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Miles de personas cantaron y bailaron con Idan Raichel

Las Piletas del Sultán fueron construidas en el año 1536 por el sultán otomano Suleimán Primero y fueron utilizadas como baños públicos de la gente adinerada de esa época. Después de la guerra de los seis días y con la reunificación de Jerusalem, a raíz de una iniciativa del entonces intendente de la ciudad Teddy Kollek, toda la zona se transformó
en un núcleo cultural y ese predio fue convertido en un inmenso teatro abierto donde tocan y cantan los principales artistas israelíes e internacionales.

Este 26 de junio, se reunieron allí miles de personas que llegaron de todos los rincones del país para escuchar el Proyecto de Idan Raichel, una iniciativa de este cantante de 41 años que seleccionó temas y artistas de Etiopía, Marruecos y otros países, produciendo un espectáculo tan heterogéneo como magnífico, que incluye canciones emotivas y de amor y otras fiesteras, alegres y con pegadizos ritmos de Africa.

El cantautor, con los años, se ha ido soltando cada vez más y genera una inmensa empatía con el público. En sus primeros espectáculos, solía contar que le costaba disfrutarlos, en cambio en este último, repetía que se sentía maravillado y agradecido por la euforia que veía en el público desde el escenario y pedía que la gente cantara con él. La respuesta del público fue notable: los fans de Idan Raichel saben las significativas letras de sus canciones de memoria y lo acompañaron coreando y aplaudiendo.

Entre tema y tema, Idan Raichel fue narrando al público cuestiones de su vida privada. Entre otras, contó que sus niñas preferían quedarse durmiendo en vez de concurrir al recital y que su mujer les había puesto nombres tan complejos como Filipa Elena Damaris o Salomé Sazaria Damaris. Contó también que le encantaría actuar en China y que tiene un amuleto que lo acompaña a todas partes: una Hamsa, la famosa manito de la suerte oriental, que decora también el piano que domina el escenario.
Por Andrea Bauab

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