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Jóvenes israelíes fabrican máscaras en impresoras 3D para donar a los médicos

Dialogamos con Alon Danszes que en medio de su servicio militar en Israel y junto a cientos de voluntarios, está fabricando con impresora 3D máscaras protectoras para donar al servicio de salud de su país.

“Estamos juntando personas con impresoras 3D en sus casas para imprimir equipamiento médico, para poder donarlo a los hospitales y a los servicios médicos de Israel”, dijo desde su casa de Raanana.

Alon contó que “la idea surgió de un grupo de amigos que nos juntamos hace dos semanas y dijimos que tenemos la posibilidad de imprimir partes de respiradores, partes de máscaras, todo el equipamiento que se requiera y empezamos a buscar modelos. Hablamos con ingenieros del Technion en Haifa, nos empezaron a mandar modelos que podemos usar, comenzamos a imprimir, a mandar a los hospitales para que los den de prueba y a mejorar el modelo”.

“Fuimos publicando nuestro proyecto en las redes sociales de Israel, se fue sumando más y más gente, nos fueron dando más material, más impresoras y actualmente estamos imprimiendo unas 2000, 2500 máscaras de seguridad al día. Estamos por empezar la semana próxima a imprimir partes de respiradores automáticos que nos hacen falta acá en Israel”, explicó.

Desde el punto de vista logísitco es una operación que involucra a distintos sectores de la sociedad: “En Israel está prohibido salir a la calle, solamente servicios de seguridad pueden salir,  y yo como jaial (soldado) puedo salir a la calle y me ocupo bastante del transporte. Trabajamos junto con la policía y los servicios de salvamento de Israel, ellos son los que mueven los materiales entre todos los que imprimen. El material lo recibimos de tiendas o negocios que nos traen el material, y también nosotros lo compramos con nuestro dinero. Trabajamos con dos materiales: PLA, que es un material basado en maíz, por lo cual es biodegradable y totalmente seguro para el uso, y PETG, al igual que las botellas de plástico, solamente que para impresoras 3D”.

El costo es relativamente bajo y si se toma en cuenta el trabajo voluntario, hace posible suplir al servicio de salud con éste elemento de seguridad imprescindible. “Nos juntamos, imprimimos y además le sumamos a cada máscara  una plancha de plástico de 200 micrones, que es suficiente para proteger en el caso de contacto con algún enfermo de coronavirus. Cada máscara lleva más o menos unos 40 minutos de impresión, el costo de cada mascara vendría a ser de 2 nuevos shekels, casi US$0,70”.

Aun así, Alon expresó que la necesidad de los hospitales es enorme. “Tenemos una demanda, entre los dos grupos que trabajan en el tema, de unas 60 mil máscaras, y es una demanda que es necesaria hoy. Antes de ayer, que era shabat y en Israel no se acostumbra a salir de la casa, me llamó una directora del hospital Beilinson en Petaj Tikva y me dijo que necesitaban con urgencia 300 máscaras. Vino ayer en shabat a buscar las máscaras a mi casa, o sea que la necesidad existe”.

“El problema que tenemos en Israel es que no hay suficientes respiradores. Lo que estamos haciendo son los planos y los modelos para impresión en masa de los conectores de los respiradores, la parte que se conecta a la boca de quien necesita el respirador. Imprimimos solamente un par de partes que son más fáciles de imprimir porque estamos trabajando con 300, 400 personas, y tampoco queremos tomar responsabilidades demasiado grandes que pueden llegar a fallar. Estamos trabajando de un manera que sabemos que es 100% segura, y si no podemos asegurarnos en un 100% de que va a funcionar y que va a ser seguro, no lo vamos a hacer porque es un riesgo para la salud”, aclaró.

“En Israel hemos vivido grandes tragedias y grandes guerras, hemos tenido momentos de pánico y hemos sabido pasar esos momentos y volver a crecer y seguir como somos nosotros los israelíes”, sentenció con orgullo.

Alon Danszes tiene sus raíces en Argentina: “Nací en Entre Ríos, Paraná y llegué a Israel hace casi una década. Llegué a Israel queriendo estar acá. En mi familia siempre fuimos muy sionistas y siempre fue parte de nosotros Israel. Cuando llegamos entendimos que este sueño no es un sueño fácil de conseguir pero que es posible. Nunca me sentí solo, nunca me sentí desamparado. Yo me siento parte de Israel y las cosas que pasan yo siento que me pasan a mí”. expresó.

“Cuando creo una nueva máscara no siento que le estoy haciendo un favor a alguien, siento que estoy aportándole a mi mismo pueblo y a mí mismo. A fin de cuentas el que puede estar en el hospital con esa máscara  puedo ser yo”, concluyó.

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