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¿Qué se llevan a la tumba los fallecidos?

En el año 2020 fallecieron millones de personas que eran valiosas para sus seres queridos y allegados; algunos de ellos muy famosos y reconocidos como el basquetbolista Kobe Bryant, el actor Sean Connery y el educador Ken Robinson. Estos personajes notables fueron noticia en los medios de comunicación y redes sociales por algunos días, para luego pasar progresivamente al olvido. La mente humana es así, va escondiendo recuerdos para dar paso a los hechos más recientes. Pocos son los nombres como Platón, Moisés, Marx, Newton, Freud, Einstein, Beatles, Hawkins que trascenderán al olvido generacional y tendrán una mayor permanencia en el recuerdo, usualmente idealizado, de la gente que muchas veces los cita sin saber mucho de ellos.

Para quienes hemos visto partir a varios familiares y amigos, cada muerte nos conecta con la nuestra y nos lleva a preguntarnos sobre el sentido que tienen nuestras vidas, sabiendo que una vez fallecidos la gran mayoría será progresivamente olvidada. Quién recuerda quiénes inventaron la mayoría de los medicamentos y equipos médicos que salvan millones de vidas, las innovaciones en ingeniería que permiten construcciones civiles y maquinarias que alivian la vida de millones, los descubrimientos que permiten al hombre llegar a marte… Quién recuerda a la gente que ha tenido intervenciones decisivas para promover la paz, educación y libertad en múltiples poblaciones, en actuar para salvar animales de la extinción o reducir la contaminación ambiental, en promover la atención preferencial a la infancia… Sin embargo, de no haber sido por estos seres olvidados, el mundo sería un lugar más hostil y menos confortable para vivir, un escenario con más dolor, violencia y escasez…
La pregunta que quizá debiéramos hacernos es en qué cambió el mundo debido a nuestro paso por él; si el mundo con nosotros o sin nosotros sería el mismo. Eso podría darnos una idea de qué sentido tiene nuestra vida en este mundo.
Lo que nos llevaremos a la tumba es esa dosis de alegría o amor de las personas cuya vida hemos tocado, para quienes nuestra existencia resultó decisiva; esa porción de energía positiva suscitada en quienes hemos logrado salvar, rescatar, apoyar, alentar, estimular, orientar, reconciliar, empoderar… esa sensación cordial de la gente que ha resuelto sus más cruciales problemas o reorientado su vida gracias a su interacción con nosotros…
En la medida que podamos sentir que la vida de otros mejoró en algo gracias a nuestro paso por este mundo, podremos sentir que nuestra vida tuvo sentido, y que sin ella los demás se hubieran privado de las posibilidades que nosotros les permitimos.
Yo he tenido el privilegio de encontrarme en el camino de la vida a Eliahu Kehati (Z”L), y ser tocado por su presencia como líder educativo, mentor personal, suegro, y gran impulsor e inspirador de mi carrera y pensamiento educativo. Su presencia inspiradora, su rebeldía frente al status quo educativo y comunitario, su empatía con quienes pensaban distinto junto con un espíritu inquisidor y confrontacional con las ideas preconcebidas, su búsqueda del porqué de las cosas sin quedarse con nada en la superficie, siento que están presentes en las ideas y escritos que he ido elaborando desde mi propia mente y personalidad. Y aunque esta columna la escribí pensando en él, no quiero dejar de mencionar que siempre lo imagino junto a Dunia (Z”L), su esposa de toda la vida, también maestra de lujo y tocadora de almas, que nos dejó tres años antes que él.
Mi familia está conmovida. Una penosa enfermedad que ataca a la cuarta edad lo fue alejando de nuestro mundo real, y el agotamiento de su cuerpo terminó sellando su vida el 10 de enero. Lo recordaremos por las almas que tocó, por las huellas que dejo en quienes lo conocieron y apreciaron, por las vidas que cambió. Lo que no me cabe la menor duda es que su vida tuvo mucho sentido para mí, y sin él, hubiera sido muy distinta.
Su paso por este mundo tuvo mucho sentido.
Descanse en Paz, querido Eliahu.
Por León Trahtemberg
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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