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Isaac Asimov: El maestro de la ciencia ficción

Fue un escritor y profesor de bioquímica en la facultad de medicina de la Universidad de Boston de origen ruso, nacionalizado estadounidense, conocido por ser un prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica. Asimov, asimismo, tenía un dilatado conocimiento sobre las ciencias naturales en todo su conjunto. Nació en Rusia, pero a los tres años viajó a Estados Unidos con su familia, donde se formó y estudió hasta transformarse en doctor en bioquímica siendo muy joven. Interesado por la historia, las religiones, la ciencia ficción y la ciencia, el autor publicó más de 500 obras.

Hijo de Judah Asimov y Anna Rachel Berman, el pequeño Isaac recibió el nombre de su abuelo materno el 2 de enero de 1920, cuando nació en Petróvichi, un pueblo de Rusia a 400 kilómetros de Moscú. Aunque nunca habló ruso, Isaak Yúdovich Asímov vivió hasta los tres años en la entonces República Socialista Federativa Soviética, para luego emigrar con sus padres a Norte América. Allí comenzó a firmar como Isaac Asimov; fue ciudadano estadounidense desde 1928.
Establecidos en Nueva York, en el barrio de Brooklyn, la familia de origen judía subsistió gracias a la buena administración de las tiendas de dulces que regenteaba su padre. Así lograron prosperar y cambiar de domicilio.

Prodigio desde la cuna, su madre cambió la fecha de nacimiento de su primogénito, que ya había aprendido a leer de manera autodidacta, para que Isaac comenzara su educación formal antes de lo que permitía la ley. De esta forma, con la fecha falsa del 4 de octubre de 1919 como su primer cumpleaños, comenzó la etapa primaria a los 5 años, en la en la escuela pública de Nueva York, en el año 1925.
Siguió sus estudios por East New York Junior High School, hasta junio de 1930, logrando entrar luego a la Boys High School con apenas 10 años. Se graduó en 1935, a los 15, misma edad en la que entró en la Universidad de Columbia para obtener el título de bioquímico en 1939. Tenía 19 años.

Pero antes de transformarse en licenciado, a los 9, Isaac trabajó en los kioscos del padre y se volvió fanático de las historietas. Las “pulp”, populares, de bajo costo y adictivas. Estas obras acercaron al pequeño Asimov a la ficción y a la escritura, oficio que arrancó a los 14 años con su primer cuento y que nunca abandonó. Además de ser un divulgador científico, Asimov fue un prolífico escritor hasta el final de sus días. Nunca dejó de estudiar.

En 1941 obtuvo el postgrado en química, y en 1948 el doctorado, título que le abrió las puertas de la Universidad de Boston para desempeñarse por diez años como ayudante de cátedra. En el medio, trabajó en Filadelfia como investigador químico en los astilleros de la marina estadounidense, y desarrollando ese puesto fue testigo de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando dejó el empleo en la universidad descubrió que su labor como escritor de ciencia ficción le proporcionaba los ingresos suficientes para dedicarse de lleno a otra de sus pasiones: la escritura.

Sus primeras publicaciones fueron historias de ciencia ficción, en las mismas revistas que devoraba en su infancia y adolescencia. Sus primeros cuentos llegaron en 1939, y en 1950 publicó su primer hijo literario, Un guijarro en el cielo, obra que formaría parte de los 16 libros de la saga de Fundación. A partir de ese momento publicó un promedio de tres novelas por año, hasta 1958, cuando los lanzamientos del Programa ruso Sputnik hicieron efecto en la sociedad norteamericana, viendo a Laika, la perra espacial soviética transformarse en el primer ser vivo terrestre en orbitar la tierra.

El interés por la ciencia le generó contactos con editoriales periodísticas y revistas especializadas, y así comenzó a colaborar con ellas en distintas versiones y durante muchos años. Esta faceta de divulgador científico puede apreciarse en El Universo, libro que publicó en 1966 y explica de manera accesible todas las certidumbres científicas que existen sobre el Universo, haciendo una reconstrucción del largo camino que ha recorrido el hombre para alcanzarlas.
Entre estas décadas, los ’60 y ’70, su labor de escritor estuvo al alcance del conocimiento, aunque nunca dejó de escribir del todo novelas de ciencia ficción. En sus últimas dos décadas volvería a producir para este género con el mismo ritmo que en sus primeros años.

Como divulgador escribió libros como Momentos estelares de la ciencia, Grandes ideas de la ciencia, La tragedia de la Luna, 100 preguntas básicas sobre la ciencia, El electrón es zurdo y otros ensayos científicos, Fotosíntesis, De Saturno a Plutón, “X” representa lo desconocido, El código genético, Cómo descubrimos el petróleo, Los gases nobles, La estrella de Belén, y muchos otros. Su última obra se publicó post mortem: De los números y su historia, en el año 2000.

El maestro de la ciencia ficción

Su popularidad tuvo mucho que ver con el conocimiento científico, pero no solo por su capacidad de explicar en palabras simples los principios más difíciles de la ciencia, sino por su gigantezca inventiva, por su manera de escribir ficción dentro de parámetros absolutamente verosímiles. En eso se basaba su extremado talento: en crear universos imaginarios basados en la ciencia que conocemos.

Entre sus más de 50 relatos de ciencia ficción publicados, se destacan Ciclo de Trántor, la saga Fundación, el libro de cuentos Yo, Robot, El sol desnudo, En la arena estelar, Las corrientes del espacio, y tantos otros títulos.

Luego de su primera etapa como escritor del género, hasta 1958, Asimov no volvió a producir con la misma asiduidad hasta llegada la década de los ’80, cuando inició una nueva época de productividad en materia de libros de ciencia ficción. Con la publicación de Los límites de la Fundación, y hasta su muerte, en 1992, Isaac se encargaría de producir secuelas de sus obras ya publicadas.

Se calcula, entre las obras de misterio, fantasía y los textos de no ficción, que en total firmó más de 500 volúmenes y más de 9 mil cartas.

El mejor escritor de la historia

Acaso una de las mejores virtudes que tuvo Asimov como escritor haya sido más su talento para narrar la historia universal que la que él mismo inventaba. Como ningún otro, y con un conocimiento basado en un programa autodidacta creado por él (nunca dejó de estudiar), Isaac dedicó también varios años de su vida a contar qué pasó en el pasado.

“No habría podido escribir la variedad de libros que completé únicamente con el conocimiento que obtuve en la escuela. Tuve que mantener un programa autodidacta de educación. Mi biblioteca de libros de referencia creció y me di cuenta de que tendría que esforzarme en ellos por mi miedo constante de malentender un aspecto que para alguien experto en el tema le parecería una simpleza”.

A partir de 1965, y casi durante una década, el escritor de origen ruso compiló en 15 libros las más importantes civilizaciones y períodos históricos, desde las primeras civilizaciones en el Cercano Oriente, pasando por los egipcios, la tierra de Canaán, los griegos, los romanos, la Edad Media, la formación de Francia, la formación de Inglaterra y Constantinopla. El descubrimiento del Nuevo Mundo y la formación de Estados Unidos.

Con una prosa ligera, escrita con una excelencia que despierta una constante curiosidad por los hechos sucedidos, los libros de historia de Asimov son la clara muestra de que la realidad siempre supera a la ficción. Cada uno de los volúmenes, siempre acompañados por mapas y árboles genealógicos, aportan felicidad y conocientos inestimables ordenados en el tiempo.

Religión y civilizaciones extraterrestres

A pesar de considerarse ateo en materia de religión, el autor no le escapó a estos temas. Entre el año 1967 y 1969 escribió dos volúmenes para leer y comprender el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, explicando los distintos contextos históricos en que fueron escritos y las posibles influencias políticas del momento.
Lleno de mapas y tablas, la guía aporta información biográfica sobre los personajes importantes de cada versículo.
Pero así como dedicó tiempo a describir los escritos más populares de la religión occidental, también investigó como científico las Civilizaciones Extraterrestres, como el nombre de su libro publicado en 1980. Buscó crear una base sólida en la que se pudieran apoyar lectores diferentes y dar respuesta a este inquietante enigma: ¿estamos solos en el universo?

Murió el 6 de abril de 1992, a los 72 años.

Artículo cedido a Radio Jai por el grupo de Facebook “PERSONALIDADES JUDÍAS DE TODOS LOS TIEMPOS”.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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