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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

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Una comunidad anestesiada: La continuidad de Zbar y el BUR en la AMIA

Nos acercamos a la semana del momento en que se hizo pública la escandalosa carta en la que AMIA, le solicitaba a DAIA, retirarse de la querella contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la causa denunciada por el fiscal Nisman, por el memorándum de entendimiento con Irán, y la presunta intención de encubrir a los sindicados como responsables de la voladura de la Mutual que dejo 85 víctimas fatales y cientos de heridos. La misiva que se transformó en agenda Nacional a través de los medios, salió firmada por el vicepresidente de AMIA, Ariel Eichbaum y el Secretario General, Darío Curiel. Agustín Zbar, el presidente, se encontraba en Israel.

La indignación de la comunidad se hizo sentir de inmediato acompañando una solicitada firmada por intelectuales, que pedía la renuncia de Zbar y toda la comisión directiva. La adhesión a través de las redes sociales de más de 10.000 personas en tan solo unos días, una muestra inédita del estupor.

Los comentarios más benévolos, veían en la carta de AMIA, un inentendible desatino mayúsculo, contrario a la investigación judicial en curso, que se encuentra pronta a llegar a juicio oral. Otros, hablaron de maniobras oscuras, presiones, negocios, carpetazos con la intención de blanquear en la opinión pública la imagen de la ex Presidenta.

Las voces de referentes, agrupaciones políticas comunitarias, de manera unánime solicitaban el apartamiento de toda la comisión directiva de AMIA. Se planteó convocar transitoriamente a figuras independientes de incuestionable trayectoria que reestablecieran la credibilidad de la institución y convocaran lo antes posible a nuevas elecciones. Se cuestionó especialmente a los firmantes de la carta como co-responsables directos al igual que Zbar de la misma. Desde la dirigencia de AMIA se planteó la imposibilidad estatutaria para medidas de este tipo, la responsabilidad, obligación y “generosidad” de los actuales dirigentes de continuar en la gestión a fin que no se produzca “un vacío de poder y la anarquía”. ¿Le suena conocido?

Aparece una comunicación de Zbar pidiendo una licencia por tiempo indeterminado y asumiendo como propia la desafortunada carta. En paralelo se divulga la captura de un WhatsApp donde en lugar de verse compungido a Zbar, el mismo alienta a sus compañeros de andanzas a continuar con la gestión, diciendo “el tema ya está fuera de la opinión pública, ahora queda aguantar a la oposición interna cuya fuerza relativa ya conocemos. Seguiremos adelante para culminar esta gestión con el éxito que se merece más allá de la metida de pata. JASAK! Felicito a todos y cada uno por la madurez y la unidad demostradas para pasar por éste horrible momento y todo el apoyo a Ariel, Darío (los firmantes de la crta), y Tito. Hasta pronto AZ”

El lunes, pocas horas después del bochorno, por la primera carta, la AMIA, ahora presidida por el Vice-presidente, Ariel Eichbaum, firmante de la “vergonzosa” carta, remite una nueva misiva a la DAIA, y la hace conocer a la opinión pública, en la que retira la anterior y desconoce lo que ayer firmaba y argumentaba. Paralelamente le atribuyen a Zbar, hasta dos días antes su referente, una suerte de ingobernable y despótico poder maléfico que los obligó a ser parte de sus caprichos y apetencias.

“De ahora en más, tendremos una nueva AMIA” y repararemos todos los daños a los que nos llevó el indigno de Zbar. Los mismos dirigentes, que hasta hace tan solo unas horas, lo acompañaban a Zbar en sus andanzas, ahora como por arte de magia, se han convertido en inclusivos, pluralistas y respetuosos de los judíos en sus diferencias.

La sociedad argentina agobiada por tantos frentes vive de impotencia en impotencia. Con aturdimiento y resignación, ve como los escándalos se reiteran y aquietan con el pasar de los días donde vence la inercia e indiferencia. Los políticos y dirigentes conocen ese mecanismo de saber esperar que la tormenta pase y sobrevivir. No hay condenas judiciales, ni sociales.

El clamor del “que se vayan todos” se transforma prontamente en que “se quedan todos”.

¿Será que la AMIA y sus socios seguirán el derrotero de la frustración de un país que vocifera querer cambiar para nunca hacerlo?

Helueni