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Un barco en cuarentena lleva israelíes abordo

Alrededor de 3.700 personas se enfrentan al menos a dos semanas en cuarentena a bordo de un crucero anclado frente a Japón, luego de que funcionarios de salud confirmaran el miércoles que 10 personas en el barco habían contraído el coronavirus y que existían más casos posibles.

Entre los pasajeros del barco hay entre 15 y 17 israelíes que se encuentran actualmente en cuarentena, según dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El ministerio informó que están en contacto con las autoridades locales y las familias de los israelíes a bordo, y subrayó que la posibilidad de que los ciudadanos se hayan contagiado fue descartada.

“No entendemos la información que la tripulación nos dio, o si necesitamos permanecer en nuestra habitación durante los próximos 14 días”, dijo Nicole Ben-David, una de las turistas israelíes.

Ben-David agregó que la tripulación aun provee alimentos y bebidas, pero que algunos de los adultos mayores que se encuentran en el barco temen que se les acabe la medicación y que esto pueda poner en riesgo su vida. “Estamos indefensos debido a la falta de información. Los helicópteros están dando vueltas sobre nosotros durante todo este tiempo”, agregó Ben-David.

Mientras que los pacientes infectados fueron trasladados por la guardia costera de Japón a hospitales en tierra firme, el resto de los pasajeros y la tripulación a bordo del barco Carnival Corp. fueron puestos en cuarentena y vienen siendo sometidos a diversos controles de salud. Hasta el momento, solo se han recibido 31 resultados de las 273 pruebas y revelaron que son 10 los casos confirmados.

La decisión de someter a los pasajeros a una cuarentena implica que los turistas del Carnival’s Diamond Princess , que llegaron a Yokohama luego de un viaje de 14 días, pasarán otras dos semanas en el barco frente a un puerto cercano a Tokio.

Los pasajeros del barco acudieron a las redes sociales para detallar su situación, publicando fotos de funcionarios vestidos con llamativos trajes y máscaras  que realizaban controles de salud, comidas en el servicio de habitaciones, pasillos vacíos y una cubierta estéril.

El pasajero británico David Abel dijo que todos los turistas estaban confinados en sus camarotes, y que el personal entregaba los alimentos habitación por habitación.

“La situación difícil para mí es que soy un diabético dependiente de insulina”, dijo Abel en un video grabado en su habitación para su página de Facebook, agregando que la ingesta regular y programada de alimentos es una parte fundamental en el control de su condición.

“No tenemos otra opción en cuanto a lo que podemos comer. El anuncio recientemente fue que están comenzando en la cubierta inferior y subiendo – estoy en la novena cubierta”, dijo y agregó: “Esta no es una buena situación para mí como diabético, y estoy seguro de que hay muchos, muchos más diabéticos en el barco”.

Un residente de Hong Kong de 43 años que se encuentra en el barco con seis miembros de su familia, incluidos su esposa y su hijo, dijo que hasta la hora del almuerzo, solamente habían recibido café y agua, pero no comida. Tenían hambre pero tenían sus propios alimentos, dijo.

El hombre, que no quiso ser identificado, dijo que a él, a su esposa y a su hijo se les había hecho la prueba del virus, ya que se resfrió mientras estaba en el barco y había visto al médico, pero ninguno de ellos había sido diagnosticado con él, aunque él se preguntó si el virus aparecería más tarde.

Otro pasajero, usando el usuario @daxa_tw, tuiteó que estaba “escuchando desde muchos lados que la gente está preocupada e inquieta”.

El crucero se vio envuelto en la epidemia mundial de coronavirus después de que un hombre de Hong Kong de 80 años, que se unió a una parte del crucero de 14 días, dio positivo por el virus después de desembarcar en Hong Kong el 25 de enero. Se unió a una excursión en tierra en Kagoshima, suroeste de Japón, el 22 de enero, informaron medios locales.

El ministro de Salud, Katsunobu Kato, dijo que las autoridades continuarán monitoreando a los pasajeros y la tripulación restantes por el posible desarrollo de síntomas, sugiriendo que se podrían tomar más muestras de prueba.

Ninguna de las 10 personas infectadas, tres de Japón y Hong Kong, dos australianos, un miembro de la tripulación estadounidense y un filipino, tenían síntomas graves.

En un esfuerzo por calmar a los pasajeros en cuarentena, Carnival’s Princess Cruises dijo que recibirían servicios gratuitos de Internet y teléfono “para mantenerse en contacto con sus familiares y seres queridos, y la tripulación del barco está trabajando para mantener a todos los huéspedes cómodos”.

El barco saldría al mar para realizar “operaciones marinas normales”, agregó, incluida la producción de agua dulce, antes de recibir alimentos y otros suministros de Yokohama.

Carnival dijo que los pasajeros atrapados en el Diamond Princess recibirían un reembolso completo y un crédito de crucero futuro. Canceló otros dos cruceros que habían sido programados para que el mismo barco partiera de Yokohama el 4 y 12 de febrero.

No todos los pasajeros estaban demasiado preocupados por el cambio importante en el itinerario. La estadounidense Ashley Rhodes-Courter publicó un intercambio de mensajes de texto en Instagram con sus padres, Gay y Phil Courter, que están a bordo del barco.

La pareja bromeó diciendo que “la comida es excelente, el personal está de buen humor y todos estamos en el mismo bote (…) Además, no se han quedado sin un gran pinot noir [vino]”.

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