Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

Tiempos de disfraces en la dirigencia comunitaria

El propósito de los disfraces es ocultar la verdadera identidad, pasar de incógnitos e irreconocibles.

Como le hemos compartido en anteriores editoriales, Amia es “gobernada” desde hace más de una década por el BUR, bloque unido religioso, sin que esto signifique que no haya habido representación de otras agrupaciones comunitarias.

En las últimas y tan cuestionadas elecciones ingresaron en la comisión directiva cuatro miembros no ortodoxos. Los Señores Gutesman, Chulmier, Gorenstein y Resnik.

Frente al último escándalo, el Zbargate, del que hemos dado cuenta con lujo de detalles, los mencionados plantearon en reunión de comisión directiva y quedó asentado en el acta correspondiente, que si el presidente de la Mutual, no renunciaba hasta el final de febrero, (cuando regresaba el Rabino Levin del exterior), ellos lo harían, escuchando el clamor comunitario y como una muestra de rechazo por lo actuado.

Quedan pocos días para que termine marzo, Zbar sigue siendo presidente y los cuatro dirigentes que no pertenecen al BUR continuan en sus puestos como si nada.

Qué bueno sería que la disputa comunitaria fuera ideológica. En realidad, los que conocemos de las bambalinas del palacio, sabemos que la verdadera disputa es por el poder, los lugares, privilegios, manejos discrecionales y algunas otras miserias humanas. No se trata de ortodoxos y no ortodoxos; se trata de genuina vocación de servicio, coherencia y honestidad o todo lo contrario.

¿De que se disfrazan los dirigentes mencionados?, ¿no son cómplices de todo lo obrado e irregular que ocurre en AMIA?, ¿No sería ejemplar y marcaría una verdadera diferencia que renunciaran a sus cargos y denunciaran los oscuros manejos de la Mutual?

Por favor, que no intenten justificar lo injustificable, diciendo que ellos son la garantía de poder frenar y controlar al BUR. Ya está visto que nadie ha frenado nada.

No necesitamos tanta generosidad, horas dedicadas a la comunidad y desvelos. Necesitamos de dirigentes probos, con visión, coraje y capacidad de servir de ejemplos a tantos judíos apartados y decepcionados de las instituciones comunitarias centrales.

Cuando concluye la borrachera de Purim hay que preparase para llegar a Kipurim. Ortodoxos y no ortodoxos deberemos rendir cuentas ante el supremo y la comunidad. En ese momento los disfraces no ayudan ni ocultan quién es quién y lo obrado por cada uno.

Helueni