alienación del hombre común extraviado en el frenesí de los años cincuenta. Wilhelm Adler parece haber perdido la brújula en la vida (está separado, no le dejan ver a sus hijos, sufre kafkianamente la opresión del padre) y se mueve por la ciudad en busca de un golpe de suerte como un Leopold Bloom sin lugar dónde recalar. Bellow le permite al final una inolvidable epifanía, que redime al personaje pero también al lector.

En esta obra el autor señala que “En realidad hay pocas cosas que se puedan cambiar sólo con quererlo. No se pueden cambiar los pulmones, los nervios, la constitución ni el carácter. Nada de eso está al alcance del ser humano. Cuando se es joven, fuerte e impulsivo y no se está contento con la marcha de las cosas, se siente el deseo de cambiar lo todo para afirmar la propia libertad. No se puede derribar el gobierno ni nacer de otro modo: sólo se cuenta con un horizonte limitado y tal vez el presentimiento de que, esencialmente, no se puede cambiar”.

En 1964 publicó lo que muchos consideran su obra cumbre, Herzog. La novela gira alrededor de Moses Herzog, un profesor universitario y escritor que acaba de divorciarse (su segunda mujer lo traicionó con un amigo cercano) y se encuentra al borde del colapso. La angustia y la desconfianza paranoica por las relaciones humanas lo llevan a escribir desopilantes cartas a personajes públicos, vivos, pero también muertos; por caso, Napoleón. Teñida por un humor inclasificable, Herzog posee la “intensidad de alma” que Bellow prefería a la virtud..

En esta novela Bellow confiesa que “No ha sido esa larga enfermedad -mi vida- sino esa larga convalecencia, también mi vida. La revisión liberal-burguesa, la ilusión del perfeccionamiento, el veneno de la esperanza”.

Saúl Bellow falleció el 5 de abril de 2005

Recuadro

Saul Bellow dixit

“El amor es la gratuidad del ser.”¿Cree usted que hay alguna distinción entre la ignorancia y la indiferencia?

“Ni lo sé, ni me importa.”

“Cuando pedimos consejo, estamos, por lo general, buscando un cómplice.”

“La felicidad solo es un estado que depende de nosotros mismos y de cómo nos planteemos la vida.” ¿Será que el número de personas de Estados Unidos que se tomaron en serio el arte y el pensamiento es tan pequeño que incluso aquellos que fracasaron son inolvidables?”

“Hace ya muchas décadas que no se han visto seres humanos en los puestos más elevados de los gobiernos, en ninguna parte del mundo. La humanidad debe recobrar su capacidad imaginativa, recobrar el pensamiento vivo y el ser auténtico, rechazar de una vez para siempre estos insultos al alma, y hacerlo pronto. ¡O perecer!” “Es un mundo asqueroso de finuras y excrementos. Una civilización orgullosa y vaga que adora su propio aburrimiento.” “Convertir a los artistas en capitalistas era una idea graciosa de cierta profundidad. Estados Unidos decidió probar las pretensiones de la estética aplicando la medida del dólar.” “Esa gran artista, la muerte, empieza muy lentamente a dar sus primeros toques.”

“A Thoreau le parecía muy bien ensalzar a las marmotas y enojarse con los granjeros. Pero si la sociedad constituye un masivo fracaso moral, los granjeros tienen sus razones para seguir dormidos.”

“Migajas de decencia, lo único que nosotros los pobres podemos ofrecernos unos a otros.” “Pedirle lo imposible a cualquier ser humano y ejercer el poder donde no puede ser ejercido, es tiranía.”

“Todos los logros humanos tienen el mismo origen, idénticamente. La imaginación es una fuerza de la naturaleza. ¿No es esto suficiente para que una persona se llene de éxtasis? Imaginación, imaginación, imaginación. Se convierte en real. ¡Sostiene, altera, redime!”.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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