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Rahel Hirsch, una desconocida historia de discriminación por ser mujer y judía

La Dra. Rahel Hirsch rompió las convicciones de su época y allanó el camino a las mujeres que le siguieron después; es la historia de una mujer que insistió en que la salud de la mujer era “más que sus genitales”. Su vida podría fácilmente inspirar el guión de un film de Hollywood. Esta pionera innovadora perteneciente a una familia judía, nació en Prusia a finales del siglo XIX. Su origen judío y el haber nacido en el lugar equivocado y en el momento equivocado, le obligaron a enfrentar enormes dificultades durante casi toda su vida. Primero, tuvo que abrirse camino en el mundo médico. Más tarde, continuó luchando contra los intentos de deslegitimarla por ser mujer. Fue enviada a estudiar educación, sin embargo, su mente siempre se sintió atraída por la ciencia. Más que nada, deseaba convertirse en médico.
Desafortunadamente, el Reich alemán prohibió a las mujeres asistir a estudios universitarios.
En aquel entonces, muchos hombres creían que a las mujeres no se les debería permitir dedicarse a profesiones académicas, y menos aún a la medicina, ya que simplemente se las percibía como incapaces de hacerlo, tanto mental como físicamente.
Quienes crearon esta teoría “científica”, señalaron por ejemplo, el hecho de que el cerebro femenino era “más pequeño”, en promedio que el masculino.
Bajo estas restricciones, y para hacer realidad su sueño, Rahel Hirsch dejó su casa y viajó a Suiza, donde se le permitió estudiar medicina. En 1903 recibió su ansiada licencia médica y a partir de ese comenzó a romper los límites profesionales, relacionados con la diferencia de género.
En 1907 fue aceptada para trabajar en la clínica médica de la Charité, un hospital universitario de Berlín. Fue la segunda mujer contratada por esa institución en toda su historia.
Más tarde se convirtió en la “primera persona” en encontrar indicios de “partículas de almidón” en la sangre y la orina por lo que pudo refutar el concepto ampliamente aceptado de que “solo los líquidos” podían penetrar en los riñones.
Su descubrimiento de que “células microscópicas” penetran en los riñones y salen a través de la orina, fue excepcional para el futuro de la medicina.
Registró sus hallazgos en un estudio, pero en lugar de ser aclamada por sus colegas, se burlaron de ella porque era “una mujer”. Era una sociedad patriarcal cerrada y a pesar de sus logros, cuando presentó su estudio en una reunión a los directores de la clínica la Charité, los médicos la ignoraron.
Sin embargo, salió adelante y en 1908 logró ser nombrada “directora” de la clínica médica de la Charité.
Lamentablemente, a pesar de su nuevo cargo superior, no le pagaron lo que merecía por sus servicios.
Pronto dejó la Charité y abrió su propia clínica privada en Berlín, donde instaló modernos equipos de rayos X.
En 1913 se convirtió en la primera mujer en recibir el título de “profesora” en Prusia.
Sin embargo, todavía no había visto el último de sus desafíos.
Por ser judía, se le prohibió enseñar medicina en Alemania.
Para dar a conocer a sus colegas sus ideas sobre “la salud de la mujer”, ideas que aún no eran aceptadas en los círculos académicos, escribió un tratado titulado “Cultura Física de la Mujer”.
El ensayo se centró en refutar concepciones prejuiciosas vigentes, acerca de la práctica de “ejercicio físico” por parte de las mujeres y de “cómo debían vestirse”.
Recomendó ropa que se adaptara al físico femenino de forma natural, “sin corsés”, ropa que permitiera un flujo sanguíneo normal. Hirsch trató de llamar la atención sobre la salud de las mujeres creando conciencia sobre la higiene, la nutrición y el ejercicio físico,el enfoque principal del ensayo era demostrar que las mujeres no eran “menos inteligentes” que los hombres.
En un artículo publicado en el Munich Medical Weekly, escribió a sus colegas de que la teoría de que los hombres eran “más inteligentes” que las mujeres, no tenía fundamento y que cualquier diferencia entre las capacidades mentales de hombres y mujeres no estaba determinada biológicamente, sino más bien era una cuestión de una educación deficiente.
También sugirió que miraran a las mujeres, no solo desde un punto de vista ginecológico y que la “medicina de la mujer” no trata solo de “los genitales femeninos”.
En la época de Hirsch, se suponía que el ejercicio físico, no era adecuado para el cuerpo femenino. Ella protestó por esto e ilustró cómo era el cuerpo femenino antes del ejercicio físico que recomendó a las mujeres, y cómo se veía después de tres meses de entrenamiento.
Cuando la presión nazi sobre los judíos se intensificó, perdió a muchos de sus pacientes que temían ser asociados con judíos. Gradualmente le fueron retirando su autoridad como médico.
Este proceso alcanzó su punto máximo en 1938 cuando tenía 68 años: le quitaron su licencia médica. Cuando se enteró de que la iban a arrestar, huyó a vivir con una de sus hermanas a Londres, aunque en Inglaterra no podría ejercer la medicina.
Trabajó como bibliotecaria, mientras que también traducía y como asistente de laboratorio. Durante la Segunda Guerra Mundial, vivió en Yorkshire antes de regresar a Londres una vez que terminaron las hostilidades.
Los hechos ocurridos en su tierra natal y las atrocidades cometidas contra los judíos, junto con la restricción de practicar lo único que amaba y por lo que había trabajado toda su vida, la llevaron a la locura.
Hirsch fue hospitalizada en un hospital psiquiátrico, donde murió el 6 de octubre de 1953. Fue enterrada de forma anónima en uno de los cementerios judíos de la ciudad.
Unos años después de su fallecimiento, en 1957, un ayudante de investigación de la Clínica Charité llamado Gerard Volkheimer, que luego se convertiría en profesor, se encontró con el estudio de Hirsch y lo publicó bajo el título de “Hirsch Effekt”.
Aproximadamente cuatro años después de su muerte, finalmente, el mundo médico y científico, reconocieron el extraordinario trabajo y la contribución a la ciencia de la Dra. Rahel Hirsch.
Resumen y edición Silvio Jazanovich para Comunidad Judía Masorti Bet-El Madrid.

Fuente BLOG.NLI.ORG.IL.

Por DF/RJ

Extraído del grupo de Facebook PERSONALIDADES JUDÍAS DE TODOS LOS TIEMPOS

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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