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Jordania niega el paso a una delegación israelí por su vestimenta religiosa

Un grupo de religiosos que intentaban visitar Petra fue detenido el martes en la frontera entre Israel y Jordania y se le negó la entrada por su vestimenta religiosa.

El grupo, que incluía a diputados religiosos y ultraortodoxos que asistían a una conferencia en la ciudad turística de Eilat, al sur del país, llegó al paso fronterizo alrededor de las 7:30 a.m. Por razones de seguridad, habían acordado reemplazar sus gorras por sombreros durante la visita, pero cuando llegaron al lado jordano de la frontera, se les negó la entrada por el hecho de que algunos de ellos llevaban tzitzit, las franjas rituales especialmente anudadas, debajo de sus ropas.

“Durante el primer control de seguridad, la seguridad fronteriza jordana nos dijo que nos quitáramos la kipá y nos pusiéramos sombreros”, dijo el vicealcalde de Givatayim, Moshe Goldstein, a un medio israelí. “Cuando terminó el control de seguridad, nos detuvieron de nuevo porque se dieron cuenta de que algunos miembros del grupo llevaban un tzitzit. Incluso se llevaron a las mujeres y las desnudaron”.

“Después de la segunda inspección, todavía no estaban satisfechos y pidieron a todo el grupo que esperara a que se realizara una tercera inspección de seguridad. En ese momento, nuestro guía dijo que ellos [la seguridad fronteriza] se pusieron en contacto con Amman para obtener la aprobación y que teníamos que firmar algo diciendo que sólo íbamos a visitar a Petra y nada más”.

“En ese momento, decidimos volver a Eilat. La atmósfera era dura y enajenante y nuestros amigos religiosos estaban muy ofendidos”, dijo.

El hecho de que al grupo se le negara la entrada y los múltiples controles de seguridad son especialmente extraños dado que el tzitzit no es una prenda religiosa visible.

Según Goldstein, el grupo incluía también a vicealcaldes árabes, quienes estuvieron de acuerdo en su afirmación: “Todo el asunto se sintió como un acoso. Se sentía como antisemitismo”.

David Ben-Zion, subdirector del Consejo Regional de Samaria, dijo: “Toda la experiencia fue humillante, se sintió como una humillación nacional. Incluso los miembros seculares del grupo estaban furiosos por ello”, dijo.

“Nos dicen que hay paz con Jordania, pero no sé si algún otro país del mundo habría humillado así a los judíos. La demanda de los jordanos de que eliminemos el tzitzit es nada menos que un escándalo antisemita y es otro signo ominoso de nuestra relación con nuestros vecinos perseguidores de la ‘paz’”.

“Sólo puedo adivinar qué tipo de disculpa elaborada habría dado el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí a los medios de comunicación si se le hubiera pedido a un árabe que se quitara su keffiyeh o a un cristiano su cruz al entrar en Israel”, afirmó.

El Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que el incidente estaba siendo revisado.

Con informacion de Israel Hayom.

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