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Cumbre Internacional de Deporte y Tecnología en Tel Aviv

No falta mucho para que el deporte, o el espectáculo deportivo, o ambas cosas, dejen de ser lo que son. De la mano de una revolución tecnológica que llegó para quedarse, el deporte profesional -sus aspectos organizacionales, económicos y competitivos- ingresó en una dimensión impensada.

Con espectadores cada vez más exigentes, todo partido pasó a ser un desafío para quienes lo protagonizan, lo consumen, lo difunden y lo venden. De esa evolución imparable, de los nuevos paradigmas y de los cambios que el deporte moderno atraviesa gracias al auge tecnológico, se ocupó una Cumbre Internacional de Deporte y Tecnología desarrollada días atrás en Tel Aviv, con temperaturas agobiantes afuera (nunca menos de 32 grados) y una enorme avidez dentro del edificio de la Bolsa. Avidez de los expositores por contar y mostrar, y también de los inversores y de la prensa internacional por entender y transmitir.

Desfilaron por la Cumbre responsables de las principales cadenas deportivas de TV, representantes de asociaciones deportivas (la NBA, la NFL, la Liga española de fútbol), ex deportistas y jóvenes emprendedores israelíes, unidos por su pasión por el deporte y la tecnología y por su necesidad de entender hacia dónde va la cosa.
Caso 1: Dos cámaras automáticas, movidas por inteligencia artificial, captan todo lo que ocurre en un partido. Un papá recibe las imágenes en su celular y asume el rol de director: mueve los dedos, aproxima a su hijo y elige seguirlo sólo a él. Graba cada uno de sus aciertos y, mientras el juego continúa, sube el video y lo comparte a través de una red social con familiares y amigos. Todo, en tecnología 4K y con la nitidez de una tele Súper HD.

Dos: Un club advierte huecos en las plateas cuando juega el equipo. Y se sorprende, porque los abonos se habían agotado rápido. Recurre a expertos que solucionan el problema: un programa estudiará la conducta y los hábitos de los abonados y sabrá “recuperar” los tickets no utilizados, compensando a sus dueños. El club vuelve a venderlos, la recaudación real aumenta y el estadio luce completo. Negocio redondo para todos.

Tres: Una cámara se instala en el borde de una pileta olímpica. Mide los movimientos, la cantidad de brazadas y la velocidad en el giro de tres nadadores que se mueven a la vez con tres estilos diferentes. Sin relojes ni silbatos, el entrenador sigue los resultados, analiza y corrige. Hay progresos cotidianos y sorprendentes.

Cuatro: Un sofisticado sistema de sensores, sin micrófonos ni cables, capta hasta las más imperceptibles indicaciones de los entrenadores y los diálogos entre jugadores. El contenido llega al responsable de la televisación, que en cuestión de segundos puede descartar las voces o utilizarlas para enriquecer la transmisión.
Este puñado de ejemplos ilustra hacia dónde va el deporte. Y fue uno de los ejes del encuentro. El otro: la discusión sobre el futuro del negocio, la tensión entre clubes y estrellas, la búsqueda de excelencia en las transmisiones para satisfacer a audiencias cada vez más exigentes y globales.

Algunas conclusiones: las nuevas audiencias no toleran -y cada vez tolerarán menos- el formato clásico de deportista activo vs espectador pasivo. Los partidos de tres y cuatro horas serán en breve cosa del pasado. Y mientras algunos deportes van actualizando sus ofertas, con el hockey sobre hielo y el básquetbol como vanguardia, otros tienen cuentas pendientes: el béisbol, el tenis y el fútbol. Mientras ajustan sus reglamentos, la tecnología hace su trabajo a través de revolucionarios modos de televisar y de interactuar con el público.

“Cambian el modo de consumir deportes y el comportamiento de los fans. Habrá que usar más tecnología para encontrar soluciones -dijo James Massing, ejecutivo de la NFL, la liga de fútbol americano-; por ejemplo, con mayor conectividad en los estadios y participación online del público.

Una preocupación parecida mostró Marco Maddaloni, ex directivo de ESPN: “El modo tradicional de transmitir deportes va quedando atrás. Hay más cámaras y mejores repeticiones, y se amplía el alcance. Resúmenes cortos de alta calidad ingresando a nuestros teléfonos en cuestión de segundos es ahora una gran alternativa”.

A partir de estos cambios, las grandes empresas de la comunicación modificaron su relación con el deporte: Apple, Facebook y Google ya son parte del negocio deportivo para que el público, sobre todo el joven, viva nuevas experiencias. Un ejemplo: la empresa israelí IntelSports ofrece a las cadenas de TV servicios de 38 cámaras 5K instaladas en todo el estadio, generadoras de “segundas o terceras imágenes”. Una edición del Superclásico español reúne 90 mil personas, pero centenares de millones lo siguen por TV y redes. “Y sólo el 3% de los fanáticos de los grandes clubes lo vieron alguna vez en vivo”, explica Nacho Martínez Trujillo, ex directivo de La Liga.

En breve, emprendimientos como Pixellot (el de las cámaras automáticas del inicio de la nota), FanPassTick (el de la comercialización de entradas), SenSwim (el instructor digital de natación) o InSoundz (el sensor hipersensible) dejarán de ser propuestas audaces para definir al deporte. Y los adelantos que en Tel Aviv generaron sorpresa y fascinación, formarán parte de la vida cotidiana.

Fuente: Clarín.

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