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Brit Hakanaim – el Pacto de los Zelotes

Yehuda Krell

El 26 de mayo de 1953 fueron arrestados en Israel dos militantes pertenecientes al grupo clandestino Brit Hakanaim, Pacto de los Zelotes, cuando se disponían a colocar un artefacto explosivo en el Ministerio de Educación como protesta a la Ley de Educación Pública. Se ponía así fin a las actividades de una organización extremista judeo religiosa que operó en Israel entre los años 1950 y 1953, que luchaba por establecer en el país un Estado halájico. 

Los miembros de la organización clandestina eran jóvenes religiosos, en su mayoría estudiantes de la Yeshivá Porat Yosef de Jerusalén, un grupo que en su época de apogeo llegó a contar con más de 35 miembros. Varios de estos jóvenes jerosolimitanos habían pertenecido en el pasado a una facción religiosa del grupo clandestino Leji, y estaban asociados con otras organizaciones del mismo tipo que operaban bajo apodos como ‘Alianza Combatiente Judía’, ‘Hamajané’ o ‘Bnei Pinjas’. Entre sus líderes se contaban: Mordejai Eliahu, Shlomo Lorincz, y Yehuda Rider.

El inicio de su violenta campaña fue en enero de 1951, en el que comenzaron a llevar a cabo acciones contra las propiedades de judíos que infrigían el ciudado del Shabat y contra los vendedores de alimentos no casher, además de atentar contra los autobuses de Egged como protesta por el transporte público en Shabat.

Sus acciones eran públicas y conocidas, el 18 de enero de 1951 el grupo incendió 13 automóviles particulares en el norte de Jerusalén pertenecientes a propietarios que conducían en Shabat, en febrero incendiaron doce taxis y una carnicería no casher, y atentaron con una bomba contra un conocido restaurante que estaba abierto en Shabat. El 1° de mayo, los miembros de la organización recorrieron armados el vecindario de Mea Shearim para protegerlo ante los rumores de que jóvenes del Mapam atacarían el mismo.

Es necesario señalar, que con el establecimiento del Estado de Israel, en 1948, no todos los grupos políticos, paramilitares y religiosos, depusieron su actitud clandestina de rebeldía que habían manifestado previo a la independencia. David Ben-Gurion, el nuevo Primer Ministro, consideraba que solo el Estado debía ejercer el monopolio de la fuerza, por lo que intentó dar un fuerte impulso en desmantelar a todos aquellos grupos clandestinos que se oponían al perfil democrático que había elegido el país, y éstos, una vez desarticulados, tratar de integrarlos a la vida democrática.

Estos esfuerzos encontraron un fuerte rechazo en sectores extremistas, tanto de derecha como de izquierda, que continuaron con sus anteriores métodos de lucha, incluso después de la creación del Estado. Desconocían así a la nueva administración que se había formando, según Brit Hakanaim, ésta traicionaba los fines para los que fue creado el Estado judío, y especialmente, el referido a un Estado de sesgo teocrático.

Durante casi toda la década de los 50’ actuaron varios grupos clandestinos, como el ‘Zrifin’ o ‘Maljut Israel’, de actividades anticomunistas y antiárabes, formado por nacionalistas judíos provenientes del grupo Leji, o los grupos apodados ‘La Bota Negra’ y ‘La Bota Blanca’ que enviaban cartas amenazadoras a aquellos medios periodísticos con los que no acordaban por su postura ideológica, o miembros de grupos que se dedicaban a agredir a personalidades, como el ataque al violinista Yasha Hefetz por interpretar obras de Richard Strauss, o ser los autores del mayor atentando cometido en aquel entonces como fue el asesinato de Israel Kastner en 1957, acusado de haber colaborado con los nazis y traicionar a los judíos húngaros.

Los miembros de Brit Hakanaim estaban divididos en escuadrones, y también había un ala de mujeres llamada la ‘Célula Judía’. Entre los fundadores y organizadores sobresalía su líder Mordejai Eliahu quien se hacía llamar Yair y se ocupaba principalmente de obtener información, recaudar el aporte económico de sus miembros y con ese dinero comprar armas robadas. Además el líder era quien seleccionaba a los nuevos miembros quienes, una vez aceptados, debían prestar juramento en una ceremonia sinagogal secreta, por la cual se comprometían a luchar para que la Torá gobierne la vida del Estado y de la gente.

Ante el cariz y el peligro de las acciones del grupo, el Servicio General de Seguridad del Estado, Shabak, encabezado por Isser Harel, logró infiltrarse en la organización para conocer sus planes y movimientos. En mayo de 1951, se tomó conocimiento de las intenciones de los extremistas en atentar con cócteles Molotov la Oficina de Reclutamiento de Jerusalén, pero Harel decidió esperar el momento oportuno de un plan mayor.

El plan más ambicioso del grupo era llevar a cabo ataques simultáneos contra la Kneset y el Ministerio de Defensa durante el curso del debate parlamentario sobre el enrolamiento de mujeres en las Fuerzas de Defensa de Israel. El plan original consistía en colocar una bomba en la Kneset e incendiar los archivos en la oficina de reclutamiento del Ministerio de Defensa. Sin embargo, los líderes del grupo temían que tal acción provocara una dura respuesta de los servicios de seguridad israelíes y pusiera en peligro muchas vidas, por lo que el plan fue modificado.

El 14 de mayo de 1951, la Kneset comenzó a debatir el sensible tema del reclutamiento de las jóvenes para servir en Tzahal. Para el Grupo de los Zelotes había que impedir por todos los medios, el debate y la aprobación del mismo, para evitarlo planificaron la ‘Operación Novia’. El Shabak sabía de antemano sobre tal acción, Harel se reunió con el presidente de la Kneset, Yosef Sprintzak, y le advirtió de lo que estaba sucediendo, y le dejó en claro que era importante que los perpetradores fueran detenidos en el momento del atentado por el personal de seguridad.

La sesión en la Kneset resultó tumultuosa, con un público alterado por los insultos y los gritos. Sprintzak se sintió nervioso y amenazado durante la sesión, por lo que cerró el debate antes de tiempo sin que el extremista pudiera lanzar la bomba. Yehuda Rider, el encarcago de colocar la bomba, huyó del edificio, y le informó a su gente que la sesión había sido cancelada y que la operación se debía posponer.

Inmediatamente después del fracaso de la operación, Harel decidió no esperar más y ordenó el arresto de los miembros del grupo. En una ola de detenciones se apresó a 40 miembros, incluidas dos mujeres. En las instituciones educativas religiosas donde estudiaban los miembros del grupo se encontraron armas y municiones de varios tipos, granadas de mano, explosivos, cajones llenos de cócteles Molotov y materiales para fabricar bombas incendiarias, además de documentos relacionados con la actividad clandestina.

En una conferencia de prensa celebrada después del arresto de los miembros del grupo y con el material bélico incautado, la Oficina del Primer Ministro considero el hecho como ‘uno de los más graves delitos cometidos desde la constitución del Estado, como también contra el pueblo judío’.

Durante el período de detención, surgieron denuncias de una mala conducta policial en el trato de los detenidos y se abrió una investigación parlamentaria. El tratamiento de la policía hacia los extremistas fue escandaloso y mereció diseñar una nuevea legislación para acusados de acciones subversivas contra el Estado y su tratamiento.

Al final del juicio, en marzo de 1952, después de extensas investigaciones, la mayoría de los miembros fueron liberados gradualmente, solo cuatro fueron procesados ​​y condenados a leves penas de prisión que iban de seis meses a un año, debido a ‘su corta edad y sentimientos religiosos’, y que ‘ ellos habían aprendido una lección’. La sentencia fue recomendada por el Shabak, que no quería destruir la vida de los líderes extremistas, sino terminar con la organización y prevenir futuras acciones similares de sus líderes.

El arresto y juicio del grupo clandestino puso sobre el tapete de la agenda pública un tema sensible y no resuelto acerca de la relación entre la religión y el estado, sobre la convivencia entre religiosos y seculares, y también las cuestiones referidas al tratamiento adecuado que se debía dar a los casos de detención de personas por acciones extremistas o terroristas que inflijan las leyes civiles.

Con los años, los miembros de Brit Hakanaim se integraron a la vida política del país, y algunos tuvieron el privilegio de alcanzar posiciones claves, como el caso del rabino Mordejai Eliahu quien se convirtió en dayan y más tarde fue nombrado Rishon Lezion, el rabino principal sefardí del Estado de Israel, y fue considerado, hasta su muerte en 2010, uno de los líderes más importantes de la corriente religiosa nacional. Cuando se le preguntaba sobre su actuación extremista y subversiva en el pasado, el rabino Eliahu contestaba: ‘Admito que fue un error lo que hice… No cambié mis puntos de vista, pero la forma en que elegí ir entonces fue definitivamente incorrecta’.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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