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Pesaj, celebrando el camino a la Libertad


El próximo sábado, 15 del mes de Nisán, el pueblo judío inicia la celebración de Pesaj, la festividad que marca el comienzo de la vida nacional judía, pues rememora el pilar de la emancipación como pueblo y por tal razón también recibe la denominación de Zman Jerutenu, es decir, la fecha de nuestra liberación, por eso Pesaj es para mi, Liberación.

Por esta razón, en la columna de hoy voy a reseñar las operaciones llevadas a cabo por el Estado de Israel y por organizaciones judías que han tenido como objetivo, la Liberación de judíos oprimidos o en serias situaciones de peligro para sus vidas, brindándoles la esperanza de una vida, de un porvenir, de un Hogar.

Hace cinco años atrás, en marzo del 2016, el Estado de Israel dio a conocer que como resultado de una operación secreta, se había procedido a rescatar a 19 judíos de Yemen, algo que tiene relación con una proceso iniciado entre junio de 1949 y junio de 1950, una de los mayores rescates en la historia del Estado Judío, cuando aproximadamente 49.000 judíos yemeníes fueron evacuados en una operación que recibió el nombre de Alfombra Mágica, quedando unos 1.200 más que fueron también rescatados poco a poco, y que conformaban una comunidad antiquísima que se remonta al año 1.000 antes de la era común, que habitaban en la región al Este de la ciudad de Saná, en Arhab, Raida y Saada.

Luego, entre 1949 y 1951, se dieron las operaciones Esdras y Nehemías, cuyo objetivo fue trasladar a gran parte de la comunidad judía que habitaba en Irak, casi el 97%, que para 1948 contaban con aproximadamente 134.000 miembros, muchos de ellos descendientes de los judíos llevados forzadamente en el año 586 a.d.c., por Nabucodonosor, y que tras la creación de Israel, eran objeto de discriminación e incluso algunos, sindicados de supuestas actividades de espionaje, por lo cual en la actualidad es prácticamente inexistente población judía en Irak.

Otro país de Oriente Medio en donde también se llevó a cabo una operación de rescate, fue Siria, donde para 1948 lo habitaban aproximadamente unos 30.000 judíos, y que para el 2014 sólo quedaban una veintena, la operación llevada a cabo en 1970, en la que participaron coordinadamente el Mossad y los Shayetet 13, los Comando Navales, recibió el nombre de Cubierta, por su carácter clandestino en que se trasladaron cientos de judíos, y a esta operación, se puede agregar, pero mucho más recientemente, en el 2015, el empresario y filántropo israelí-estadounidense Moti Kahana, rescató a dos jóvenes judeo-sirias, en el marco de su trabajo que viene haciendo con los refugiados sirios y kurdos de la guerra civil en Siria.

Ahora bien, recordemos, en 1950 se sancionó en Israel la llamada Ley del Retorno, que otorga la residencia y ciudadanía a todo judío que quiera emigrar a Israel, que incluyen a los descendientes hasta en tercera generación, y junto a este plexo legal, la investigación llevada por el Gran Rabino sefaradí Ovadía Yosef, determinó en 1975 que los Beta Israel, o más comúnmente llamados fatashas, me refiero a la comunidad judía etíope, sus integrantes son descendientes directos de una de las tribus perdidas de Israel, y por lo tanto considerados judíos, y esto dio lugar a una de las campañas más importantes de repatriación encaradas por el Estado de Israel.

La primera operación fue llevada a cabo en 1984 y recibió el nombre de Operación Moisés, pero ya con anterioridad, en la década de los año 70 el gobierno israelí se planteo el rescate de los fatashas víctimas de conflictos armados y desastres naturales, esto llevó a que en 1980 pequeños contingentes fueron trasladados a Israel, los que provenían de las regiones de Tigram, Gondam y Addis Abeba, y a su llegada fueron ubicados primeramente en campamentos cercanos a Beersheva, para luego formar parte de los programas de Absorción.

Pero volvamos a la Operación Moisés, esta se llevó a cabo entre noviembre de 1984 a enero de 1985, y a lo largo de 45 días fueron rescatados 8.000 judíos etíopes que se encontraban en campos de refugiados ubicados en Sudan, fue una operación secreta que contó con la colaboración de los EE.UU., pero que dejó en suelo sudanés a otros 1.000 que no pudieron emigrar debido a la oposición de los países árabes como consecuencia de la aplicación de los Acuerdos de Kartúm, que provocaron la ruptura de las negociaciones que habían entablado el gobierno de Sudán e Israel, y a lo que habría que sumar la lamentable muerte de otros 4.000 judíos etíopes que intentaron llegar a pie a Sudán para también emigrar a Israel.

Sin embargo, los esfuerzos se reanudaron ese mismo año 1985, donde fue muy importante el accionar del entonces vicepresidente de Ronald Reagan, me refiero a George H. W. Bush – Bush padre-, y esto posibilitó una nueva operación que recibió la denominación de Operación Josué, y que logró el rescate de otros 500 judíos etíopes, y que marcó un paréntesis de más de cinco años debido a la posición tomada por el entonces dictador etíope Mengistu Halle Mariam, militar y político, líder del Partido de los Trabajadores de Etiopía, de ideología marxista-leninista, que estuvo en el poder hasta 1991.

En ese año, la situación del dictador etíope se debilitó a raíz de las acciones armadas llevadas a cabo por grupos rebeldes separatistas en las regiones de Eritrea y Tigray, esto llevó al 1er. ministro Ariel Sharón a impulsar una operación para el rescate de los Beta Israel, y cuya planificación estuvo a cargo del flamante Jefe del Estado Mayor, el Tte. Gral. Eruk Barak, y recibió la denominación de Operación Salomón, y que constituyó la mayor y más importante operación de rescate de la historia de Israel.

Los números lo dicen todo, en 36 horas que duró la operación se utilizaron 34 aeronaves de EL AL, Boeing 747, con capacidad para 760 pasajeros, pero que transportaron a 1.087, esto por el bajo peso de los rescatados, y los aviones se fueron relevando, trasladando 14.325 judíos etíopes, más dos bebés que nacieron en vuelo a Israel, y como dato ilustrativo, entre los niños y niñas evacuadas se encontraba Aalam Warqe Davidian, en aquel entonces de 10 años y que en el 2019 fue la directora del film Fig Tree, cuyo guión se basa en sus memorias.

Hoy en día, aquellos inmigrantes y sus descendientes, ciudadanos israelíes, en mayor o menor medida se han incorporado a la sociedad ocupando distintos cargos en diferentes actividades, aunque también no fueron exentos de algunos actos discriminatorios, sin embargo, en lo que respeta a Israel, ha demostrado que sus puertas están abiertas a todos los judíos del mundo y no ha dudado en poner todos sus recursos, humanos, tecnológicos y militares para llevar a cabo las operaciones de rescate que fueran y sean necesarias para salvaguardar la vida de aquellas comunidades de la Diáspora que estén en peligro.

No he incluido la Aliyá de los inmigrantes rusos que se ha dado a partir de la década de 1990, que aproximadamente alcanza el millón y un número igual de descendientes, que en un principio originaron una problema habitacional que llevó al 1er. ministro Ariel Sharon a impulsar un programa de construcción de viviendas, unas 27.000, para amortiguar el golpe demográfico, y es una inmigración con características propias, tanto en el plano cultural, social y político, en este último ámbito se han destacado Avigdor Libierman y Nathan Sharansky, y en el campo económico se han insertado con éxito en casi todos los ámbitos laborales, quizás me parece oportuno señalar que hay un marcada de diferencia entre esta inmigración rusa y la anterior a la creación del Estado de Israel, aquella de fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, que escapaban de la Rusia zarista y sus progroms hacia el entonces Mandato Británico, en busca de una tierra y de libertad, más en común con los casos abordados al comienzo de la columna.

Finalizando la misma, y para reiterar mi identificación de Pesaj con Libertad, voy a recurrir al Libro de Éxodo o Shemot, Capítulo XIII, versículo 3, “Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de la servidumbre, pues Hashem os ha sacado de allí con mano fuerte…”, por eso concluyo con el deseo a todos de un JAG PESAJ SAMEAJ!! AMÉN!!

*Luis Fuensalida es especialista en asuntos internacionales. Fue Comisario Inspector y Jefe de Departamento Interpol de la Policía Federal Argentina.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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